Finanzas personales

Generación de inquilinos: en qué invierten hoy los millennials, con el sueño de la casa propia cada vez más lejos

La generación Y está marcada por su mirada cortoplacista. A la hora de invertir, estos perfiles se enfrentan a grandes incertidumbres y desafíos, tanto a nivel global como en la Argentina. Con el objetivo de la casa propia cada vez más lejos, cuáles son las principales motivaciones para ahorrar.

El padre de Tomás, Marcelo, a sus 35 no conocía el exterior del país. Su luna de miel había sido a Córdoba, pocas semanas después de casarse con Susana. El viaje, planificado con meses de anticipación, se debió posponer para organizar la mudanza a la casa en Don Torcuato, con dos baños y tres habitaciones, proyectando ampliar la familia en el corto plazo. Para ese entonces Marcelo y Susana ya tenían su casa, un auto, y trabajos en sus distintas áreas de expertise: contabilidad y derecho, respectivamente.

En cambio, Tomás, ya con 35 años, fue a Mallorca tres veces: una vez con sus amigos, al año siguiente con su novia y hace poco, antes de la pandemia, fue solo a probar suerte unos meses. Es que Tomás, a pesar de haberse recibido de diseñador gráfico, no tiene un trabajo fijo y sueña con irse a vivir a otro país. Nada lo ata a la Argentina: ya no está en pareja, no tiene propiedades a su nombre y la carrera que estudió no lo motiva a largo plazo, a pesar de que trabajó más de ocho años en distintas empresas, en roles relacionados con su profesión.

Algo similar le pasa a Aldana, con 30 años recién cumplidos y una posición como jefa de Producto en una empresa nacional que exporta a países de América latina. A pesar de las presiones familiares, le cuesta proyectar a largo plazo, vive sola hace dos años en un monoambiente alquilado en Recoleta y no tiene previsto tener hijos, por más que su madre le pregunte, constantemente, ¿Y? ¿Para cuándo?

"Somos una generación de inquilinos, comprar un inmueble es muy difícil"

Los dos, sin conocerse, destinan una gran parte de sus ingresos al consumo. Viajan todos los años y comen en restaurantes tres veces por semana. Sus inversiones también se parecen. Ninguno tiene un plazo fijo, la herramienta con la que sus padres llegaron a comprarse su primera casa. Los dos recuerdan el corralito y desconfían de los bancos tradicionales. En cambio, los dos tienen billeteras digitales en las que tienen algunas criptomonedas, unas más volátiles, otras más seguras, atadas al dólar. Además, atesoran billetes para su próximo viaje internacional, ya sea en moneda norteamericana o en euros, y tienen algunas acciones en el mercado local.

Dentro de este target, con un perfil de ingresos medio-alto para la pirámide argentina, los ejemplos de estos personajes -que reúnen las situaciones de distintas personas- pueden describir la realidad de cualquier hombre o mujer nacido entre 1981 y 1997, con una visión cortoplacista, signada por la incertidumbre.

Santiago García del Río, líder de Presupuesto y Planeamiento en el Banco Galicia, tiene 27 años. Vive solo y no tiene hijos a su cargo, por lo que sus ingresos se destinan 100 por ciento a sus consumos e inversiones. Es licenciado en Administración y Sistemas del ITBA y cuenta con una maestría en Finanzas en la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Además, trabaja hace cuatro años y medio en el banco, donde pasó por las áreas de Riesgos, Data y Analytics y Planeamiento.

Este año, Santiago se compró un auto y recientemente, poco antes de la entrevista con APERTURA, se fue de vacaciones al exterior. Con todo, actualmente logra invertir entre un 30 y un 40 por ciento de sus ingresos. "La cifra depende de la realidad de cada uno, el 90 por ciento de mis amigos invierte todavía menos", expresa y agrega que se obliga a fijar un objetivo en cuanto al monto, ya que si no se termina gastando más de lo esperado.

