Santiago García Sáenz, el artista que mezcló la religión y la homosexualidad

La Colección Fortabat exhibe la mayor antología dedicada al artista que falleció en 2006. A la par, presenta un catálogo con textos que invitan a repensar su obra.

Santiago García Sáenz nació en una familia de profunda fe católica. Abrazó la religión y el destino quiso que su carrera como artista cobre fuerza en la década del '80, a la par de la primavera cultural post dictadura militar, la aparición del Centro Cultural Rojas y la epidemia de VIH. Sin embargo, el artista no se impuso al hombre de fe. Por el contrario, García Sáenz es un caso único en el arte porteño en las tres décadas que trabajó, hasta su temprana muerte a los 51 años en 2006

Ahora la Fundación Fortabat exhibe Quiero ser luz y quedarme, la mayor muestra antológica del artista donde se propone una lectura de su obra más a tono con las miradas que se han generalizado para los artistas que trabajaron en su misma época en Buenos Aires. Además, lanza un catálogo con textos de los curadores, Santiago Villanueva y Pablo León de la Barra, Nicolás Cuello, Cecilia Palmeiro y Alejo Ponce de León, que se presentará mañana por Zoom (consultar link de inscripción en la web del museo).

Los curadores proponen observar más allá de las características naif que siempre lo han acompañado producto de incluir imaginario religioso y costumbrista en sus trabajos. Nos ofrecen experimentar a García Sáenz en su tiempo: la apertura sexual de los '80 que se empañó con el avance del VIH, y la post-fiesta de los sobrevivientes.

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"La lectura que hicimos con Pablo y todo el equipo fue darle una visión que él no le vio a su obra en vida. Él sistematizó su trabajo en un libro, Ángel de la guarda, y un poco la visión y los textos que escribe están bastante alejados a la mirada que le damos. Nosotros respetamos lo biográfico, pero hacemos otra textura de lo contextual y generacional", explicó Villanueva en una recorrida por la muestra con Clase Ejecutiva.

La obra de García Sáenz esta representada por la galería Hache. Además, su acervo es custodiado por la productora asociada Juliana Ganuza. A partir de la muerte del artista se trabajó en la preservación, catalogación y puesta en valor de su obra.

"Él era muy reservado respecto de su vida privada. En el libro su enfermedad, él se contagia de HIV en los 80, aparecen sus internaciones en boca de él, pero en ningún momento se menciona la enfermedad concretamente. Al mismo tiempo su obra circuló por casa Brandon (n.d.r espacio cultural dedicado a visibilizar las diversidades sexuales). Hubo ciertos gestos de vida en él no de negar su sexualidad ni mucho menos, pero al mismo tiempo de tener ciertas reservas", explica Silvina Pirraglia, una de las socias de Hache.

García Sáenz atraviesa el under alejado, pero cerca. No era el mayor frecuentador de la noche porteña, pero, cuenta Herminda Lahitte, socia de Hache, "al mismo tiempo tenía diálogo con todos los de su generación todos, lo conocían y él conocía a todos; era alguien socialmente activo".

Villanueva y León De la Barra dejaron de lado la cronología y plantearon una muestra por ejes temáticos. Esta su serie ochentosa dedicada a la Guerra de Malvinas, sus autorretratos hogareños atravesados por los ritos católicos, sus indagaciones sobre el ser latinoamericano y la influencia de las misiones jesuíticas, la naturaleza como espacio de libertad, la ciudad y la intolerancia sexual y la martirización, entre otros.

Un tip para el visitante: prestar atención a la luminosidad en las obras de García Sáenz. La luz, motivo del mundo religioso, es una constante en sus cuadros. El artista preparaba los fondos de las telas con pintura naranja o amarilla para que esta luminosidad se cuele luego en la pintura. 

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