Sustentabilidad

El campo del futuro: cuando la tecnología genera oportunidades de producción sustentable

Nuevas herramientas pueden ayudar a las empresas agrícolas, históricamente tan tradicionales a crear un nuevo paradigma de producción de alimentos más sustentable. ¿Cuán cerca estamos de esto realmente?

El crecimiento de la población mundial conduce a un mayor consumo y demanda de alimentos. Para 2050 se estima un incremento superior a los 2000 millones de personas, algo que nos lleva a pensar directamente en la responsabilidad que recae en la producción de alimentos, uno de los grandes contribuyentes a la emisión de gases con efecto invernadero (GEI) y uno de los principales causantes de la pérdida de ecosistemas.

Hay una premisa económica actual que dice que "la nueva economía será sustentable o no será". El cambio no es una alternativa, es una prioridad. En este sentido, y teniendo en cuenta la enorme superficie y dispersión geográfica de tierras en producción que tenemos en Argentina (el último censo agropecuario de 2018 dice que hay 250 mil explotaciones de tierra) es primordial que la dimensión de la sustentabilidad está presente en la agenda del sector.

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"Para que no sea solo un discurso las empresas tienen que medir el triple impacto", dice el líder de Empresas B en la región

María Eugenia Periago, coordinadora de Manejo y Producción Sustentable de Fundación Vida Silvestre es categórica en su diagnóstico: "La expansión de la superficie productiva intensiva en Argentina es por lejos la principal causa de transformación de ecosistemas y la pérdida de biodiversidad. Ya hemos perdido el 80% de la ecorregión pampeana, con otras ecorregiones como el Espinal, Campos y Malezales y Chaco. Argentina se encuentra entre los países con mayor tasa de deforestación en el mundo, en particular la región del Gran Chaco. Las consecuencias de seguir por este camino tendrán efectos sobre el clima, la provisión de agua, la estabilidad y calidad de los suelos, y en consecuencia, sobre la misma producción de alimentos".

Según un estudio de la Fundación Vida Silvestre y el INTA, al comparar tres escenarios futuros de potencial expansión agropecuaria en la ecorregión chaqueña (de aplicación legal) con un modelo tendencial (si todo siguiera igual), muestra que se podría evitar la erosión de suelos entre 4,1 y 5,8 millones de tn/año y reducir la fragmentación del paisaje entre un 57 % y un 84 %.

El campo es uno de los sectores que tiene sobre sus espaldas la responsabilidad de empujar la economía del país; y debería hacerlo de un modo sustentable. Con este tema como centro principal de análisis se realizó por estos días el Congreso CREA en La Rural y Gabriel Tinguitella, líder de Innovación del equipo, compartió con El Cronista algunos aportes sobre el tema: "Lo que el agro necesita hoy es ser eficiente, porque a diferencia de lo que pasa en otros países acá la agricultura no es subsidiada, al contrario. Entonces el productor, de la mano de tecnología, encuentra herramientas que permiten ir en esa dirección. En algunos casos la tecnología puede hasta duplicar el resultado económico de la producción". El especialista se refiere, por ejemplo, a tecnología de sensores para aplicación selectiva de herbicidas, que permite pulverizar únicamente donde sea necesario, algo que, además de disminuir el uso de herbicidas significativamente (hasta en un 90%), termina siendo también un ahorro de costos en cantidad de producto utilizado, de viajes en ruta y 90% menos de manipulación que impacta en todas las dimensiones. "Esta tecnología reduce el uso de productos banda verde o de los tradicionales, aplica para cualquier herbicida", apunta como para resaltar que sustentabilidad y economía, cuando funcionan como binomio, se potencian mutuamente.

Además, detalla Tinguitella, hoy la tecnología permite dosificar fertilizantes de forma precisa, "se puede hacer una prescripción de fertilización en base a la respuesta de cada parte del lote, logrando mayor rendimiento del suelo por hectárea y por unidad de fertilizante, porque en los mejores ambientes el kilo de fertilizante genera mejores respuestas." Un ejemplo más del impacto de la ecuación económica en la dimensión ambiental y social.

Herramientas hay muchas y variadas, se van perfeccionando y la mayoría con gran aceptación por parte de los productores. Las alternativas de medición del agua disponible para el cultivo, que permiten relevar cómo va evolucionando, cuándo se necesita regar y qué cantidad es otra alternativa de optimización del uso del agua en el lote, sin que comprometa el rendimiento del cultivo. Cada productor tiene su grado de evolución, pero la mayoría se suma al cambio por responsabilidad con la causa o (en la mayoría de los casos) por necesidad de rendimiento económico. "Hay empresas donde se aplican todas las tecnologías, otras que por distintos motivos todavía no se asoman 100% al cambio, están en proceso. Pero en CREA estamos avanzando fuerte en un sistema de Gestión Ambiental para que, así como una empresa evalúa su desempeño económico, también pueda hacerlo con su dimensión ambiental", repasa Tinguitella.