13% de los millennials cree que nunca podrá retirarse porque no tendrá dinero para hacerlo.
Fuente: Encuesta CFA Institute, 2018.

En el 2018, al empezar a trabajar en el banco en febrero, con un sueldo competitivo en dólares y con una gran capacidad de ahorro gracias a todavía vivir con sus padres, Santiago realizó su primera inversión. Otro compañero de la facultad, que también ingresó al Galicia, compraba dólares a $ 18, pero Santiago quiso apostar por algo un poco más arriesgado. "Me parecía que, para aprender, podía jugar con poca plata en acciones, en pesos", recuerda. El resultado fue negativo. "Me agarró la devaluación del dólar, que pasó de $ 18 a $ 40, mi compañero ganó y yo en pesos perdí la mitad de mis ahorros", relata.

Desde entonces, aprendió la lección. Como una de sus principales herramientas para invertir, el joven nacido en 1995 utiliza los fondos money market del banco. "Desde que cobro el sueldo hasta que pago la tarjeta dejo plata ahí. Así se hace rendir un poco lo que queda para invertir y se defiende un poco el sueldo. Con las tasas de la Argentina hacer algo así te mueve la aguja", dice sobre sus desembolsos a cortísimo plazo.

Por su parte, con el horizonte en el mediano plazo, Santiago reconoce que busca no perder con la inflación, mientras que a largo plazo -que para él significa, por ejemplo, cambiar el auto- prefiere ir capitalizando los intereses. "Hoy en día no pienso en la jubilación, pero sí en tener una vida estable de acá a 10 años", agrega sobre sus principales proyecciones.

Cuando se compara con sus padres, Santiago reconoce que la situación es muy diferente, ya que ellos "vivieron una época mejor y gracias a eso tuvieron otras oportunidades". "A mí me pasa que no viví en toda mi vida un año económico normal. La incertidumbre te mata y te obliga a invertir", destaca, al mismo tiempo que admite que muchas veces se plantea cuál es el objetivo de hacerlo, teniendo en cuenta que en dólares el monto puede no alcanzar para, por caso, comprar una casa.

"A veces pasa que uno dice ‘me lo termino gastando', pero hay que tener la cabeza bien puesta, ahorrar y tener objetivos un poco más a largo", opina Santiago. A pesar de que se encuentra en el target al que apuntan las criptomonedas, afirma no tener este instrumento en su portafolio, a diferencia de lo que sucede entre su grupo de amistades, que "durante la pandemia metieron mucha plata ahí".

Para él, hay otros activos que le resultan más interesantes. Si bien al cierre de esta nota no tenía, también le gustan los plazos fijos UVA. "A largo plazo busco diversificar, la gente tiende a invertir en el país en el que vive y en la industria en la que trabaja porque es lo que más conoce, pero si tenés todo en el mismo rubro hay más riesgo, porque las inversiones y los ingresos dependen del mismo sector", explica. De esta manera, Santiago, con solo 27 años, tiene ETFs, CEDEARs, instrumentos de renta variable que le rinden al "larguísimo plazo" -entre cinco y 10 años-.

Eugenia Laguna, gerente de Marketing de redbee, tiene 41 años. Nació en 1981, casi en el límite con la generación X. Sin embargo, su perfil y su comportamiento de consumo y financiero muestran a una mujer 100 por ciento millennial. No tiene hijos, pero está casada con una persona a la que se refiere como "su compañero", en lugar de hablar de "esposo" o "marido". "En mi grupo de amigos todos tienen familias chiquitas o no tienen niñes", comenta sobre otra característica de este rango etario.

Para hablar sobre su situación personal, Eugenia se compara con su padre. "A los 24 años mi papá, con una proyección de futuro, ya estaba pensando en casarse. Sacó un crédito hipotecario y compró una casa", cuenta como un aprendizaje que la impulsó a intentar seguir el mismo camino. Sin embargo, cuando ella, a sus 24, ya recibida, fue al Banco Provincia y el Hipotecario a consultar por un préstamo la respuesta fue muy diferente.

