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Nació en un consultorio y hoy tiene más de 30 centros: cuál la historia de Rossi y la mujer que lo llevó adelante en su momento más difícil

Eugenia Cerdá de Rossi tiene más de 40 años en la industria y se hizo cargo de la compañía que fundó su marido en un momento crítico. Con sus seis hijos trabajando también en la firma, encabeza esta empresa familiar que da trabajo a 1400 personas y está en un ambicioso proceso de expansión.

 Empezó en un consultorio, ayudando a su marido en lo administrativo, pero las circunstancias de la vida la llevaron a hacer crecer y presidir uno de los centros que ya son marca registrada del mundo del diagnóstico. 

Eugenia Cerdá de Rossi tiene más de 40 años en la empresa que lleva el apellido de su marido, el doctor Enrique Rossi, pero hacerse un lugar en la industria le llevó un esfuerzo doble, según explica, por ser mujer y por no ser médica. Dos prejuicios que tuvo que derribar. 

Cerdá era profesora de geografía y, como siempre le gustaron los números, le daba una mano a Rossi en su consultorio, hasta que el pequeño centro de diagnóstico por imágenes se transformó en un proyecto más grande y se dedicó full time al negocio familiar. En paralelo criaba a sus seis hijos y fue aprendiendo el oficio de empresaria en el hacer. 

En 1998 Rossi falleció, y, sorpresivamente, a Cerdá le tocó hacerse cargo de la presidencia. "Yo tenía dos ‘falencias': no era médica y era mujer. Pero ellos, el equipo, sabían que yo trabajaba, así que me empezaron a tener confianza. Respeté todo: a los médicos los respeté, los valoré y los tuve en cuenta. Y así seguimos adelante", recuerda. 

Aunque ya más retirada del día a día, sigue siendo la cabeza de esta empresa familiar que tiene 1400 empleados. Con ella trabajan sus seis hijos: Santiago (el mayor, director médico de la firma, es imagenólogo especializado en pulmón), Dolores (licenciada en Administración, encargada de la gestión), Magdalena (también licenciada en Administración, fue una de las impulsoras del proyecto de laboratorio propio), Agustina (dedicada a la Comunicación y el Marketing), Milagros (contadora pública) e Ignacio (también médico imagenólogo). 

"Cuando me preguntan por el organigrama o por quién será el próximo CEO, yo siempre digo que el CEO va a salir. Acá hay entusiasmo, ellos no se chocan, cada uno tiene su área y pueden ser reemplazados. Todas las ideas siempre las fui tamizando, nunca dije ´no´ a una idea que viniera de ellos o de otras personas. Siempre se discuten y pueden entrar", menciona. 

A Rossi le tocó liderar algunos de los grandes hitos de la firma como la inauguración de su propia planta de laboratorio en 2015 o la adquisición del laboratorio Hidalgo en 2018, con la que expandieron su presencia en la zona norte del Gran Buenos Aires. 

"Yo tenía dos ‘falencias': no era médica y era mujer. Pero ellos, el equipo, sabían que yo trabajaba, así que me empezaron a tener confianza"

"Cuando llegó el Covid teníamos las maquinarias y el conocimiento para poder hacer testeos. Pero en abril del año pasado trabajamos un 10 por ciento. Tuvimos el 100 por ciento de los gastos con un 10 por ciento de producción, y pedimos un solo ATP y dije ´no va más´. Fue muy fuerte, pero el personal, 100 puntos. La marca Rossi tiene algo que se mamó y las personas que trabajan se sienten orgullosas porque ven que tenemos como meta cuidar al paciente. Lo otro, el negocio, llega. Tiene que llegar", menciona. 

Con 12 sedes bajo el nombre Rossi y 27 de Hidalgo, la firma está apostando fuerte por ampliar su llegada y está trabajando fuerte en lograr la fusión de las dos marcas. "Muchas veces los negocios no los buscás, sino que aparecen. Y ahí es donde uno tiene que ver los números. Hay que estar atento a las oportunidades y más en este momento tan difícil. Se trata de buscar un equilibrio entre calidad y cantidad, porque si en este momento no tenés cantidad no podes trabajar, no te dan los números. Y eso trae una enorme complejidad. Es un terrible problema de rentabilidad. Esperamos que esto se nivele un poco porque hay que ser mago a veces", menciona la presidente y explica que por estos días otro de los desafíos es establecer presupuestos que constantemente hay que ratificar. "Es muy difícil trabajar acá. Yo he apostado con todo al país, pero a veces el país te da con un hacha". 

Por último, ya con la vista en sus nietos, asegura que las barreras que le tocó derribar a ella ya no representarán lo mismo para las próximas generaciones. "A mis hijas siempre les dije que tenían que estudiar, trabajar y ser independientes. Eso la generación de mis nietos ya lo tiene mamado. A mí, mi trabajo me encanta y nunca me fijé si me juzgaban, siempre hice lo mío y fui para el frente". Y deja un consejo más. "Sabé hacia dónde querés ir y no dejes que te mareen o te confundan", concluye.

La versión original de esta nota se publicó en el número 335 de revista Apertura.

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