Mujeres que hacen

Las 9 mujeres que pisan fuerte en Argentina y ya son las lideres que el futuro necesita

En el mundo del turismo, en la industria, en las empresas tecnológicas, en las finanzas y en las organizaciones sin fines de lucro, las mujeres sub-35 logran llegar a puestos de liderazgo y distinguirse a fuerza de talento y trabajo

Ver mujeres en puestos de liderazgo se está convirtiendo, poco a poco, en algo cada vez menos extraño. Hace décadas que las mujeres luchan por ingresar al mercado de trabajo y aunque todavía existen diferencias de género en muchos sectores e importantes barreras de acceso para que las mujeres se desarrollen plenamente en el mundo laboral, el fruto de los históricos esfuerzos por la igualdad comienza a observarse en ciertos ámbitos. Hoy las mujeres jóvenes comienzan a llegar más temprano en sus carreras a puestos de liderazgo.

Un dato positivo en la Argentina es que las mujeres se consolidan como mayoría entre los graduados universitarios. Según un estudio realizado en conjunto entre la Confederación de Educadores Argentinos (CEA) y la Universidad de Belgrano, la participación femenina tuvo un aumento del 23,8% entre 2012 y 2019: en 2012, se graduaron 110.360 estudiantes en las universidades argentinas, de los que 67.594 eran mujeres (61,2%) y 42.766, varones (38,8%). Los datos de 2019 mostraron el incremento tanto de personas inscriptas como graduadas: 83.690 egresadas (61,6%) frente a 52.218 egresados (38,4%).

Este aumento de la participación femenina en el nivel educativo superior está impactando positivamente en su ingreso al mercado laboral, lo cual representa una buena noticia en todos los rubros: numerosos estudios demuestran que cuanto más diversos son los equipos, mayor es la rentabilidad. Recientemente The Peterson Institute for International Economics presentó una investigación que demostró que las compañías que tienen el 30% de líderes mujeres, consiguieron un aumento del 15% en su rentabilidad. Esto se midió comparándolas con firmas pares, en industria y tamaño, pero que no cuentan con presencia femenina en posiciones de liderazgo. Se entrevistaron a más de 21.000 firmas en todo el mundo que cotizan en Bolsa y los resultados fueron estables en todos los países. Esto demuestra que la presencia de más mujeres en puestos de liderazgo de la dirección corporativa se correlaciona con una mayor rentabilidad de estas empresas.

El camino será largo y todavía falta, pero resulta fundamental visibilizar la trayectoria de quienes llegan a esos puestos, cuyas historias pueden inspirar a otras mujeres a animarse a seguir sus pasos. En el mundo del turismo, en la industria, en la movilidad, en las empresas tecnológicas, en los fondos de inversión, en el mundo emprendedor y en las organizaciones sin fines de lucro, mujeres sub-35 logran insertarse en puestos de liderazgo y destacarse, y desde sus lugares, trabajan para que otras puedan sumarse también.

Bianca Sassoon (28), Managing Partner at 17Sigma

Hace solo unos meses, Bianca Sassoon se convirtió en la primera mujer en el mercado hispanohablante en liderar un fondo de inversión. Junto a Pierpaolo Barbieri, fundador de Ualá, crearon 17Sigma, una sociedad de capital riesgo latinoamericana que se centrará principalmente en startups embrionarias que buscan levantar rondas presemilla (pre-seed) y semilla (seed) y, ocasionalmente, financiación de Serie A.

Nacida en los Estados Unidos, hija de padres argentinos, pasó su infancia en el país del norte hasta que se vino con su madre a Buenos Aires. Estudió Economía en la Universidad Torcuato Di Tella y cuando terminó la carrera, entró a trabajar en una banca de inversión boutique creada por un ex JP Morgan con sede en Perú. Allí se ocupaba de compra y venta de compañías.

Luego decidió incursionar en el mundo del venture capital (VC) y entró a Kaszek para liderar el segmento de habla hispana. "El mercado en América latina era muy incipiente, por lo que tenía que ver qué había o apoyar a Brasil. Pero ese año rápidamente se dio vuelta la tortilla, encontramos inversiones transformacionales para lo que fue Kaszek y la industria en general, todos se dieron cuenta que podían salir compañías de países que no fueran ni Brasil ni México y que podían ser compañías grandes y tener gran impacto. Fue una etapa de mucho aprendizaje en la que terminé liderando más de 20 transacciones en muchísimas industrias", relata.