"Tenía el chip de comprarme una casa y me di cuenta de que no llegaba ni por casualidad. Somos una generación de inquilinos, comprar un inmueble es muy difícil", considera.

4 de cada 10 millennials hablan de falta de conocimiento como la principal barrera para invertir.
Fuente: Encuesta CFA Institute, 2018.

Cuando se dio cuenta de esto, Eugenia optó por destinar sus ingresos a viajar. Desde entonces, la gerente de Marketing recorrió múltiples puntos de todo el mundo, tal es así que durante el 2020 la pandemia "la agarró" en un velero en la Antártida.

"Mi objetivo era aprovechar y vivir al máximo la experiencia, y conectarme con lugares donde pudiera conocer la historia y la cultura", cuenta Eugenia, que vivió en casas de familias en distintas ciudades y hasta fue parte de comunidades en África. Además, para cada viaje, ella y su compañero se capacitan con cursos de idiomas, talleres y hasta entrenamientos físicos. Para ella, esa es una forma de invertir.

Recién a los 40 se pudo comprar su propia casa, gracias a ahorros propios y herencia. "El principal objetivo de mis inversiones es viajar. Tengo previsto seguir haciéndolo, la vida es movimiento", expresa. En paralelo, es una apasionada del mundo del vino, y empezó a ahorrar comprando etiquetas de entre 100 y 98 puntos, que conserva en una bodega en su propia casa. "Para mí es como invertir en arte", compara Eugenia quien además comenta que tiene, por ejemplo, una botella que compró a $ 20.000 y que actualmente ya se valúa en $ 150.000.

Con todo, el 50 por ciento de sus ingresos se gastan en movilidad, servicios, impuestos y comida. Luego, entre un 10 y un 15 se destina a las capacitaciones y el resto se "ahorra en viajes o experiencias". Además, en lo que respecta a las inversiones tradicionales, Eugenia tiene parte de su dinero en un índice S&P en los Estados Unidos. "En el mercado argentino no tengo nada", agrega.

"Mis padres tenían plazos fijos. Yo el primer plazo fijo lo tuve en el 1999, con mi primer trabajo en relación de dependencia. Puse mis ahorros de US$ 150 y me quedaron en el corralito. Nunca más tuve uno", comenta.

Una generación que siempre vivió en crisis

Los padres de los millennials les cuentan a sus hijos sobre la hiperinflación del 1989. El relato, en líneas generales, se centra en las góndolas de los supermercados, donde los consumidores podían ver -en tiempo real- cómo el remarcador iba actualizando precios. Un acontecimiento de ese tipo sin dudas marca el comportamiento de la generación X, los nacidos entre 1965 y 1980.

Los de la generación Y, en cambio, tienen otros recuerdos que definen su perspectiva sobre la economía local. Muchos de ellos, todavía niños, pueden recordar el corralito y los saqueos del 2001. Una buena porción de este grupo etario también debe tener en su memoria una época en la que sus padres se quedaron sin empleo ante la crisis. Después, ya más grandes, con sus propios ingresos, pueden haber guardado en su ADN inversor las múltiples devaluaciones y cómo, desde que empezaron a trabajar hasta ahora, el valor del peso se depreció año a año.

Esto hace que los millennials busquen, en primer lugar, protegerse de la inflación. Una de las principales metas al invertir, aseguran los economistas, es cuidar el poder adquisitivo y no permitir que el salario se licue en una carrera que en la Argentina se viene perdiendo desde hace, al menos, más de cinco años. Es que, hasta el momento, no vieron un año de estabilidad económica que les permitiera proyectar un poco más allá.

60% de los millennials se siente atrasado en lo que respecta a los ahorros jubilatorios.
Fuente: Bank of America, 2020.

Lorena Giorgio, economista Jefe de Equilibra, explica que la realidad económica de los últimos años, con tasas de inflación moderadas a altas y cepo cambiario, empujaron a los millennials a investigar y sofisticarse. "Muchos han abierto cuentas en el exterior, hoy es muy difícil pensar en un ahorrista que deje pesos en un plazo fijo tradicional durante mucho tiempo", afirma.

