Los bancos privados suelen mirar todo el tiempo lo que hace el Banco Nación con las tasas porque es una suerte de parámetro de hacia dónde quiere ir el Gobierno.
La baja de las tasas pasivas que acaba de tomar, del 20 al 19,5% para los plazos fijos, es un indicio para que las demás entidades hagan lo propio, y de la mano empiecen a descender las tasas activas, de los préstamos para las empresas y los individuos.
Nuevo escenario
Así lo hizo el propio BNA, que acaba de reducir las tasas de sus préstamos personales entre 6 y 10 puntos: es para aquellos usuarios que perciben sus haberes o beneficios previsionales en la institución, de modo que tengan tasas preferenciales.
La medida permite obtener cuotas más bajas e incrementar la capacidad de acceso al financiamiento. Por ejemplo, para un cliente que cobra sus haberes en BNA, por un crédito de $ 10 millones a 72 meses, la cuota inicial pasa de $ 582.839 a $ 518.328, lo que representa una disminución de $ 64.511 (11,1%).
Del mismo modo, el ingreso mínimo requerido cae de $ 1.665.252 a $ 1.480.938; es decir, $ 184.314 menos, lo que representa una baja del 11,1%.
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