Apasionada por los emprendedores, Bianca comenzó a notar un vacío en el sector. Si bien había muchos fondos dispuestos a invertir en serie A o B, no había ninguno para startups. "Creo que presemilla y semilla es cuando más necesitás ayuda. Me dedicaba a aconsejar a emprendedores en mi tiempo libre, pero después no tenía a quien derivarlos", explica.

Viéndolo como una oportunidad, decidió comentarle la idea a Barbieri, con quien tiene una amistad de hace años, y él le propuso que lo hicieran juntos. Empezaron en octubre 2021 con un fondo de u$s 30 millones y hoy trabajan con 30 compañías. "Las compañías presemilla y semilla necesitan un soporte de VC aún más que las series A y B. Los ayudo a reclutar y organizar el equipo, en todo lo que necesiten en las operaciones diarias, en las cosas básicas, como constitución societaria, liderazgo y después a levantar ronda de inversión. Y si bien es mucho trabajo, es lo que realmente me apasiona, siento que nuestro trabajo tiene un impacto real", concluye.

Olivia Cesio (31), cofundadora y COO de Waterplan

"Lo que más disfruto es ayudar a la gente a potenciarse, soy apasionada por identificar talentos", asegura Olivia Cesio, jefa de operaciones de Waterplan, compañía que cofundó junto a Matías Comercio, Nicolás Wertheimer y José Ignacio Galindo que utiliza inteligencia artificial para eficientizar el uso del agua y en la que ya invirtieron reconocidas figuras como Leonardo Di Caprio y Manu Ginóbili.

Olivia estudió Ingeniería en el ITBA, un espacio en el que asegura haberse rodeado de "gente brillante, autodidacta y emprendedora". Junto con otros exalumnos fundó Trama, un club de negocios para estudiantes y exalumnos de la universidad que le permitió seguir conectada con el ecosistema académico y laboral. Durante cinco años trabajó en Wolox, una compañía de desarrollo de software que provee soluciones tecnológicas para empresas en proceso de innovación digital en la parte de Recursos Humanos.

Hace un año, convocada por la temática del cambio climático y un proyecto con propósito, se sumó a crear Waterplan. Allí se encarga tanto del área de Recursos Humanos como de la de Finanzas de una empresa que se encuentra inaugurando una categoría de negocio. "No existe el climate tech de agua, por lo tanto nuestro desafío no es solo armar producto sino posicionar el tema. El rubro climate technology (tecnología climática) está recién empezando por eso buscamos gente con curiosidad que quiera dedicar sus próximas décadas a esto. Hay mucha gente buscando un trabajo que genere impacto, y muchas son mujeres", destaca.

Acelerados por Y combinator, el proyecto llamó la atención rápidamente: en abril recibieron u$s 7 millones de financiamiento para hacer crecer a su equipo y mejorar el producto. Hoy son 24 personas en la empresa que trabajan remotamente desde distintas partes del mundo. El servicio que brindan está dirigido a empresas de sectores que dependen del agua, como la agricultura, la alimentación, los productos de papel y la fabricación de ropa. "Tomamos distintos data inputs, lo ponemos en nuestra tecnología y surgen dashboards con información. A partir de allí se arman estudios de riesgo en relación con el agua. La idea es que ayude con acciones concretas para mitigar el riesgo. El desafío es que esa información se maneje con proactividad porque el costo de la inacción es cinco veces más. Es realmente un sector efervescente donde siempre están pasando cosas y con las puertas abiertas para quienes se quieran sumar", concluye.

Jimena Gutiérrez (35), gerente general de Booking.com para Argentina, Paraguay y Uruguay

"Hace 10 años no había un registro online. Los account managers iban a visitar las propiedades y completaban una fichita con las características y nosotros como coordinadores las armamos en el sistema y dábamos de alta los hoteles", recuerda Jimena Gutiérrez, gerente general de Booking.com para la Argentina, Paraguay y Uruguay, sobre sus inicios en la empresa una década atrás.

Recibida de licenciada en Administración Hotelera en la Universidad de Belgrano, realizó distintas especializaciones en revenue management y ahora en junio empieza un Executive Master in Business Administration (EMBA) en la Quantic School of Business and Technology, además de ser madre de dos niños. Ingresó a Booking como coordinadora y fue creciendo dentro de la empresa hasta llegar a su rol actual. "La misión de Booking es que sea más fácil experimentar el mundo para todos y lo que yo hago desde la posición en la que estoy es tratar de impulsar y conducir esa estrategia de Booking.com en Argentina, Uruguay y Paraguay. Ver dónde hay oportunidades locales para adaptar la estrategia global así como optimizar la relación con nuestros socios, también cómo fomentar e inspirar una cultura de alto rendimiento que cuide el bienestar de las personas ", explica.

