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Bansky en La Rural: las 5 obras inesperadas e irónicas a las que les tenés que prestar atención

Genial, controversial y enigmático: el sello de Bansky llegó a la Rural en una mega muestra con más de setenta obras originales (hasta el 16 de octubre)/MALEVA la recorrió y puso el foco en aquellas obras, no tan evidentes, no tan «grafiteras» y que sin embargo están cargadas de sentido y cuestionamientos/¿Qué hace especial a cada una?/Además: ¿cuál fue declarada ilegal por los tribunales italianos?

El enigmático artista callejero británico que se convirtió en un símbolo y una paradoja en sí mismo, bien podría ser ambas. La muestra, montada en La Rural y no autorizada por él, recorre sus trabajos sobre lienzo, papel, madera, metal y múltiples serigrafías, así como instalaciones y video arte. El recorrido, a su vez, está atravesado por los temas viscerales de su obra: consumo, protesta, guerra, medioambiente y pobreza.

Banksy, desde sus inicios como un irreverente artista callejero, siempre estuvo rodeado de un halo de misterio: nadie lo conoce, y por elección, perpetuó esta idea hasta el día de hoy. Utiliza un lenguaje irónico y desafiante, y es experto en el stencil, técnica que adoptó por la velocidad; para evitar que lo atrapase la policía. Toda su obra tiene mensajes potentes, algunos más evidentes y otros que se van revelando, como las capas de una cebolla.

MALEVA recorrió la muestra y te cuenta cuáles son los 5 imperdibles, eludiendo sus obras mainstream y tejiendo los ejes fundamentales de su lucha. Un Banksy inédito, y siempre, anónimo.

1) «Di-faced Tenner», 2004: los billetes con el rostro de Lady Di del «Bansky of England» que terminaron siendo adquiridos por el Museo Británico

Esta obra es parte de una performance que realizó Banksy en el 2004, en la que imprimió un millón de billetes falsos y los esparció por el Carnaval de Notting Hill. En vez de la cara de la Reina Isabel II, colocó la de Diana Spencer, la princesa de Gales, un personaje muy emblemático y controversial en el contexto de la realeza. En vez de "Bank of England" escribió "Banksy of England", y por más insólito que suene, muchos de esos billetes fueron aceptados en comercios; del otro lado del billete, bajo el retrato de Charles Darwin, el billete leía "no confíes en nadie". La obra también tiene que ver con el futuro, dependiente del dinero; cuánto más progreso, nos volvemos cada vez más esclavos de la automatización. El remate, y el increíble final de esta historia, es que en 2019... ¡El museo Británico de Londres decidió incorporarla a su colección de obras! Por donde se la mire, la obra tiene todos los condimentos.

2) "Carpa Dorada - Goldfish", 2019: la libertad de un pez, nuestra libertad

A priori, esta no luce como una obra típica de Banksy. En ella, dos peces de acuario sueñan con la libertad; uno ya saltó hacia mar abierto, y el otro lo observa con admiración. De todas formas, la imagen es sólo una ilusión con marco dorado, no es real. "¿Es usted el tipo de persona a quien le gusta que sus mascotas vivan inertes y montadas sobre la mesa?", se pregunta el artista. Es una pieza irónica que habla sobre la sociedad capitalista y su relación con los animales. También se puede trazar una alegoría entre los peces y los humanos, que viven encarcelados en trabajos esclavizantes, y de alguna forma, la obra reflexiona sobre la búsqueda de una libertad inexistente. Una utopía.

3) "Welcome Mat", 2020: el apoyo de Bansky a los migrantes

Esta clásica alfombra de "bienvenida", un aparente símbolo de hospitalidad, contiene una ironía y una vuelta de rosca: está hecha con restos de chalecos salvavidas, encontrados en las costas mediterráneas. Además, estos chalecos son falsificaciones, que no flotan, vendidas por traficantes de personas; Banksy trabaja apoyando a personas migrantes que escapan de la guerra y de injusticias sociales. Esta obra fue hecha en colaboración con "Love Welcomes", una organización que ayuda a las mujeres refugiadas en campamentos griegos. Su venta se destinó a ayudarlas. Así, el artista protesta, pero también toma cartas sobre los asuntos que lo conciernen.

4) "Met Ball", 2019: una ironía sobre la autoridad y la violencia

Esta aparente bola de disco, mezcla dos mundos antagónicos: la autoridad, la violencia y el control a través del casco, y los espejos que simbolizan la diversión y el entretenimiento. Así como Marcel Duchamp utilizó objetos de lo cotidiano como el mingitorio, Banksy apela a nuevos sentidos a través de piezas mundanas. ¿Cómo? Se burla de los militares y de la fuerza bruta. No sólo la obra per sé, sino también el título, contiene una ironía; "Met Ball" puede ser una bola de metal pero también una invitación a un baile por parte de la Policía de UK, ya que funciona como acrónimo de "Metropolitan Police Service". El tema de que la bola brille también es paradójico, porque para el artista la policía representa todo menos luz.

5) "Juego Para Aprender a Contar", 2019: cuenten cuantas «figuritas» entran dentro del camión

Banksy creó este "juguete" para niños, para aprender a contar; en el grupo escultórico, figuras de madera vestidas de diversas profesiones, observan con lamento a una pareja joven cargando a su hijo en un camión. Estas personas, vestidas con abrigos impermeables, anónimas, ya no tienen ni profesión; la migración devalúa, de algún modo, a las personas ante la sociedad. Por otro lado, esta pareja también está salvando a su criatura de los horrores de la guerra y los sistemas opresivos y violentos que operan en el Mediterráneo, por ejemplo. Banksy, de esta forma, invita a los niños a reflexionar sobre el tema de la inmigración; "Cuenten cuántas figuritas entran dentro del camión", ordena. La venta de la obra, por suerte, también tiene su final feliz: el dinero recaudado, se utiliza para apoyar las misiones de rescate de migrantes en el Mediterráneo. ¡Y atención! Los tribunales italianos lo declararon ilegal, y su compra, podría constituir un delito. Como en toda la obra, predomina la contradicción.

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Bonus Track: el gift shop.

En una muestra como la de Banksy, un artista que critica el consumo de manera sistemática, que haya merchandising de sus obras en formato de remeras, tazas, y objetos de decoración, suena contradictorio. Sin embargo, el artista es una contradicción en sí misma y nada está librado al azar; todo es parte de un gran signo de pregunta. Nada es lo que parece, hay doble, triple e infinito sentido en todos los mensajes que lanza Banksy.

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