Opinión

El 2024, el año en que viviremos en peligro

Los precios de los distintos activos financieros reflejan el peligroso 2024 que viviremos los argentinos en lo económico. Para superarlo, se debe contar desde el 10 de diciembre con un presidente con liderazgo, equipo técnico y coraje para encarar una larga lista de reformas económicas y políticas que además, se deben concretar en poco tiempo. Todo se define en 10 días.

La palabra "cambio" en la Argentina ya está desgastada. Ya en 1972 Raúl Alfonsín funda el "Movimiento de Renovación y Cambio" dentro de la Unión Cívica Radical en un intento por oxigenar su partido y la política en general. Nunca pudo equilibrar las cuentas públicas. En 2015 llegó Juntos por el Cambio y tampoco pudo. Nicolás Dujovne llevó el rojo fiscal primario de 4,3% a 0,5% del PBI en dos años, 2018 y 2019, con el kirchnerismo vivito y coleando en la oposición. Pero Mauricio Macri perdió las elecciones presidenciales y se abrieron las puertas al cuarto kirchnerismo de la mano de Alberto Fernández. Lo que hizo al final de su gestión se debió haber hecho en 2016 y 2017. Fue una nueva versión del "no pude, no quise o no supe" de Raúl Alfonsín.

El problema es que no sólo hay que llevar la economía a un superávit primario sino que también hay que ganar las elecciones. En el 2024, en sólo un año, hay que pasar de un rojo de casi 4% del PBI a un equilibrio de las cuentas públicas. Lo de Dujovne pero en un año. Pero no sólo para llegar en buena forma a las elecciones de medio término en octubre del 2025, sino también par evitar un nuevo default de la deuda en ese año.

En el país de las realidades paralelas, falta recuperar la idea del equilibrio

¿Y si al déficit lo bajamos gastando bien y produciendo más? 

El 9 de enero, el futuro presidente deberá pagar u$s 1.500 millones por los intereses de los bonos surgidos del canje de deuda del 2020. Hay cerca de u$s 1.150 millones en manos de inversores privados. De la mano de China, Qatar, algún organismo, o todos a la vez, el flamante gobierno podrá evitar un default. En total en el 2024 se necesitan u$s 4.000 millones para pagar vencimientos de la deuda "hard dollar", dólares contantes y sonantes. En el 2025 ya se necesitan u$s 7.000 millones de "hard dollar".

Rodrigo Valdés, el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, ha señalado en reuniones privados que el número que tiene en mente del préstamo para la Argentina es de u$s 57 mil millones. De ese monto originalmente asignado al país, hay hoy u$s 45 mil millones adeudados. Es decir que podría el FMI desembolsar al nuevo gobierno u$s 12 mil millones. Sergio Massa, Javier Milei lo saben. Pero sería con un programa muy serio, ortodoxo y lo opuesto a lo visto hasta ahora con la Argentina. Plata nueva, Fondo nuevo.

La desconfianza que existe en todo el planeta con la Argentina hace que más que nunca, el FMI deba recurrir a los "prior actions", es decir, medidas previas que debe tomar el nuevo gobierno para recibir esos u$s 12 mil millones. Desde la devaluación y unificación cambiara, y luego medidas que aseguren que se va a un superávi fiscal. Esos "prior actions" es el "ver para creer" bíblico llevado al staff del organismo. Recién después de puestas en práctica pueden haber fondos frescos.

Hay una nueva posición de Estados Unidos con el FMI que se dejó entrever hace dos meses, el 7 de septiembre, en una presentación en el Centro para el Desarrollo Global sobre el FMI y el apoyo a los países en desarrollo por parte del subsecretario de Asuntos Internacionales Jay Shambaugh. Antes que tener un programa insostenible, es mejor que el FMI no tenga programas con países. Un mensaje directo sobre la relación del FMI con Argentina que ya tiene agotados hasta a los funcionarios del Tesoro norteamericano.

Sergio Massa ya se viene moviendo mirando este escenario. Por ello prometió incluso superávit primario para el 2024, en un gesto dirigido al FMI. Promete cargos a funcionarios de la oposición y hasta asientos en el BCRA. Debería buscar más gente idónea que opositora. La independencia de la entidad monetaria no pasa por nombrar dirigentes opositores sino técnicos, que incluso no puedan ser fácilmente removidos por un decreto presidencial. Para Agricultura sondearía a entidades del campo para designar a un directivo en un abrazo de oso al sector. Javier Milei ya tiene a Emilio Ocampo formando un eventual equipo en el BCRA y a Federico Sturzenegger precalentando para el Ministerio de Economía.

Otra medida difícil de digerir políticamente es la modificación de la movilidad previsional. Con la ley vigente, es prácticamente imposible llevar a cero el rojo fiscal. Alberto Fernández apenas asumió congeló la normativa vigente y aplicó por decreto los aumentos. Pertenecer al PJ tiene sus privilegios. Una medida similar de un gobierno no PJ trae 14 toneladas de piedras en el Congreso.

Hay atrasos en el dólar oficial, en las naftas, tarifas, y hasta en el precio de la carne. Todo lo debe blanquear el que sale victorioso del domingo 19. Se trata de poner marcha un programa inédito en la historia argentina, por la variedad de las reformas necesarias y el poco tiempo existente para hacerlo.

Los dos saben lo que hay que hacer. El "no supe" no existe en 2024. Podrá ser el "no pude" o "no quise". Pero ojalá que sea el "pude, quise y supe".

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