A días de su aniversario, La Confitería Del Molino abrió sus puertas para dibujar

A días de su aniversario, La Confitería Del Molino abrió sus puertas para dibujar

Con motivo de su 103° aniversario, el Edificio del Molino organizó un encuentro destinado a dibujantes, ilustradores y artistas. Cómo avanzan las obras.

A solo unos días de su aniversario número 103, La Confitería Del Molino volvió a abrir sus puertas. Esta vez a un grupo de dibujantes, que divididos en grupos de 25 personas, asistieron el jueves 27 y viernes 28 de junio a retratar el interior del mítico edificio que estuvo cerrado por 20 años y en el que ahora se trabaja para su completa restauración

Entrar al hall central del Molino no deja de ser impactante, aunque el edificio todavía muestre signos de dos décadas de abandono. Con la restauración de las luces y los vitrales, parece por momentos recuperar el brillo de sus primeras épocas. Adentro hace frío, pero eso no detiene a los participantes del jam de dibujo organizado por la ilustradora Josefina Jolly, que rápidamente encuentran un rincón y, libreta en mano, empiezan a trazar con lápices, biromes o crayones, el espacio elegido. Los dibujos realizados serán exhibidos durante el evento aniversario a organizarse durante el mes de julio.

"Hace rato que quería visitar la confitería y a mi me gusta mucho dibujar en lugares, entonces una amiga vio la movida y me avisó. Soy socióloga pero dibujo como hobbie", relata Florencia, de 30 años, una de las participantes. Ana Laura, 36 años, es ilustradora y se sintió atraída por el hecho de dibujar con otros. "Estoy todo el tiempo encerrada en mi casa y dibujar en otros lugares me genera un poco de incomodidad pero me a la vez me gusta salir de mi zona de confort , experimentar. No sé si yo me pondría a dibujar en mi casa espontáneamente algo de arquitectura y me parece que está bueno, dibujar sin que sea por trabajo. Nunca había entrado al Molino, aunque si había pasado con el colectivo muchas veces y me daba mucha intriga y mucha pena ver como estaba. Cuando vi que lo estaban arreglando enseguida quise ver cómo estaba por dentro", comparte.

Un poco de historia

Antes de empezar formalmente con la actividad, desde el equipo de comunicación del Molino, comparten un poco de historia de la emblemática Confitería que comenzó a funcionar en el edificio ubicado en la esquina de las avenidas Rivadavia y Callao en el año 1916 y su cierre definitivo se produjo en 1997. Tras el cumplimiento del procedimiento expropiatorio mediante la Ley 27.009, aprobada en el año 2014, se transfirió el tradicional edificio porteño al Congreso de la Nación. La Comisión Administradora del Edificio del Molino, creada por dicha ley, tomó posesión en julio del año pasado y comenzó una serie de tareas de recuperación de este ícono del estilo Art Nouveau, que fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1997.

"Si bien el edificio pertenece al Congreso de la Nación desde 2014, se tomó posesión del mismo recién en julio de 2018. En este breve periodo se hicieron reacondicionamientos y trabajo patrimonial. La idea de hacer estas pequeñas acciones, es que como aún no podemos abrirlo al público para que haya un circuito de visita guiadas, queremos mostrar el trabajo que se hace día a día de restauración. El edificio es un valor patrimonial no solo por su arquitectura sino por la gastronomía,  el color, los personajes que pasaron por acá que van desde Gardel a Borges o hasta Madonna que hace un poco mas de 20 años filmó un videoclip", relatan.

Cómo son los trabajos para recuperar la histórica Confitería del Molino

Además, explicaron que el edificio cuenta con 5 pisos y 3 subsuelos y hay dos viviendas tipo departamento, una sobre Callao y otra sobre Rivadavia. "Los tres destinos que establece la ley que debería tener el edificio una vez restaurado son: que la confitería vuelva a funcionar con una concesión que además permita obtener recursos  para sostener el trabajo que implica un mantenimiento de estas características y que esa concesión mantenga la carta histórica de la así como el ambiente y el servicio que se brindaba en las mejores épocas. También va a funcionar un centro cultural y un museo. La idea es que haya una experiencia cultural en el Molino. No hay fecha en lo inmediato para su apertura, pero sí hay un plan de acción, estamos trabajando con algunas obras modulares, hay una prueba piloto para recuperar la fachada, ya se empezaron las tareas de restauración de la azotea y la cúpula y ya está en marcha la recuperación de la confitería y del salón de baile", explicaron.

