La industria cárnica argentina ve una oportunidad para dar un salto en producción y exportaciones, apalancada en una demanda internacional creciente y en la apertura de nuevos mercados. Con Asia como uno de los principales focos y Japón entre los destinos que busca conquistar, empresarios del sector sostienen que el país tiene condiciones para convertirse en “la próxima Vaca Muerta” de las proteínas, pero advierten por el camino que aún falta recorrer.
El planteo quedó reflejado en el Foro Nacional de Agronegocios que organiza Lide, donde los empresarios del sector reclamaron “reglas claras”, políticas a largo plazo, y una menor carga tributaria para acelerar inversiones y trazar una hoja de ruta para sus negocios.
“El mercado argentino tiene una potencialidad enorme. El país se puede transformar en el Vaca Muerta de las proteínas cárnicas. Entre la producción porcina y la producción vacuna se pueden lograr grandes niveles de exportación y crecer de forma abismal”, dijo Pablo Paladini, presidente de la empresa familiar santafesina.
Para aumentar los niveles de producción y abastecer tanto al mercado local como los destinos de exportación, el ejecutivo planteó la necesidad de contar con “políticas económicas e incentivos a la producción”. Según comentó, el consumo de carne per cápita en Argentina se encuentra en torno a los 110 kilos anuales y esa cifra podría aumentar.
“Hoy tenemos cuestiones a nivel provincial y municipal sumamente engorrosas para la producción, no solo la carga impositiva que es atroz. Este tipo de políticas no generan ganas de seguir invirtiendo, por eso hay que seguir trabajando para que el sector público se alinee a las necesidades de la industria. Argentina tiene un potencial enorme, pero tenemos que acelerar la reducción de gastos innecesarios que hoy tiene nuestro país”, apuntó.

En tanto, Alejandro Duhau, presidente de Frigorífico Azul, destacó la creciente importancia que le representa el Sudeste Asiático a la Argentina. Puntualmente, China, Vietnam, Tailandia, Filipinas, Malasia, Indonesia y Singapur.
“Son mercados sobre los que hay que avanzar. Hoy tienen un gran crecimiento económico, y un consumo de carne relativamente bajo y que va en aumento. Muchos de estos países, que tienen poblaciones enormes, son muy eficientes en sus manufacturas, pero les faltan alimentos”, sostuvo.
Japón es otro de los mercados que la industria identifica como estratégico, aunque hoy Argentina enfrenta una desventaja arancelaria. La carne vacuna argentina paga un arancel de 38,5% para ingresar al mercado japonés, mientras que Estados Unidos cuenta con un esquema preferencial que llevará su arancel hasta el 9 por ciento.
“Japón es un mercado sumamente interesante porque valora muchísimo la carne y tiene muy buenos precios, pero los aranceles son mucho más elevados. Son cuestiones que el gobierno ya está encarando, pero que todavía tiene mucho trabajo por delante”, dijo.
En una línea parecida habló Paladini quien sostuvo que, no solo hay que trabajar en la apertura de nuevos mercados de exportación, sino disminuir costos locales para que aumente el consumo de cerdo, una producción que “va en aumento”.
Remarcó que, así como la empresa trazó un plan de negocios estratégico para el mediano plazo -basado en aumentar su participación en el mercado local e internacional- Argentina debe hacer lo mismo " si quiere tener un crecimiento sostenido".
“La construcción de una marca lleva mucho tiempo, pero se destruye en segundos. Como país, si queremos construir una marca tenemos que delinear un camino y establecer políticas claras. Si queremos ser un país productor de proteínas, de granos, de minería y de petróleo tenemos que trabajar sobre eso”, dijo.
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