Sobre las tendencias en el turismo pospandemia, Gutiérrez comenta que según una encuesta reciente de la compañía, un 74% de los argentinos quiere viajar de forma más sustentable en los próximos 12 meses y el 88% de los argentinos afirma que viajar de forma sustentable le resulta importante. "Eso nos motivó a desarrollar en el último año un sello de sustentabilidad basado en las certificaciones que ya existen. Se armó una guía sobre cómo hacer de un alojamiento más sustentable y hoy en día hay un filtro en la página para encontrarlas. Esto nos llevó a darnos cuenta que había propiedades que hacía tiempo se manejaban de esta forma pero no tenían una forma de visibilizarlo y ahora pueden utilizarlo para impulsarse dentro de la plataforma", concluye.

María Elisa Frías (34), gerente de Operaciones de Uber para el Cono sur

Cuando María Elisa Frías se enteró que Uber iba a desembarcar en la Argentina, no lo dudó, tenía que estar ahí. Se había recibido de ingeniera industrial en el ITBA y había trabajado en Monsanto, ganando experiencia en distintas áreas.

"Siempre fui una fanática de resolver problemas y de entender cómo funcionan las cosas. Cuando me uní a Uber éramos un equipo de cuatro personas y fui la primera mujer en el equipo de operaciones y eso fue un gran desafío, estaba todo para armar. Lo bueno es que nos dio una visión muy 360, realmente trabajé en todos los verticales porque estábamos todos en todo en ese momento y eso nos preparó para el siguiente paso que fue la escalabilidad, cómo crecemos", cuenta Frías, hoy gerente de Operaciones de Uber para Cono sur.

Entre sus tareas le tocó desarrollar el área de seguridad y experiencia. "Ahí me encontré con cómo Uber trabaja la inclusión y entendimos que la flexibilidad que brindaba estaba permitiendo oportunidades de ingreso a personas que no podían trabajar un turno completo. Fuimos a una mesa redonda con las conductoras y en un momento una de las chicas me cuenta que gracias a la plataforma se había podido separar, porque había logrado independizarse económicamente. Eso me llevó a proponerme trabajar para ampliar la base de conductoras que tenemos y desarrollar el producto Uber Ellas, donde las conductoras pueden elegir pasajeras mujeres si lo desean, quizás en un turno nocturno o si van a una zona donde no conocen, para que en vez de desconectarse y tirarse para atrás, se animen a ir más para adelante", destaca.

Frías es en la actualidad la responsable de negocio para la Argentina, Paraguay y Uruguay y tiene el desafío de desarrollar nuevos productos: "Mi norte es cómo damos más oportunidades de ingresos y más facilidades de movilidad a la mayor cantidad de gente y eso se traduce a estar en más comunidades, generar productos low cost y ver qué otros tipo de movilidad necesito integrar".

Rebeca Loutaif (34), gerente de Administración y Finanzas en Fabril Maderera

"Nací en Orán, Salta, y mi familia es forestoindustrial. Ya de muy chica mi abuelo fue el encargado de mostrarnos lo que era la empresa y la forestación. Tenemos un montón de fotos en las que mi abuelo nos llevaba a plantar los primeros árboles", relata Rebeca Loutaif, tercera generación y gerente de Administración y Finanzas en Fabril Maderera S.A.

Estudió Administración de Empresas en Buenos Aires y luego se fue dos años a estudiar y trabajar a París. Al terminar su contrato decidió volver a Orán y formalizar su ingreso al negocio familiar. Sin embargo su participación no quedó sólo ahí. "Hace seis años me metí en la cámara empresaria de Orán y en la primera reunión eran todos hombres. De a poco empecé a tener mi lugar, me atrajo especialmente el área de capacitaciones ya que la cámara de Orán pertenece a la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (Faima) y ellos brindaban presupuesto. Tomé ese programa y hoy somos la cuarta cámara que más capacita en el país", comparte, orgullosa de ese logro que no sería el único.

Hace dos años Loutaif recibió la propuesta de presentarse como candidata a presidenta de la cámara. Lo hizo y ganó el puesto. "Ahora se sumó otra socia y las dos participamos de Faima joven, grupo que recientemente comencé a liderar junto a un colega mendocino. También entré a paritarios a nivel nacional y es un desafío para mí por ser joven y mujer", expresa.

