"Punto de asfixia"

El negocio que tenía los días contados y ahora podría revivir por la inteligencia artificial

La AI y las nuevas fábricas necesitan tanta electricidad que eso extenderá la vida de las viejas centrales carboníferas.

En una franja de 45 kilómetros cuadrados en el norte del estado norteamericano de Virginia denominada "la avenida de los centros de datos", el boom de la inteligencia artificial (AI por sus siglas en inglés) potencia el uso de la electricidad.

Esforzándose por seguirles el ritmo, en un momento de 2022 la empresa que atiende la zona debió suspender temporalmente las conexiones de nuevos centros. Los reguladores ambientales de Virginia consideraron permitir que los data centers usaran generadores a gasoil durante los cortes de luz, pero abandonaron la idea al toparse con una fuerte oposición en la comunidad.

Un data center sumado a una planta de baterías para vehículos eléctricos en construcción en la zona de Kansas City necesitará tanta energía que el proveedor postergó los planes de cerrar una central alimentada con carbón.

Algo similar ocurre en buena parte de Estados Unidos, donde las empresas de servicios y los reguladores fueron sorprendidos con la guardia baja ante el mayor salto en la demanda en una generación. Una de las cosas que no previeron adecuadamente fue la AI, la tecnología con una inmensa avidez de electricidad que utiliza microcircuitos especializados para procesar montañas de datos.

Los data centers son solo uno de los puntos de demanda. También están las fábricas de baterías y EV.

Se cree que sólo en los data centers norteamericanos el consumo de electricidad triplicará los niveles de 2022 hasta llegar a los 390 teravatios hora a fines del decenio, indica el Boston Consulting Group. Ello equivale al 7,5 por ciento de la demanda proyectada de electricidad de todo el país. "En el mundo precisamos de mucha más energía de lo que pensábamos", declaró en el Foro Económico de Davos, Suiza, Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, cuyo ChatGPT se convirtió en un fenómeno mundial. "Todavía no hemos determinado las necesidades de energía de esta tecnología".

Por decenios la demanda de electricidad de Estados Unidos aumentaba menos del 1 por ciento anual. Pero las empresas de servicios y los operadores de redes duplicaron sus previsiones anuales hasta ubicarlas en el 1,5 por ciento, señala Grid Strategies, una consultora que funda sus análisis en presentaciones regulatorias. Es el mayor incremento desde los años ‘90, antes de que Estados Unidos reforzara sus acciones para fomentar el ahorro de energía en hogares y empresas.

Pero no sólo la explosión en los centros de datos empuja a las compañías de electricidad a revisar sus proyecciones. El impulso del gobierno de Biden por sembrar el país con nuevas instalaciones que producen autos, baterías y semiconductores eléctricos está exigiendo a la ya presionada red eléctrica del país. Lo que a menudo suele calificarse de la mayor máquina del mundo es en realidad una mezcla de redes regionales que carecen de las suficientes líneas de transmisión en ciertos lugares, lo que complica la tarea de incorporar energía de granjas eólicas o solares.

Para afrontar ese repunte algunas firmas de electricidad esta revisando los planes de archivar las centrales que consumen combustibles fósiles, mientras que otras solicitaron a los reguladores que las habiliten a construir nuevas centrales de gas. Lo cual significa que el plan del presidente Joe Biden de fomentar industrias ecológicas podría terminar aumentando las emisiones, al menos a corto plazo.

A menos que las empresas de servicios públicos empiecen a reforzar la generación de energía y faciliten que granjas eólicas o solares independientes se conecten a las líneas de transmisión, el panorama podría ensombrecerse, advierte Ari Peskoe, director de la Iniciativa de Legislación sobre Electricidad de la Facultad de Derecho de Harvard. "Se demoran las nuevas cargas, las fábricas no pueden conectarse, disminuye el posible crecimiento económico", señala. "La hipótesis más negativa es que las compañías no puedan adaptarse y mantengan en pie la capacidad con combustibles fósiles y no los puedan dejar atrás".

las empresas de servicios y los operadores de redes de electricidad duplicaron sus previsiones anuales hasta ubicarlas en el 1,5 por ciento, según Grid Strategies

Rob Gramlich, fundador de Grid Strategies, afirma que, según las proyecciones de su firma en cuanto a picos de uso en los meses de verano, pronto Estados Unidos podría afrontar un futuro de apagones escalonados si continúan demorándose las mejoras en la infraestructura. "Esa es la preocupación por excelencia que tienen todos: que nos falte la electricidad", ilustra. Se precisan al menos US$ 20.000 millones anuales de inversiones en la líneas de transmisión de larga distancia, pero de momento, agrega, no se gasta nada en eso.

En Virginia, que se precia de contar con la principal red mundial de data centers, unas 80 instalaciones abrieron las puertas en el condado de Loudoun desde 2019, en tanto la pandemia aceleró el paso a la virtualidad en compras, trabajo de oficina, visitas al médico y demás. La demanda de electricidad fue tan grande que por tres meses, en 2022, Dominion Energy Inc. se vio obligada a detener las conexiones a nuevos centros de datos. Ese mismo año el titular de la compañía Digital Realty indicó en una presentación de resultados financieros que Dominion les advirtió a grandes consumidores acerca de un "punto de asfixia" que podría impedir la entrega de nuevos proyectos hasta 2026.

