

El Department of Housing and Urban Development (HUD) puso sobre la mesa una propuesta que afectaría a miles de familias en caso de ser aprobada. Cerca de 13.000 personas podrían perder sus viviendas por no cumplir con los nuevos requisitos del organismo.
La medida aparece en el escenario actual de Estados Unidos, que endurece las políticas migratorias bajo la administración de Donald Trump. En ese contexto, en Nueva York existe un programa que proveía beneficios de vivienda pública o subsidiada a personas de bajos recursos y una gran parte de estos individuos son no ciudadanos.

¿Qué propone el HUD?
El HUD propone una verificación de ciudadanía para todos los beneficiarios de este tipo de programas, algo que sin duda afectaría miles de personas. Según datos históricos del mismo organismo, tanto ciudadanos como no ciudadanos podrían perder su vivienda.
Los analistas argumentan que esta medida, lejos de mejorar la seguridad y tener un mejor censo poblacional, podría perjudicar a familias mixtas con niños nacidos en territorio estadounidense, alegando que se obligaría a muchas familias a separarse o perder su hogar.
Nueva York posee aproximadamente 142.000 familias, de las cuales se estima que cerca de 3.000 son de carácter mixto: esto significa que un 2,1% de los residentes de vivienda pública serían afectados por esta nueva medida.
Las consecuencias para la ciudad de Nueva York
Agencias municipales advierten que aunque la aplicación de la medida reduciría la cantidad de beneficiarios que acceden a una vivienda pública, esto solo trasladaría esos costos a sistemas como albergues u otros servicios de asistencia, ya que una mayor cantidad de personas tendrán que buscar un refugio de emergencia.

Se estima que alrededor de 4.900 niños serían afectados por esta norma, por lo que la Agencia de Bienestar Infantil podría verse obligada a hacerse cargo de las consecuencias.
Por otro lado, también se verán efectos en lo que refiere a la salud, ya que varios estudios han revelado que mientras más inestable es la vivienda, surgen afecciones como depresión, ansiedad o problemas cardiovasculares. En cuanto a los niños, esto repercutirá en su comportamiento y rendimiento escolar en comparación con aquellos que crecen en un entorno sano y estable.











