

Viajar después de los 60 puede ser una oportunidad para conocer destinos, visitar personas queridas o concretar un plan postergado. La preparación no tiene por qué convertirse en una lista interminable. Revisar el clima, ordenar documentos y elegir objetos que realmente se usarán permite viajar más liviano y dedicar la energía a la experiencia. Una lista previa también ayuda a evitar compras innecesarias, duplicados y olvidos durante todo el traslado.
El estudio “Exploring the Relationship of Leisure Travel with Loneliness, Depression, and Cognitive Function in Older Adults”, publicado en 2024 por investigadores de la Universidad de Indiana en International Journal of Environmental Research and Public Health, analizó datos históricos de la encuesta Health and Retirement Study de Estados Unidos para estudiar asociaciones entre viajes de ocio, soledad, síntomas depresivos y función cognitiva.
Los autores observaron asociaciones entre determinados patrones de viaje y mejores resultados en esas variables. El trabajo fue observacional: no demuestra que viajar produzca directamente esos efectos ni permite trasladar las conclusiones a todas las personas mayores. Aun así, aporta evidencia sobre el lugar que los viajes de ocio pueden ocupar dentro de una vida activa y conectada.
El checklist básico antes de cerrar la valija
El primer bloque incluye identificación, pasajes, reservas, datos de la cobertura y contactos importantes. Conviene guardar copias digitales accesibles. El segundo reúne ropa combinable y por capas, calzado ya usado y una prenda para cambios de temperatura. El tercero corresponde a la medicación habitual, que debe viajar en el equipaje de mano y alcanzar para toda la estadía, junto con las indicaciones necesarias.

También resulta útil preparar una bolsa de acceso rápido para el traslado, con agua, abrigo liviano, pañuelos, cargador y elementos personales. Descargar mapas, pasajes y reservas permite consultarlos aun sin conexión. Distribuir el peso y evitar objetos que cumplen la misma función ayuda a reducir el volumen sin dejar afuera lo importante.
Los cuidados médicos y de higiene forman parte de la preparación, pero no necesitan dominar la nota ni el viaje. Antes de una salida internacional o cuando existen condiciones que requieren seguimiento, conviene revisar la medicación, las vacunas y la cobertura según el destino. Una planificación simple permite resolver estas cuestiones antes de partir.
Para quienes presentan escapes de orina, calcular la cantidad de cambios según la duración del traslado y las actividades previstas evita llevar de más o quedarse sin protección. Puede ser útil distribuir unidades entre la valija y el bolso de mano. Los apósitos suelen utilizarse ante pérdidas leves; la ropa interior descartable puede facilitar jornadas activas; y los pañales ofrecen mayor cobertura cuando la necesidad es más intensa. Siempre deben revisarse las indicaciones específicas del producto.
Una solución que acompaña el viaje
HIT cuenta con un portafolio de ropa interior descartable, pañales y apósitos dirigido a personas mayores de 65 años con vida activa. Entre sus características, la tecnología StayDry favorece una absorción rápida y una menor sensación de humedad. La línea también suma control de olores e indicador de humedad, atributos que pueden aportar discreción y facilitar la organización de los cambios durante una escapada.
Viajar liviano no significa llevar menos de todo, sino elegir mejor. Documentos ordenados, ropa versátil, medicación accesible y una pequeña reserva de elementos personales permiten resolver lo necesario sin sobrecargar el equipaje. Con el checklist listo, el foco puede volver al destino: caminar, conocer, descansar y disfrutar de una nueva experiencia.
Este contenido patrocinado fue elaborado con inteligencia artificial generativa y contó con la supervisión, edición y validación de un periodista de El Cronista.














