Historias de Garage

Una historia de solidaridad que es un gran negocio

ANA Alguien Necesita Ayuda produce objetos de diseño con mano de obra de personas en situación de vulnerabilidad. Fueron premiadas por Fedex como uno de los emprendimientos del año.

Ivana Rossetto es la fundadora de ANA Alguien Necesita Ayuda, un proyecto que nació hace cuatro años con la intención de ofrecer un producto de calidad, que estaba ausente en el mercado, pero con dos características imprescindibles: promover la sustentabilidad y ayudar a quienes lo necesitan.

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Sus objetos de diseño, de línea minimalista, como manteles, cerámicas y platos de sitios realizados con hojas de palma, son realizados en su totalidad con materiales sustentables.

Rossetto es licenciada en Relaciones Públicas y diseñadora, pero con una especialización en Organizaciones Sin Fines de Lucro. 

 El comienzo fue casual. "Un día tuve la necesidad de comprar un mantel que cumpliera con ciertas expectativas personales. Que sea de buena calidad, minimalista y que me gustara estéticamente. La idea fue inmediata: sería muy bueno generar este tipo de manteles y, aún mejor, poder hacerlo capacitando y generando trabajo a mujeres que lo necesiten".

Conocedora de los trabajos que realizan las distintas ONG, Rosetto pensó en armar un circuito "todo sostenible", en el que se usen materiales que no dañen el medio ambiente y que los productos sean confeccionados por personas que vivan en un contexto de vulnerabilidad y darles trabajo para que puedan salir adelante.

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Por ello buscaron fundaciones que capacitan en oficios y trabajen con este tipo de personas. Además, "con cada venta donamos, también, diez platos de comida al banco de alimentos", aclara orgullosa.

Los primeros trabajos de confección de manteles los comenzaron con la fundación Media Pila y con costureras de su bolsa de trabajo. Las trabajadoras pertenecen a la Villa 11-14, a Soldati y Mataderos.

"Como empezó a ir bien con el tema de la mantelería, sumamos a otra fundación que se llama Todavía es tiempo. Ellos también ayudan a familias enteras y tienen desde el colegio hasta talleres de oficios para los padres. Con ellos empezamos a desarrollar cerámicas y producimos la línea de tazas, mates, platos y bowls", cuenta.

Este año incorporaron a otra fundación que ayuda a la comunidad wichi en la nutrición y en la comercialización. Con ellos realizan platos de sitio a partir de la hoja de palma.

Al día de hoy, la totalidad de las productoras son mujeres. Tejedoras de palma, costureras o alfareras. Y todas pertenecen a sectores vulnerables. 

En general, cuenta Rossetto, "tienen más de un hijo y por supuesto no pueden costear una niñera, por lo que se les dificulta salir del hogar para trabajar. Muchos dicen ¿por qué no salen a trabajar? Quieren pero, ¿cómo hacen con los chicos?" 

En todos los casos, ANA realiza el diseño y se encarga de la comercialización y las fundaciones y las personas con las que ellos trabajan hacen la producción.

La empresa, radicada en Vicente López, realiza productos de materiales sustentables. Utilizan 100% algodón para los manteles, cerámica y hojas de palma para los platos de sitio. 

La comercialización la realizan en su totalidad por canales electrónicos, con la plataforma Mercado Libre como base. Además cuentan con una tienda online y los canales de redes sociales. 

Premio Fedex

El futuro próximo es crecer de la mano de la exportación. "Queremos ir a España, creemos que hay posibilidades allí para nuestros productos", cuenta.

Para eso cuentan con el apoyo de Fedex, quienes reconocieron a la empresa con el segundo puesto del Programa FedEx para Pequeñas y Medianas Empresas en Argentina, con un premio de $1,4 millones y con el objetivo de apalancar su crecimiento y fortalecer su negocio.

Hoy ANA produce más de 200 productos artesanales al mes, confeccionados 100% por personas en situación de vulnerabilidad, con precios muy accesibles. Con manteles de entre $4000 y $600, cubrecamas de entre $7000 y $11.000 y tazas y bowls por $1300.

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