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Edimburgo, la ciudad eterna

Edimburgo, la ciudad eterna

Desde su portentosa evolución histórica, Edimburgo ha llegado al presente abriendo las puertas de dos mundos que la concurrida Princes Street divide tajantemente, dibujando sobre la acera norte el semblante de modernas vidrieras y edificios espejados de la New Town, y dejando al sur las arquitecturas custodiadas por el imponente semblante del Castillo de Edimburgo. Seguramente, en un viaje de negocios la agenda estará focalizada en el sector nuevo, pero a la hora de ahondar en las particularidades locales será la Old Town quien orientará el rumbo.

Es que en el asentamiento originario de la capital de Escocia, las calles ofrecen una fusión de imágenes por las que rebalsa un pasado de sólidas tradiciones, reuniendo el atractivo de antiguas formas arquitectónicas, tiendas típicas y tabernas de aires medievales que, junto a importantes museos, tienden a llevar al viajero de la mano, seduciéndolo irremediablemente.

Revestidos con el marrón opaco de los edificios de piedra, el recorrido por la zona antigua deberá comenzar en el lugar que en otros tiempos centralizó su expansión: el Castillo de Edimburgo. Erigido como ineludible punto turístico, esta fortaleza permite apreciar los lujosos salones reales, joyas invaluables y reliquias como la Capilla de Margarita, conservada desde el siglo XII.

A las puertas del Castillo nace la High Street Canongate, más conocida como The Royal Mile, que conecta al símbolo de esta ciudad con su par menor, el Palacio de Holyroodhouse, delineando el trayecto más concurrido de Old Town. Valdrá la pena sumarse al movimiento que transcurre por el lustroso empedrado de esta vía, pudiendo optar por unos tragos en un brew pub (bares que fabrican su propia cerveza) o un almuerzo en algún restaurante colmado de símbolos medievales, donde los mozos suelen vestir los típicos kilts de las Highlands. Aquí la carne suele ser muy buena, especialmente si proviene de las localidades de Aberdeen o de Angus.
Volviendo luego a la generosa diversidad de construcciones históricas de esta calle, llegará el momento de acercarse hasta otra tradicional figura medieval, la catedral de Saint Giles, cuyos primeros bloques datan del 1120, aunque sucesivas restauraciones muestran, sobre todo en su interior, un espectáculo de curvas góticas y un ambiente verdaderamente atemporal.

La Iglesia de Greyfrias se agrega a un paseo donde no puede faltar una breve visita al Scotish Whisky Heritage Centre, que alberga las memorias de la bebida nacional por excelencia.
A su vez, quienes sepan apreciar a Escocia a través del arte deberán dedicar algunas horas a sus museos, principalmente para observar las exposiciones permanentes de las Galerías Nacionales de Escocia (National Galleries of Scotland). Junto a varios representantes de la cultura local, aquí podrán observarse colecciones europeas que incluyen pinturas de Tiziano, Velázquez, Rembrandt y Turner, valiosos cuadros del surrealismo y el expresionismo francés, y los históricos retratos de la Portrait Gallery.

Golf, deporte nacional

En la diversidad de campos de golf que recubren con prolijos espacios verdes las tierras de Escocia, sobresalen por su diseño y paisajes los ubicados en las localidades que bordean la Bahía de Fort, incluyendo aquellos que han cobrado máximo reconocimiento entre las suaves colinas de Saint Andrews. Justamente, es en esta ciudad donde se halla el Old Course, uno de los más importantes links del mundo y seguramente el mejor del país. Con un prestigio histórico que se remonta al siglo XV, y definido localmente como "la cuna del golf", este court es un Par 72 con un largo total de 6566 yardas (más de 6000 metros), que según el calculo de sus administradores, ha sido el que más jugadores profesionales vio caminar sobre su césped.
Pero la seducción de este campo no sólo se asienta en el glamour de su historia y en los desafíos de sus greens, ya que, además, el lujo escala aquí al más alto nivel a metros del anteúltimo hoyo, tras los amplios ventanales del Old Course Hotel. Este alojamiento fue abierto en 1990 con una categoría que requirió u$s 30 millones tan sólo para construir el spa, y entre las comodidades de su interior incluye tiendas con valiosos artículos y accesorios de golf.

Datos útiles

- No hay vuelos directos a Edimburgo, sino que lo mejor es hacer escala en Londres. El precio de los tickets empieza en los u$s 1200.
- En Edimburgo hay alojamientos para todos los presupuestos. Desde hoteles tres estrellas con precios que rondan los u$s 90, hasta hoteles de lujo que superan los u$s 450 la noche.
- Para consultar sobre servicios, hoteles y alternativas en Edimburgo, lo mejor es visitar la página oficial de turismo de la ciudad: www.edinburgh.org
Old Course Hotel: www.oldcoursehotel.co.uk.