Sobre los desafíos del rubro maderero, Rebeca no lo duda: hay que forestar. En la Argentina hay 1,3 millones de hectáreas forestadas mientras que Uruguay tiene poco más de 1 millón y Chile 2,87 millones de hectáreas con mucho menos territorio.

"Necesitamos cuidar nuestros bosques y aprovecharlos de manera sustentable. La Ley de bosques diferencia qué sectores se pueden tocar y cuáles no, pero tristemente no se cumple. El productor tendría que recibir plata para cuidar el bosque nativo y no la recibe. La Argentina tiene que cuidar y poner en valor su bosque nativo", concluye.

Florencia Mitchell (35), directora nacional de Cambio Climático

"Lo que atraviesa completamente mi trabajo actual y mi camino hasta acá es la articulación", comparte Florencia Mitchell, directora nacional de Cambio climático. Nació y creció en San Genaro, un pueblo de la provincia de Santa Fe. Estudió Ingeniería Industrial en Rosario y a través de una ONG que fundaron junto a otros estudiantes, con el objetivo de brindar soluciones tecnológicas a problemáticas ambientales, fue que comenzó a interesarse en la temática. "Me fui enamorando de la problemática ambiental y de cómo encararla para generar soluciones. Para mí lo ambiental es encontrar cómo dar una mejor calidad de vida a quienes habitamos en el planeta tierra, tanto las personas como otras especies", explica.

Gracias a la ONG Mitchell entró en contacto con la Red de Municipios por el Cambio Climático. Estuvo tres años asesorando a los municipios y trabajó con los gobiernos locales. "Están en la trinchera, en donde el cambio climático golpea y que son los primeros que tienen que dar respuesta", destaca.

Luego surgió la posibilidad de escalar ese trabajo a nivel provincial como subsecretaria de Cambio climático de Santa Fe y seis meses después fue convocada para asumir un rol a nivel nacional como directora. "Es una instancia superdesafiante porque la agenda de cambio climático se modificó muchísimo en el último tiempo, se aceleraron los procesos y las demandas. Ahí es donde la articulación se vuelve clave, porque desde un área específica de cambio climático nunca podríamos mover la aguja para generar resultados", expresa.

Entre los numerosos desafíos del área, Mitchell destaca la comunicación: "Cómo comunicamos la dificultad del problema, la profundidad y la velocidad con la que tenemos que generar los cambios. También cómo transformar la mirada para que se entienda que el cambio climático no es una problemática meramente ambiental: la complejidad es otra y hay involucrados otros intereses. Hoy no podemos pensar en desarrollo económico sin tener en cuenta las variables socioambientales", concluye.

Laura Álvarez Modernel (33), responsable de la transformación del sector público para el Cono Sur en Amazon Web Services

"Soy una persona muy orientada al propósito y al impacto final que genera mi trabajo", se define Laura Álvarez Modernel. Estudió Relaciones Internacionales en la Universidad Torcuato Di Tella pensando en trabajar en el Estado o en algún organismo internacional pero al salir de la facultad se encontró con que en Argentina no abundaban esas oportunidades que se imaginaba. "Fue un poco un choque con la realidad y empecé a pensar cómo adaptarme. Empecé a trabajar en distintas ONG y de casualidad siempre terminaba trabajando el eje de tecnología. Tenía un prejuicio enorme con las empresas pero trabajar en el tercer sector se volvió insostenible por las condiciones laborales y entonces empecé a trabajar en una empresa de tecnología, Oracle, como asistente en un área de trabajo con el sector público. Tuve la suerte de encontrarme con gente que me abrió muchas puertas", relata. De a poco, agrega, fue soltando el prejuicio, ya que entendió que también era importante que en las empresas hubiera personas que buscaran habilitar cambios.

Fiel a su espíritu curioso e inquieto, Laura fue explorando distintos grupos de trabajo interno y cambiando de roles hasta que la convocaron a crear y liderar el área de Ciudadanía Corporativa. Y entonces, luego de cuatro años en la empresa, llegó la propuesta de un trabajo en Amazon. "Fue difícil porque yo en Oracle le reportaba al gerente general y sentía que estaba bien posicionada, mientras que en Amazon implicaba armar un área desde cero, pero ya no sentía más esa incomodidad que obliga a buscar aprender. Ahí me dije: ‘Es ahora o nunca', y acepté el trabajo", relata.

Hoy es responsable de la transformación del sector público para el Cono Sur en Amazon Web Services y lidera el vertical de equidad, diversidad e inclusión para la región. "Lo que me guía en mis deseos de carrera es lograr un impacto positivo en la comunidad a través de lo que hago, sobre todo pensando el rol de las empresas en la sociedad y la tecnología que es un gran habilitador de generar estas transformación. Intento moverme en distintos ambientes que me permitan crecer y aprender", concluye.

