Pionera

Es una de las pocas ejecutivas trans y quiere revolucionar el mundo del trabajo

Workana, una de las plataformas de trabajo independiente más grandes de América, cumple 10 años. Su COO habla sobre los efectos de la pandemia, el futuro del trabajo y ser una mujer trans en el mundo empresarial.

"Las personas inteligentes y talentosas están en cualquier parte pero las oportunidades todavía no". Esa frase resume la motivación del surgimiento de Workana hace 10 años: crear un marketplace para freelancers en América latina, para que puedan ofrecer sus servicios de forma remota para otros mercados. Una plataforma que empezó con foco en freelancers pero que también se expandió a las empresas, haciendo de puente para que puedan sumar equipos remotos para proyectos concretos. En un mundo pospandemia en el que se aceleró la digitalización, las búsquedas para trabajar de forma remota crecen semana a semana, y las empresas intentan adaptarse a modelos híbridos como una novedad, en Workana cuentan con una década de ventaja y experiencia en la materia.

"La lectura que hacemos hoy es que la tendencia que vimos hace 10 años era real, que las personas quieren trabajar con más libertad. Eso puede venir por el lado de la locación, poder elegir dónde vivo, ser más dueño de mi tiempo, no tener que hacer un viaje al trabajo todos los días. Pero no es solamente eso, porque la locación nos habla solo de una parte de ese pedido de libertad, hay otro que es el de manejar más uno su trabajo en el día a día, elegir cómo hacerlo, manejarlo más por objetivos. Ser medido por lo que produzco. Con la pandemia, el antiguo modelo se rompió y hay unas crisis hermosas", relata Eliana Bracciaforte, cofundadora y actual COO de la empresa. "A lo largo de estos años y más con la pandemia, validamos que el trabajo freelance y remoto llegó para quedarse. Que no es algo de nicho sino que es una elección de vida, para gente que valora su independencia y autonomía. Y que es el futuro del trabajo", agrega.

Los comienzos

Antes de sumarse a Workana, Bracciaforte había dejado su Córdoba natal en busca de mejores oportunidades en Buenos Aires. Y las había encontrado: hacía cinco años que trabajaba en Google y estaba viviendo en Brasil. Pero cuando Tomás O'Farrell -cofundador y actual CEO de la empresa- le contó que estaba buscando una nueva idea, se interesó. A fines de 2011, el hijo de O'Farrell cumplió años y él contrató a través de una plataforma a una persona de Filipinas para que le hiciera un video con fotos. Obtuvo un óptimo resultado y la anécdota se convirtió en el motor de la propuesta: hacer que América latina participara de este tipo de mercados con una plataforma pensada para la región y en español que lanzaron en 2012. Hoy, además de América latina, trabajan también con los Estados Unidos, algunos países de Europa, y más recientemente, en el Sudeste Asiático.

"Cuando hablábamos de trabajo remoto, trabajo freelance en 2012, era un poco más raro. Veíamos la tendencia, que había un deseo de querer cambiar de estilo de vida, de buscar más libertad en el trabajo pero muy ligado a un evento de vida. Cuando encuestábamos y preguntábamos '¿Por qué elegiste cambiarte a freelance?', más del 50 por ciento decía que porque se casó, tuvo hijos, enfermó, tuvo que cuidar a alguien. Situaciones que te llevaban a replantearte querer hacer algo distinto para tu vida laboral y la persona elegía eso. Siempre supimos que las personas lo primero que hacen cuando entran a Internet es buscar trabajo, entonces, esa parte gracias a los usuarios, Workana se hizo muy conocida entre los freelancers rápido, creció muy rápido también en ese mundo y hoy es referente. Con el aumento del acceso a Internet y surgimiento de mejores herramientas para trabajar colaborativamente, se fue haciendo más fácil y un modelo de vida más accesible", relata Bracciaforte.

Mientras la tendencia crecía año a año se sumó un evento imprevisto que funcionó como catalizador, una pandemia que obligó a todo el planeta a "quedarse en casa" y a las empresas y organismos a forzar el trabajo remoto. En abril de 2020, Workana pasó de su promedio mensual de registrados de entre 40.000 y 50.000 a 100.000 y 120.000. A partir de octubre de 2020, esa cifra pasó a entre 80.000 y 100.000 registrados mensuales y nunca más bajó.

