Reconversión

La revolución del café está en el país: cómo es el nuevo modelo que llegó para quedarse

Los kioscos de café se afianzaron con la cuarentena obligatoria y con los bares semi-cerrados o con capacidad reducida. Hoy son moneda corriente en Buenos Aires

La tendencia del café al paso acompaña el ritmo de vida actual. A veces no hay tiempo de entrar a un bar y sentarse. En respuesta, aparecieron los kioscos de café, una alternativa que permite adquirir esta bebida a través de una ventana y tomarla en cualquier lugar: mientras se va camino al trabajo, a la facultad, a buscar los hijos al colegio, en una plaza.

Esta modalidad, que se afianzó con la pandemia y su correlato de bares semi-cerrados o con capacidad reducida en su interior, altos costos de los alquileres de locales y la necesidad de los clientes de sentirse seguros en términos de salud, no sólo revoluciona el circuito cafetero, sino que también representa para el sector una manera de sobrevivir a la crisis. Y ya son varios los emprendimientos que tomaron la posta del mercado.

Tal es el caso de Bar Social, una tienda situada en el barrio de Barracas que vende por ventanilla café de especialidad. Abrió sus puertas en abril de 2018 y su fundador es Matías Apanacik. "Somos pioneros en este formato. Por supuesto que devenida la crisis que presenta este contexto actual de pandemia, nuestra ventana al paso obtuvo un crecimiento significativo, en detrimento de nuestra atención en el local. La presencia de nuestros clientes que vienen para pasar momentos con buena música, en busca de un encuentro, la lectura o simplemente el intercambio con nuestro staff es algo que al día de hoy se añora. De todos modos, gracias a esta modalidad hemos logrado captar a una mayor cantidad de público: trabajadores, estudiantes e inclusive vecinos que buscan día a día un buen producto pero que no se detienen en las mesas, debido al ritmo que le exigen sus actividades. Y hasta nos hemos diversificado, ya que hace poco incluimos packaging personalizado con el objetivo de que la marca "viaje" con nuestros clientes", relata Vanesa Altamirano, responsable de comunicación del lugar.

Otra apuesta más que reciente es Sippin, un café de especialidad al paso ubicado en el barrio de Belgrano que abrió su ventana el 4 de enero de este año de la mano de Daniel Biber (encargado y barista) y Magalí Gomez Kort (a cargo de la parte financiera). La dupla señala que la pandemia fue todo para este proyecto. "Originalmente, la idea era abrir un bar junto a dos socios, uno de los cuales con el inicio de la cuarentena estricta decidió dar un paso al costado al no creer que fuera a ser un negocio viable a corto ni mediano plazo. Así fue como aposté por este formato que en el extranjero se ve y funciona hace años y viene a romper o descontracturar un poco el viejo ritual de sentarnos a tomar un café. A su vez, el negocio es muy viable debido a que está basado en un esquema de bajo costo fijo, teniendo un local de pocos metros cuadrados y sin empleados", cuenta Biber.

El emprendedor explica además que, sumado al hecho de que el cliente no ingresa al local, otro de los fuertes de los kioscos de café es que permiten ser atendidos por menos personas y achicar el área de servicios para los clientes, evitando tener 3 baños y m2 de local que no son productivos. Asimismo, suelen ser más económicos de montar por tener menor metraje para refaccionar y decorar, al igual que se evita tener mobiliario para que los clientes permanezcan. También, remarca que los valores de alquiler suelen ser menores por superficie, aunque por una cuestión de demanda aumentaron más en relación a los costos de los locales grandes.

Bee Coffee también se alinea con esta tendencia que pone el foco en uno de los productos más comercializados y consumidos del mundo. El negocio, que abrió en mayo de este año, se basa en un modelo de atención al cliente que gira en torno a la vereda y la ventana de take away. "Sin duda es un formato rentable y sin restricciones. La clave es saber exhibir el producto, la calidad del mismo y la buena atención del equipo de trabajo. No sólo ofrecemos café de especialidad, sino que también contamos con una oferta de pastelería, tortas, viennoiserie 100% artesanal y algunas opciones de brunch y almuerzo", indican Gabriel Raff y Daniela Grosman, dueños del lugar.

"Olso abrió el 6 de marzo de 2020 (dos semanas antes de la cuarentena) y el concepto de la marca ya era ofrecer café de especialidad para llevar, es decir que el público no necesite entrar a un salón o sentarse para poder tomar esta bebida. Nuestra idea siempre fue que funcione como un kiosco de café", confiesa Víctor Olmos, el fundador junto a Diego Monterroso de este emprendimiento que tiene como socia a Daniela Olmos.

"A todo eso se le sumo la pandemia y cuarentena que limitó la posibilidad de tomar café sentado dentro del local, por lo cual, lo que era una tendencia, pasó a ser el único modo de poder seguir consumiendo esta infusión que preparamos utilizando granos de Brasil y Colombia provenientes de tostadores que conocemos. Nuestro público es muy amplio: tenemos desde clientes súper jóvenes que hicieron de la cafetería su punto de encuentro, hasta gente más grande que descubrió el café para llevar y nos visitan cada vez que salen a hacer sus trámites o compras", concluyen Víctor y Diego.

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