

En la previa a la exhibición del domingo, Franco Colapinto pasó por las oficinas de Mercado Libre para una conferencia de prensa, donde aseguró que el evento está pensado “para los argentinos” y detalló las posibilidades de que la Fórmula 1 vuelva a la Argentina
“Lo hago por mi pero también por los argentinos y para traerles el auto a los chiquitos”, dijo el piloto que debutó en Williams en 2024 y hoy es titular de Alpine, porque -explicó- sabe que el esfuerzo para ir apoyarlo a una carrera de Fórmula 1 “es grande”.
La exhibición, organizada por la plataforma de e-commerce y la automotriz Renault, lo tendrá sobre las calles de Palermo sobre un Lotus E20 con motor V8 ploteado con los colores de Alpine y otras sorpresas. Promete hacer trompos -donuts- sobre las avenidas porteñas. “Están mejorando el asfalto”, bromeó.
“Lo que más ilusión le hace, más allá de los trompos, es manejar la “flecha de plata”, el Mercedes de Juan Manuel Fangio que viene especialmente del museo de Balcarce a Buenos Aires y que estuvo siendo probado en la previa para asegurar la performance. “Eso está en pie, no?” le preguntó a sus managers, Maria Catarineu y Jamie Campbell, que lo seguían desde la primera fila. De buen humor y antes de hablar también ante un grupo de trabajadores de Mercado Libre en la sede de Saavedra, Franco tuvo un pequeño lapsus y rebautizó al mítico Mercedes como “flecha dorada”.

El regreso de la Fórmula 1 en Buenos Aires
Colapinto dejó entrever que el regreso de la Fórmula 1 a la Argentina -la máxima categoría del automovilismo mundial no corre en el país desde fines de los 90- no es solo una ilusión lejana, sino un objetivo que empieza a tomar forma concreta. “Estaría buenísimo que vuelva al país la Fórmula 1 en un futuro”, señaló, y destacó que el proceso ya está en marcha con señales positivas desde la infraestructura y el interés que genera el automovilismo en el país.
El piloto estuvo el miércoles viendo las obras en el Autódromo de Buenos Aires con el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. “Fui ahora y era algo completamente diferente, parecía otro lugar. Están rehaciendo toda la pista, es una obra muy grande que creo que era realmente necesaria para que vuelva el automovilismo y vuelva la Fórmula 1 al país”, explicó. Ese futuro, según dijo, está proyectado para 2027/28. La posibilidad de que sea el año próximo parece prematura. Para 2027 el Gálvez sí formará parte del calendario del Moto GP.

Si bien aclaró que todavía queda trabajo por delante, el piloto fue optimista sobre el rumbo del proyecto: “Creo que va por muy buen camino. Obviamente tiene mucho trabajo por delante, pero creo que se están haciendo todos los pasos correctos”. También reconoció que hay “cuestiones de política” que, dijo, lo exceden.
Para Colapinto, la posibilidad de correr en su país tiene un peso personal enorme. “Correr un GP de Argentina es una de las cosas principales que más quiero en mi vida”, afirmó, y remarcó que el evento del fin de semana puede funcionar como una muestra del potencial local: “Es muy importante demostrar lo que puede llegar a traer un Gran Premio de Fórmula 1 en Buenos Aires”.
Sobre la exhibición del domingo y correr en la Argentina, agregó: “es algo que estuve soñando hace muchos años, desde que me fui a correr a Europa”, y explicó que el show se armó rápido. Se aprovechó el mes de parate que tuvo la F1 tras la cancelación de dos fechas en Medio Oriente por la guerra.
La “Francomanía” y los próximos pasos
En ese contacto directo con los fans aparece también un costado más íntimo: la posibilidad de compartir ese momento con su entorno más cercano, algo que en el circuito europeo casi no sucede. El piloto contó que habrá muchos familiares presentes, incluso algunos que no suelen poder viajar a las carreras, como su abuela, que por primera vez podrá verlo “en pista” y vestido de piloto.

“Es un poco difícil imaginar el tamaño y la dimensión que va a tener todo”, dijo, aunque anticipó que será un momento especial. Se estima que podrían concurrir unas 500.000 personas. Los cálculos más optimistas llegan a 700.000. Con la salvedad de que es un espectáculo con acceso gratuito -aunque hay sectores pagos- es más que lo que convoca un fin de semana de Gran Premio. Silverstone, por ejemplo, el circuito británico, reúne a unas 450.000 personas para la Fórmula 1.
Ese vínculo con el público, especialmente con los más chicos, es uno de los aspectos que más lo moviliza. “Yo me acuerdo de chico que iba al TC, iba a las carreras cuando tenía 6 años, iba por los boxes como loco, era mi sueño. Capaz yo ahora puedo realizar eso de vuelta”, señaló, antes de bromear: “Ahí se me escapó una lagrimita”.
Cuando le hablan de “Francomanía”, reconoce que “le da vergüenza”, y asegura que es el mismo de hace 7 años, cuando empezaba en la Fórmula 4 española con el sueño de la F1.
“Cumplí mi sueño y para mi eso fue especial. Lo bueno es que cuando cumplís uno, aparecen muchos más. Estamos trabajando para cumplir muchos más pero es un camino largo”, resumió sobre lo que viene: consolidarse en Alpine y seguir sumando puntos. El fin de semana siguiente, la Fórmula 1 volverá a rodar en Miami. “Me estuve preparando mucho en la fábrica, con el simulador”, anticipó.