Bracciaforte está en Workana desde sus inicios. Fotos: Lucía Zuffardi.

"Cuando llegó la pandemia lo que pasó es que las herramientas estaban todas, la conectividad en los países más avanzados y las grandes urbes es buena, entonces lo que faltaba era que las empresas se adaptaran. El shock vino por otro lado, y fue más un problema de estilos de trabajo lo que se evidenció con la pandemia", explica Bracciaforte. "Esto ya lo veníamos trabajando justo el año anterior a la pandemia, en 2019, y es de lo que más hablamos últimamente: trabajo asincrónico, cómo trabajar mejor cuando estás remoto, no tener tantas reuniones que pueden ser mails. Esas situaciones surgieron y las empresas se quedaron tratando de entender y después vino el efecto pospandémico, con la vuelta a la presencialidad y es que las personas no quieren volver atrás, están peleando por el trabajo híbrido porque en muchos rubros confirmaron lo que ya sabían, que no hace falta estar 5 días a la semana en una oficina para ser productivo", destaca.

¿Cuál crees que es el desafío más grande para las empresas con respecto a este tema?

Estamos trabajando en eso con varias empresas y creemos que tienen que entender que pueden ser más flexibles y adaptar sus estructuras de manera diferente. Por ejemplo, ampliar equipos temporalmente para un proyecto, que es en lo que trabajamos nosotros: se contratan, 10 o 15 desarrolladores, cuatro Project Managers por un año. Hay mucha gente que pospandemia no quiere ser freelance pero sí quiere trabajar remoto en proyectos de seis meses o un año, es una tendencia reciente que vemos.

Otro desafío que vemos para las empresas en cuanto a la contratación de ciertos puestos es que la competencia se multiplicó. Por ejemplo, yo me fui de Córdoba buscando oportunidades, hoy tenés unas diez empresas grandes, que no son muchas, y del rubro de consumo masivo serán cuatro. El tema es que entre estas cuatro ya no son competencia, ahora la gente puede buscar trabajo en otra empresa del rubro en otra parte del mundo y desde su casa. Y muchas no terminan de entender eso. Antes en Córdoba tenías bastante cautivo a cierto tipo de empleados y ahora no es tan así entonces cuando eso empiece a caer, va a estar difícil.

¿Cambiaron los rubros de las búsquedas en la plataforma a lo largo de estos 10 años?

Las macro categorías no cambiaron tanto: IT, diseño, marketing digital y administración y ventas siguen siendo las más fuertes desde que empezó la plataforma. Sí crecieron las que eran más chicas, antes IT y diseño eran súper fuertes y ahora marketing digital creció mucho y en la pandemia creció todo lo que es soporte administrativo porque ahora se pueden hacer esas tareas virtualmente y también roles específicos como desarrolladores de ventas, que ahora se puede hacer desde casa. Después dentro de las categorías cambió mucho, en 2012 hablábamos de diseñadores gráficos y diseño web responsive era lo más avanzado, ahora tenés a quienes reinan en la plataforma que son los diseñadores UX, UI, los más buscados. Después en cuanto a los desarrolladores van cambiando los lenguajes que se buscan, cada 2 o 3 años cambian una tecnología por otra pero sigue siendo un desarrollador lo que se busca.

"La diversidad te quita puntos ciegos"

¿Cuáles son los desafíos del trabajo remoto?

Si no aprendés a trabajar bien remoto, es difícil. El remoto requiere más reglas. Que fuerces situaciones de encuentro presenciales o virtuales. Tenés que forzar a hacer un Zoom para hablar de cómo estamos, hacer algún ejercicio, algo que permita que las personas conecten. Todo eso tenés que hacerlo conscientemente. Ahora que mermó un poco la pandemia volvimos a hacer after office, a quienes estamos en las mismas ciudades la empresa les paga un after cada dos semanas y nos juntamos, y hay algunos que están solos en sus ciudades entonces para esos casos tenemos un encuentro de equipo por año y un encuentro de toda la empresa por año. Lo cierto es que el trabajo remoto se aprende, se puede hacer bien y se volvió necesario: vamos hacia un mundo con cada vez más trabajo remoto. Es inevitable porque implica acceso a más talento, sobre todo para las empresas que recién empiezan. Les permite acceder a más gente, tal vez alguien que está en una ciudad chiquita y no quiere moverse. Entonces si querés acceder a esa persona tenés que tener una política full remoto si no perdiste, ese cambio es el que a las empresas les va a costar.