Jacqueline Guzmán (28), gerenta de Campañas de la ONG Million Dollar Vegan

El veganismo es un movimiento que crece en todo el mundo y un país orgulloso de su industria ganadera como la Argentina, no es la excepción. En 2020, la cantidad de veganos y vegetarianos en el país creció de nueve a 12% según datos de la Unión Vegana Argentina (UVA). En el caso de Jacqueline Guzmán, fue su interés por las cuestiones medioambientales lo que la llevó a investigar la temática y dejar de consumir animales y alimentos derivados de ellos a los 23 años. Decidió involucrarse activamente en organizaciones que trabajaran sobre los derechos de los animales y el ambiente traduciendo material internacional para distintas organizaciones. "Trabajé en Voicot, fui manager de proyectos en Save Project, hasta que conocí Million Dollar Vegan, una organización cuyo objetivo es educar y generar material informativo para eliminar a los animales del consumo y así eliminar el impacto medioambiental de la ganadería, el impacto en la salud humana y el sufrimiento animal", relata.

Desde hace tres años es Gerenta de Campañas en la ONG internacional. "Mi rol actual es generar campañas de concientización y coordinar la entrega de alimentos de origen vegetal que realizamos en la Villa 31 y otras villas de la ciudad donde realizamos choripaneadas y ollas populares a base de plantas. En estos dos años entregamos 50.000 comidas veganas y tenemos una alianza con la Unión de Trabajadores de la Tierra que nos proveen de alimentos agroecológicos. También entregamos recetarios y brindamos charlas sobre alimentación saludable a base de plantas", relata Guzman y explica que con estas acciones buscan desmitificar que el veganismo sea solo para personas de cierto poder adquisitivo.

Acerca de otros mitos a derribar, Jacqueline enumera algunos, como que la comida vegana es fea o cara y que los veganos se ocupan más de los animales que de las personas. "Esta es una lucha interseccional, una postura política. El veganismo se trata también del impacto negativo de la producción actual de alimentos en la salud de las personas, del desperdicio de alimentos y de producción masiva para alimentar ganado cuando millones de personas pasan hambre. Buscamos cuestionar este modelo de producción de alimentos eliminando a los animales de la cadena productiva", concluye.

Paula Coto (31), directora Ejecutiva Chicas en TEC

Para Paula Coto elegir una carrera universitaria no fue fácil, pero decidió estudiar Sociología porque sentía que no la limitaba y le permitiría a futuro combinar sus múltiples intereses. Y no se equivocaba. Temprano en la carrera comenzó a trabajar en el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) como líder de programas educativos. Allí conoció un término que siente que engloba su motivación hasta el día de hoy: justicia educativa.

Después ganó una beca Chevening y realizó una maestría en Gran Bretaña. Volvió a la Argentina y una vez más al Cippec, pero esta vez como coordinadora del Laboratorio de Innovación y Justicia Educativa. "El enfoque era cómo la tecnología podía ampliar las oportunidades del desarrollo de los jóvenes en etapa escolar. Paradójicamente llegó la pandemia y la tecnología tuvo un papel principal en sostener las trayectorias educativas y las desigualdades en el acceso se hicieron evidentes. Eso abrió también conversaciones sobre cuáles son las habilidades reales en las que tenemos que formar a las personas para que tengan oportunidades. En ese recorrido me crucé con Chicas en Tecnología", relata.

Desde hace un año, Paula Coto es la directora ejecutiva de Chicas en Tecnología, una organización que desde 2015 busca reducir la brecha de género en el ambiente emprendedor tecnológico en la región.

"El 89% de las jóvenes de 13 años dicen que las matemáticas no son para ellas. Cuando tienen 15 años, el 0,5% se plantea que le gustaría trabajar en tecnología. En los hombres esos porcentajes son 10 veces más", explica Paula. "En la Argentina solo el 10% de quienes trabajan en tecnología son mujeres", agrega. La organización tiene tres líneas principales de trabajo: generar investigación sobre cuáles son las barreras de acceso y permanencia en el sector tecnológico para las mujeres, el acompañamiento y formación en tecnología para mujeres jóvenes 13 y 23 años y el trabajo con el sector público y privado para poder generar cambios en profundidad. "Mi objetivo es profundizar nuestro impacto y alcance en la región: lograr que la ampliación de las oportunidades para las chicas en América latina llegue a más personas y comunidades", concluye.

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