Como una economista joven, Giorgio habla en primera persona. "Somos conscientes de que hay ilusión monetaria y una necesidad creciente de proteger los pesos. La premisa es no perder contra la inflación", describe. Por eso, según ella, en este 2022 se dio un boom de depósitos UVA, que crecieron mucho gracias a que garantizan un rendimiento real positivo con poco riesgo y con un plazo mínimo de 90 días de inversión.

"Nuestros abuelos a padres invertían mucho en real estate, ahora eso pasó a ser un activo de inversión para un grupo selecto, porque falta acceso a los créditos hipotecarios", sintetiza Giorgio. Además, agrega que la inestabilidad macro no permite proyectar a largo plazo y, hoy en día, la rentabilidad en dólares de un inmueble está en sus niveles mínimos.

Para definir cómo son las inversiones millennials, la economista habla de cuatro características principales. Según ella existe una mayor educación financiera en promedio, hay más diversificación, se da una mayor preferencia al riesgo -en busca de una rentabilidad más alta en el corto plazo- y, por último, existe una importante participación de los activos digitales. "Buena parte tiene cripto y ese porcentaje aumenta todavía más si sumamos a los centennials", considera.

"La generación millennial pasó por la hiperinflación, el corralito, el Plan Bonex y hasta por un reperfilamiento de la deuda en pesos. Es una generación que lo vio todo, aprendió, está preparada y está atenta. Sabemos de los constantes vaivenes del escenario financiero local e internacional", opina Giorgio.

"Es una generación que lo vio todo, aprendió, está preparada y está atenta"

Si bien la visión cortoplacista no es algo exclusivo del millennial argentino, a nivel local este comportamiento se profundiza por la coyuntura del país. "Hoy un joven argentino nunca vivió con un peso estable, nunca vivimos con una moneda que signifique refugio de valor y que sea tomada como una verdadera forma de ahorro", relata la economista quien añade que, en general, el millennial ahorra entre un 20 y un 30 por ciento de su sueldo.

Mariano Sánchez Moreno, economista Jefe de Alphacast, aclara que sus perspectivas y recomendaciones son a nivel personal, como economista y como millennial. Para él, el escenario económico actual es clave, ya que más allá de los perfiles y los instrumentos de inversión, los millennials se enfrentan a un entorno inflacionario a nivel global, además del local. "Se juntan dos escenarios: el ajuste del mercado global, con una alta volatilidad e incertidumbre, y la inflación", explica.

En ese marco, las personas de entre 41 y 25 años deben decidir cómo colocar su dinero a fin de perder la menor cantidad posible. Y, en el mejor de los casos, generar algún tipo de ganancia en lo inmediato. "Es una generación desconfiada por las cosas que vivió, y en las últimas semanas se vio un desarme de los fondos comunes de inversión y de los CER hacia fondos money market. El contexto te pone condicionamientos para usar al mercado de capitales como vehículo de inversión a largo plazo", estima Sánchez Moreno. En tanto, el especialista avisa que, en caso de invertir en fondos o bonos locales, se debe tener en cuenta que en el 2023 hay elecciones. "Si agosto del 2023 está lejos para el mercado argentino imagínate el largo plazo", contrasta.

Educación financiera a corto plazo

A la hora de consumir, los millennials tienen una visión comprometida con el medioambiente y con el impacto que generan las empresas en el planeta, según detalla el Global Consumer Insights Pulse Survey de PwC, elaborado en este 2022. Sin embargo, poco se habla del comportamiento que tiene la generación Y en lo que respecta a sus inversiones. De acuerdo con una encuesta de EY, el 17 por ciento de los millennials busca invertir en compañías que ponen en marcha prácticas de ESG (Environmental & Social Governance), mientras que entre los inversores no millennials este número representa un 9 por ciento. Además, se trata de una generación ávida de invertir en rubros como el de la tecnología.