Punta de lanza

"Nunca le conté a nadie que sentía que mi sexo no era el asignado al nacer, no veía referentes parecidos mientras crecí entonces pensaba que era algo que me pasaba solo a mi", relata Bracciaforte, quien hasta hace un año, era conocida en la empresa con otra identidad. "Mi psicóloga me decía ‘bueno, te toca ser punta de lanza', en referencia a que no hay muchas personas trans que dirijan empresas, por eso sé que me toca un rol educador en parte también, y no me molesta. En Workana, cuando lo conté, fui muy bien recibida y eso me mostró que, si bien todavía nos falta, hemos construido una empresa en la que cualquiera puede trabajar y sentirse cómodo y eso es un logro de estos años de trabajo también", relata.

En el proceso de su transición se cruzó con Contratá Trans, un proyecto liderado por Impacto Digital, una asociación civil sin fines de lucro que conecta a personas trans con empresas. "Aparecieron medio justo, estaba con esto en la cabeza y conocer a Maryanne Lettieri, la vocera de la organización, una chica trans que estaba trabajando en un proyecto, que le iba súper bien, que además era actriz y profesora de inglés, me ayudó mucho. Son ese tipo de interacciones las que aportan, conocer gente que había pasado por lo que yo no me animaba a pasar y ver que no se le terminó la vida, que son miedos que surgen de no tener referentes", explica. "Todos tenemos transfobia y homofobia construida durante muchos años y estar más cerca te ayuda a ver y desarmarte y sacar esas cáscaras. Con Contratá Trans hicimos capacitaciones, los pusimos en contacto con empresas y dieron trainings dentro de la compañía", agrega.

"El trabajo freelance y remoto llegó para quedarse, no es algo de nicho sino que es una elección de vida"

¿Cómo ves la diversidad en las empresas?

Creo que estamos lejos, creo que ni loca hubiese llegado hasta donde llegué si no hubiera hecho de hombre tantos años. Hay un montón de oportunidades que se me dieron porque era más fácil para la persona que yo era. Creo que eso existe y está lejos de arreglarse. Por suerte las empresas van cambiando de a poco, aunque falte, porque la realidad es que lo que tiene para aportar la diversidad es que te saca puntos ciegos. A veces vemos que salen algunas publicidades tremendas y no entendemos cómo tanta gente vio eso y lo aprobó y el problema es que son equipos de todos iguales y nadie se dio cuenta. Le tengo miedo a eso, a los puntos ciegos, por eso creo que la diversidad es una ventaja y es algo que estamos trabajando para el interior de Workana también.

Este año también se cumplieron 10 años de la ley de Identidad de Género. ¿Cómo te impactó a vos?

Esa ley es muy buena y muy completa. A algunas personas que les conté de mi transición, desde el prejuicio o el desconocimiento me preguntaban si pensábamos mudarnos a otro lado, y yo les decía que no, que vivo en Capital Federal, en Palermo, y que tengo una de las mejores leyes del mundo en materia de identidad de género y eso hasta que no lo vivís no te das cuenta. La Argentina está muy avanzada, tener una ley que te reconozca de forma plena ayuda un montón a que las personas se sientan seguras. Y después se refleja en actos cotidianos, el otro día me fui a hacer estudios después de cambiar el DNI y enseguida cuando avise si podían actualizar los datos, ya lo habían hecho. Si bien no siempre funciona bien, me han sorprendido gratamente esas cosas. Hay países en los que todavía tenés que ir a un juez si querés cambiar tu identidad. La ley argentina te deja llevar el proceso de una manera muy personal y cuidada.

Esta nota se publicó originalmente en el número 342 de revista Apertura. 

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