Zoom Editorial

Muerte, colapso sanitario e inflación: el peor escenario para la Argentina de la pandemia

Se acumulan víctimas fatales, contagiados, caída de ingresos, pérdidas de fuentes de trabajo, conflictos educativos y una gran incertidumbre

No era difícil imaginarse meses atrás el escenario que atraviesa hoy el país. El avance de la segunda ola de coronavirus era un hecho en el mundo y su llegada a una Argentina agobiada por la recesión y su fuerte inflación era solo cuestión de tiempo. 

Sobre todo en una sociedad que, agotada física, psicológica y económicamente por la extensa cuarentena del año pasado, trató de recuperar sus hábitos y recomponer su vida sin los cuidados necesarios para protegerse de una enfermedad impiadosa, como lo atestiguan las más de 60.000 vidas que ya se llevó consigo en este territorio y las más de 3 millones en el mundo entero.

Hoy, mientras avanza lenta la vacunación y el país se esperanza con la producción local de la Sputnik V, los contagios se repiten en familiares, compañeros de trabajo o círculos cercanos a cada habitante, principalmente en los grandes centros urbanos, hasta llevar, según señala el Gobierno, al borde del colapso al sistema de atención de terapia intensiva en la Ciudad y el Gran Buenos Aires (AMBA).

 "Argentina está viviendo el peor momento de la pandemia", dijo la ministra de Salud, Carla Vizzotti, para graficar la crisis sanitaria y defender el decreto que suspendió las clases presenciales, cuyo cumplimiento en la Ciudad hoy es objeto de una disputa judicial que está en manos de la Corte Suprema.

Pero las palabras de la ministra obligan a llevar la reflexión más allá de la delicada situación del sector de salud, que luego de un año de pandemia empieza a sentir insuficiente la infraestructura que posee para afrontar la nueva avalancha de casos (hay casi 285.000 activos) y, sobre todo, la cantidad de especialistas, cuyo esfuerzo junto con el del resto del personal de la salud buscó ser retribuido en parte con un bono de $ 6500 por tres meses, después de que el Presidente generara polémica al observar una "relajación del sistema".

En definitiva, ese desembolso de $ 14.500 millones terminó por sumarse a una cifra similar destinada a titulares de AUH y monotributistas con baja facturación en el AMBA, al refuerzo de $ 18.000 dado recientemente para los gastronómicos del mismo distrito y, sobre todo, a la modificación del impuesto a las Ganancias, con el que se espera reponer ingresos de la clase media. 

Una apuesta del Gobierno para recomponer un consumo que aún muestra cifras en rojo y que, nuevamente, podría sentir el golpe del avance de las restricciones y la evolución de la inflación.

De hecho, la suba de 3,9% en los precios mayoristas de marzo proyecta que este mes la inflación le agregará, aproximadamente, otros tres puntos a una mochila ya demasiado pesada para la sociedad, en la que se acumulan muertos, contagiados, caída de ingresos, pérdidas de fuentes de trabajo, conflictos educativos y una gran incertidumbre, parte del "peor momento" que atraviesa un país en pandemia.

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Comentarios

  • CA

    Claudia Analía

    Hace 15 días

    ERROR!!!!! EL PEOR ESCENARIO ES TENER POLITICOS INEPTOS.

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