Un representante de Dominion aclaró que eso es inexacto. La suspensión en las conexiones duró unos pocos meses, afectó sólo a una pequeña zona del condado de Loudoun y no tuvo impacto por fuera de los clientes de la "avenida de los data centers", aclaró el portavoz Aaron Ruby en un mail. "Tras acelerar nuevos proyectos de transmisión, hemos podido reanudar plenamente las conexiones de servicios y desde entonces conectamos 27 data centers en el este de Loudoun".

Dominion calcula que la demanda de servicios en su territorio crecerá un 5 por ciento anual en los próximos 15 años, lo que prácticamente duplicará el monto total de la electricidad que genera y vende. En preparación la compañía está construyendo la mayor granja eólica mar adentro de Estados Unidos, a 40 kilómetros de Virginia Beach, y agrega energía solar y almacenamiento de baterías. También ha propuesto invertir en nueva generación con gas y evalúa demorar el retiro de algunas plantas de gas natural y una gran planta de carbón.

Las compañías de servicios deben afrontar otras exigencias aparte de las de los data centers. Se han anunciado inversiones por US$ 465.000 millones en semiconductores, VE y fábricas de baterías desde la asunción de Biden, indican datos de la Casa Blanca, y muchas de ellas fueron impulsadas por leyes aprobadas por el Congreso en 2022 para incentivar la tecnología limpia y las plantas de chips.

En Kansas City está en marcha la construcción de un data center administrado por Meta Platforms Inc., mientras que en las afueras de la ciudad, Panasonic Holdings Corp. está levantando una fábrica en la que usará robots eléctricos para montar baterías de VE. Esos dos proyectos, junto al desarrollo económico general en la región, alimentan lo que constituye "el más sólido crecimiento de la demanda eléctrica en decenios", observó David Campbell, director ejecutivo de Evergy, la compañía que atiende la zona, en una gacetilla del 15 de junio pasado. En esa misma comunicación la firma informó que iba a postergar hasta 2028 el retiro de una planta de carbón que estaba en servicio desde los años ‘60.

Se trata del mayor salto en la demanda de electricidad en una generación.

La disparada de la demanda eléctrica frena por doquier el cierre de centrales de carbón. America's Power, entidad del sector carbonífero, señaló que se han postergado los ceses de una veintena de instalaciones de Kentucky a Dakota del Norte que estaban previstos entre 2022 y 2028.

Muchas firmas tecnológicas y fabricantes de aparatos limpios prefieren que sus plantas reciban un suministro exclusivo de energía renovable. Pero esas aspiraciones chocan con la realidad, acota Mark Nelson, director gerente de la consultora Radiant Energy Group: "En las fábricas dicen que quieren energía limpia, pero de momento aceptan lo que hay".

Para asegurarse una fuente de energía confiable, algunas empresas se ven obligadas a aceptar emplazamientos que antes habían pasado por alto, comenta Didi Caldwell, quien pasó más de dos décadas ayudando a firmas a encontrar ubicaciones para sus plantas y dirige una consultora en Carolina del Sur.

En Arizona, la demanda histórica obligó a la principal compañía eléctrica del estado a detener de manera temporal la aceptación de nuevos negocios de parte de data centers que necesitan electricidad las 24 horas, confiaron personas al tanto del tema. Antes de suscribir los contratos la firma, Arizona Public Service (APS), exigió hacer estudios en profundidad acerca de cuántas líneas de transmisión se precisaban y el lugar de las subestaciones, dijo uno de los informantes.

"Los pedidos seguían llegando en tamaño y cantidad", contó Tony Tewelis, quien trabaja en el grupo de transmisión y distribución de APS, y agrega que algunos clientes habían pedido hasta 2 gigavatios de energía. "Queríamos asegurarnos de cumplir con el debido proceso antes de decir que sí". La compañía iniciará un nuevo proceso este año en el que hará estudios caso por caso antes de incorporar como clientes a grandes centros de datos.

Otras partes del mundo también están viendo grandes incrementos en la demanda eléctrica. Los requerimientos de electricidad en China se cree que subirán un 6 por ciento este año, empujados por la producción de cosas como VE y equipos solares; la India los duplicará en el decenio que culmina en 2032. Y la vetusta red eléctrica de Londres se esfuerza por sumar más centros de datos.

Duke Energy, una gran compañía de electricidad con actividades en seis estados norteamericanos, se ha topado con un crecimiento sin precedentes de la demanda debido a los data centers, a fábricas y a VE, incluyendo tanto la producción como la carga de baterías. Prevé solicitar autorización a los reguladores para construir más proyectos gasíferos y solares hasta comienzos de la década de 2030. Pero Glen Snider, director de planificación de recursos, advierte que incluso con esa capacidad añadida la firma podría mantener algunos clientes en espera.

"No hay una capacidad infinita para sumar recursos a la red, advierte. Así que si el crecimiento sigue aumentando, podríamos demorar el momento en el que agreguemos las nuevas cargas grandes".

Con la colaboración de Rachel Morison, David Stringer y Lou Del Bello

La versión original de esta nota se publicó en el número 364 de revista Apertura.

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