Dibujar un monumento

Terminada la introducción, los participantes se dedicaron durante 3 horas a dibujar. De fondo suena música elegida por todos ellos, en una lista colaborativa en Spotify creada especialmente para la ocasión. 

Entre las participantes está Clara Gianotti, bisnieta de Franciso Gianotti, el arquitecto a cargo de la obra Del Molino y de la Galería Güemes, entre otros importantes edificios. "Siempre se habló en mi casa del Molino, de Francisco, pero hasta que no entré, no dimensioné lo que era. En casa, tenemos los libros y cuadros hechos con los planos del Molino, osea que lo tengo visto de siempre, pero hasta que estuve acá no pude vivirlo", cuenta Clara, diseñadora gráfica. "Me daba mucho impotencia verlo cerrado, me daba mucha tristeza cuando en un momento se hablaba de tirarlo abajo. Con mi familia vinimos hace un par de semanas, coordinamos una visita , recorrimos todo el edificio con mis papás, mi hermano, mi novio y fue muy emocionante. No nos esperábamos que iba a ser tan movilizante y que el lugar iba a ser tan imponente y  que lo haya hecho alguien de tu familia te llena de orgullo", destaca.

Clara Gianotti

Josefina Jolly es ilustradora y autora de los libros Cocinar y Dibujar, Beber y Dibujar y 313 Dibujos de Buenos Aires. Muy activa en las redes, suele organizar encuentros para dibujar en distintos lugares como el Teatro Colón, la ex cervecería Munich y el Hipódromo. "Una vez hice un dibujo del Molino y etiqueté la cuenta de Instagram @DelMolinoOk y me contestaron que le gustaba lo que había hecho y que si alguna vez quería ir a dibujar al interior podíamos organizar algo. Obvio que enseguida les dije que sí y me reuní con el quipo de comunicación. Ya había organizado jams de dibujo en algunos lugares así que lo propuse y me dijeron que si, con las restricciones pertinentes. A partir de ahí lo empezamos a organizar", relata.

"No es una clase de dibujo, los que se anotan generalmente algo de idea tienen pero sino igual vienen con su cuadernos y experimentan, total nadie les va a decir nada, se trata de registrar desde tu punto de vista y tus características el lugar donde estás, no hay una consigna y termina siendo la visión de cada uno. Estamos en el mismo lugar, en el mismo momento y con los mismos materiales y los dibujos son todos distintos", explica Jolly.

Josefina Jolly

Comunicar la restauración de un edificio

"Nosotros tenemos una estrategia de comunicación en la que intentamos que la comunidad sea parte de la recuperación del Molino, en los aportes de fotos, anécdotas, objetos históricos, pero también mostrando cómo avanzan las obras y la forma que encontramos fue a través de acciones como este jam de dibujo, donde se puede ver cómo está el edificio y  aportar algo también, por eso ofrecemos que dejen los dibujos para que se expongan",  explican desde el equipo de comunicación. "No podemos hacer actividades muy masivas por el tema del cuidado patrimonial, por eso por Instagram tratamos de llegar a una audiencia más joven que nunca lo vio abierto, queremos que se enamoren del edificio como les pasó a sus padres y abuelos ", destacan. A través de la cuenta @delmolinook que cuenta con más de 10 mil seguidores, se puede ver cómo avanzan las obras.

"Se nota que genera mucho interés. La Noche de los Museos fue impresionante, un récord de visitas, lo mismo en el Día de los Monumentos. La gente nos contaba que se había casado ahí, nos alcanzaba negativos de sus fotos de casamiento, la tarjeta de casamiento de su abuelo", agregan.

Sin fecha de apertura definitiva por el momento, quedará seguir los avances y esperar a que la mítica confitería, escenario de hechos históricos y pequeñas historias personales, vuelva a abrir sus puertas, esta vez a todos los que quieran entrar.

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