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Cómo tomar mejores decisiones: las claves de los CEOs y un consejo de Jeff Bezos para aplicar hoy mismo

El arte de tomar decisiones es una disciplina que manejan desde emprendedores hasta altos ejecutivos. Los trucos de los número uno para enfocar el rumbo, sin naufragar en el intento.

Jeff Bezos, fundador de Amazon y una de las personas más acaudaladas del mundo, dijo que considera que su día fue exitoso si tomó tres buenas decisiones. Otro peso pesado, Warren Buffett, se siente satisfecho si toma tres buenas decisiones al año. La clave, como en tantos otros aspectos de la vida, está en la calidad y no en la cantidad.

Eso parece fácil de entender. Lo verdaderamente difícil es saber si esa elección es la adecuada. A los y las CEOs o ejecutivos de alta jerarquía se les paga justamente para eso: tomar un pequeño número de decisiones altamente calificadas. Bezos, en esa charla que dio en 2018 en The Economic Club of Washington D.C., lo dijo claramente: "Tu trabajo no es tomar cientos de decisiones a diario". ¿Cuál fue su consejo para hacerlo mejor? Dormir ocho horas por noche para tener la mente clara.

Dar el paso

Así, cada líder tendrá su método o su estrategia, pero lo cierto es que tener la capacidad de enfocar el timón hacia la dirección correcta es un valor fundamental tanto entre ejecutivos de multinacionales como entre emprendedores, y más cuando el mar está turbulento. "Poder tomar buenas decisiones es una de las capacidades críticas que tienen los líderes, especialmente en épocas de máxima incertidumbre, donde hay que considerar que el proceso decisorio muchas veces puede marcar una tendencia en una organización", remarca Alejandro Melamed, especialista en Estrategia e Innovación Disruptiva en Recursos Humanos.

Para el director general de Humanize Consulting, cuando un profesional alcanza una posición de primera línea en la cual está expuesto a la toma de decisiones, lo primero que tiene que hacer es considerar las distintas variables que van a impactar en esa elección: debe rodearse de las personas adecuadas y saber hacer las preguntas apropiadas. "Tratar de ver cuáles son los caminos alternativos y cuál es la mejor decisión es el rol clave del CEO. Y tiene que considerar a todos los stakeholders, a todos los públicos de interés, y tener una mirada holística", resalta.

Parte de ser bueno tomando decisiones es poder hacerlo con agilidad. Cada día que se pasa deliberando puede implicar una desventaja para la empresa. Por supuesto esto no se logra de un día para el otro. Según la coach ejecutiva Daniela De Lucía, es algo que se debe entrenar. "Es un músculo. Y si sabemos que todo el tiempo estamos tomando decisiones y que cuanta más rapidez podamos ganar vamos a ganar tiempo y vamos a ir para adelante en la acción, eso realmente es una ventaja", asegura.

Para la experta que trabaja asesorando a ejecutivos, el primer paso en ese camino está en tomar conciencia de cuántas decisiones se definen en el día y el impacto que estas tienen en los resultados. Y remarca especialmente que una decisión necesita de acción. "Esta se hace real una vez que accionamos en sintonía con lo que pensamos. Si no la decisión no existe. Como líderes necesitamos tener la valentía para dar el primer paso y hacer esa decisión real. Y así poder avanzar hacia la visión de la compañía. Porque toda decisión va de la mano de objetivos y no es nada aislado".

"Como alto ejecutivo para lo que realmente te pagan es para tomar una pequeña cantidad de decisiones de alta calidad. Tu trabajo no es tomar cientos de decisiones por día. Si tomo tres buenas decisiones por día para mi es suficiente"
Jeff Bezos

Pero esto no significa que tengamos que correr para elegir. "Vístanme despacio que estoy apurado", dice el dicho, y Melamed lo explica bien: "El primer paso para tomar decisiones es la serenidad. Si uno no está sereno no puede tomar buenas decisiones, ni ante una emoción fuerte tanto positiva como negativa, conviene tomar decisiones. Es el primer paso para poder tener la distancia y la objetividad para tomarla apropiadamente".

Conocer las cartas que podemos jugar es parte de ese proceso, lo que significa evaluar todos los escenarios posibles: "Y al evaluar el escenario negativo debemos pensar en qué sería lo peor que puede pasar y qué puedo hacer si eso sucediera. Tal vez no salga todo bien y en un puesto de liderazgo como el de CEO hay mucho riesgo. Ahora, debemos evaluar el riesgo y tener en cuenta las contingencias y las cosas que podemos hacer para que, si en el peor de los casos las cosas salen mal, saber qué podemos hacer para volver a construir un nuevo camino", aclara De Lucía.

Ambos expertos ven errores muy comunes que se pueden evitar. El mayor es escuchar a las personas inadecuadas, o querer complacer a todo el mundo. "Cuando uno toma una decisión va a haber gente que no va a estar de acuerdo con esa decisión y que quiere que se haga otra cosa, pero ahí viene la visión de un líder y la decisión de hacerse responsable de esa decisión para llevarnos a la acción", advierte la coach.

Para Melamed, hay que tener cuidado con las emociones, que pueden jugar una mala pasada. "Hay que evitar tomar la decisión bajo emoción o bien enceguecerse en un camino y pensar que el éxito pasado se va a repetir en el futuro. Hay que tratar de considerar que estamos en un momento donde todo cambia todo el tiempo a ritmo exponencial con lo cual la clave es poder tener la distancia óptima y el punto de velocidad requerido para esa decisión", apunta.

El texto original de esta nota se publicó en el número 341 de revista Apertura.

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