Con la excepción de esta mirada largoplacista en lo relativo al ecosistema, los objetivos de estos perfiles en general apuntan al corto plazo. La incertidumbre y la desconfianza generalizada sobre la economía local y global empujan a los millennials a hacer inversiones con un horizonte no mayor a los cinco años. De acuerdo con un informe del Bank of America del 2020, un 73 por ciento de la generación Y invierte, pero el 60 por ciento de ellos se siente atrasado en lo que respecta a sus ahorros jubilatorios. El dato, que muestra un escenario global, podría ampliarse aún más en la Argentina.

En ese proceso, los millennials buscan nuevas herramientas para invertir, y se animan a apostar por productos innovadores. Así, algunos especialistas consideran que hay una mayor educación financiera, ya que se trata de un grupo que se anima a poner su dinero en productos más sofisticado. Sin embargo, también están los que alertan que muchas veces lo hacen sin tener un sustento real detrás.

Mateo Sarsur, Head Sales Trader de Balanz, detalla que el perfil típico de los clientes millennials es audaz, que busca informarse de manera autónoma y tomar sus propias decisiones. "Muchas veces las propuestas de inversión vienen de su lado por información que recopilan de redes sociales, foros o medios digitales", explica.

"En los últimos años se viene viendo un deterioro generalizado en la capacidad de ahorro de los argentinos, con particular impacto en las generaciones más jóvenes como los millennials", considera el especialista. Además, agrega, la relación ingreso/inversión suele ser muy dispar, ya que algunos solo logran ahorrar en meses de aguinaldo o ingresos extra. "En la generación X por ejemplo, se ve un piso mucho más arriba, con un público inversor que destina de manera constante todos los meses ciertos fondos al ahorro", sostiene.

Según él, la clave para lograr invertir está en realizar una planificación financiera adecuada, con un registro de los gastos y una disciplina de ahorro, algo que, en general, resulta dificultoso para los millennials.

En cuanto a los productos más elegidos, Sarsur explica que es una generación dispuesta a tomar más riesgo, que busca activos dinámicos con las acciones y los CEDEARs. Asimismo, les gusta invertir en empresas con las que se sientan identificados, por eso se observa un mayor interés por las firmas tech. A la hora de hablar del horizonte de inversión, el ejecutivo de Balanz dice que los que pueden dedicarle más tiempo a sus portfolios tratan de generar rendimientos en el corto plazo, mientras que los que están ajenos a esta situación priorizan títulos para mantener a mediano y largo plazo. "Comparados con la generación X, los millennials consultan sobre la seguridad jurídica de sus inversiones, e indagan acerca del prestigio del bróker en el que operan", explica Sarsur.

A nivel local, todavía queda mucho para trabajar en inclusión y educación financiera. Para el representante de Balanz en países europeos o de Norteamérica la formación financiera es un eje central desde la adolescencia. "En la Argentina todavía tenemos mucho camino por recorrer, pero gracias a la digitalización del mercado de capitales las propuestas llegan cada vez más temprano y estamos viendo cómo los jóvenes toman un rol sobresaliente dentro del universo total de inversores", opina.

En ese marco, Sarsur le da dos recomendaciones a los inversores millennials. En primer lugar, buscar asesoramiento profesional, ya que el mercado argentino tiene muchas particularidades y se encuentra en un momento de alta volatilidad y dinamismo a nivel global. "La mayoría que invierte viene con conocimientos muy básicos del tema", admite.

Por otra parte, el ejecutivo avisa que es importante informarse con fuentes confiables: "Internet está repleto de información pero mucha de ella no cuenta con la calidad necesaria y puede llevar a tomar malas decisiones, por lo que siempre hay que validar lo que leemos".

Esta nota se publicó originalmente en el número 343 de revista Apertura.

Tags relacionados
Noticias del día

Compartí tus comentarios

Formá parte de El Cronista Member y sumate al debate en nuestros comentarios