desde pequeños productores hasta grandes jugadores

 Para Bayer, ciencia y colaboración parecen ser los focos de su trabajo actual: "creemos que un futuro carbono neutral para la agricultura es posible, pero requiere un cambio transformador. Por eso, buscamos disminuir la huella de carbono a través de la iniciativa de PRO Carbono de Bayer combina la agricultura digital y las prácticas agrícolas de carbono que mantienen los gases de efecto invernadero en el suelo y fuera de la atmósfera. Hasta hoy, los productores eran recompensados por la producción de sus campos, pero con esta iniciativa también podrán serlo, por primera vez, por sus esfuerzos en ser más sustentables", detalla Luciano Viglione, director de Sustentabilidad Cono Sur y agrega que "Nuestra línea de innovación permitirá a los productores aumentar el rendimiento de las tierras agrícolas existentes y reducir el impacto ambiental de los productos de protección de cultivos en un 30%".  

Desde Syngenta, Guillermo Delgado, gerente de negocios responsables y sustentables para Latinoamérica Sur, apunta que la clave es "seguir produciendo, manteniendo la calidad y cuidando los recursos" y recuerda que "el productor argentino incorporó siembra directa hace 30 años, fuimos pioneros en esto", algo que es cierto pero que, según el último censo es una modalidad implantada solamente en 26.900 ha, donde se utiliza agricultura orgánica, agroecológica y biodinámica.

Hay una dimensión de la sustentabilidad que tiene que ver con la comunidad y en ese sentido las empresas asumieron en los últimos tiempos un compromiso de acompañamiento desde la generación de información de cara al productor. Así, por ejemplo, la empresa implementa programas sobre cambio climático, huella de carbono y agricultura regenerativa.

El papel central que ocupa la tecnología atraviesa a cualquier tamaño de empresa. En este sentido, desde la agrotech argentina Flash Agro, Vicente Leo Martín apunta una mirada trasversal que sirve para entender dónde estamos: "La tecnología hace que el trabajo de manera remota sea una realidad para el agro; y ayuda en el caso de los comercios y negocios rurales a poder obtener en tiempo real información y datos que les permiten entender el rendimiento de sus negocios. A su vez, permite detectar problemas, tendencias, ahorrar insumos y en consecuencia trabajar en un entorno más ágil, rápido y práctico para todas las partes" todo esto sumado a las posibilidades que la tecnología aporta a las economías emergentes, que son las que cuentan con menores reursos y poca posibilidad de inversión y que con la adopción de tecnología pueden resolver prácticamente todas las necesidades de su negocio, con poca inversión y dedicación de tiempo.

Otra de las grandes compañías que desarrolló un acercamiento con los pequeños agricultores y agronegocios para brindar información es IBM, cuyo objetivo es impulsar la inteligencia artificial en el sector. Este año, desde el Institute for Business Value de IBM que incluye a 3000 CEO de 43 países, se relevó en qué medida la sostenibilidad cobra más importancia en las agendas corporativas y los resultados arrojan que el 42% de los CEOs en Argentina piensan que la sostenibilidad acelerará el crecimiento empresarial y 55% clasifican la sostenibilidad como principal reto para los próximos dos a tres años, por encima de la regulación (48%) y el riesgo cibernético (52%)

Cambios que aún no se advierten

La sustentabilidad está presente en el tomador de decisión y la mayoría reconoce el impacto sobre los 3 ejes (ambiental, económico y social), pero aún quedan algunos puntos sobre los cuales las empresas no terminan de involucrarse del todo. El cuidado de la biodiversidad o la erosión del suelo son algunos de ellos. "Son temas que se advierten cuando llegan a comprometer la producción y generan pérdidas, pero el tema es que quizás no es tan claro para medir", señala Tinguitella.

¿Y qué pasa con los polémicos transgénicos? Según Delgado "la controversia surge del desconocimiento. Hoy utilizamos menos variedad de herbicidas y de menor toxicidad, cuando antes se utilizaban cócteles para las mismas plantas. Cuando hablamos de resistencia a la sequía podemos poner plantas en zonas de menos cantidad de agua y producir en lugares donde no se podía producir antes, pero todas esas cosas muchas veces no se ven. La industria tendría que hacer un mea culpa y explicar bien el desarrollo que generamos: somos países productores de alimentos y necesitamos producir más. El transgénico permitió eso. El problema es que debemos seguir probando que esta herramientas vienen de forma segura a mejorar la alimentación".

La trazabilidad como oportunidad

Fundación Vida Silvestre Argentina y WWF viene trabajando en la posibilidad de implementar un sistema de trazabilidad en la cadena de suministro de productos agrícolas. Un sistema que podría transformar el mercado mundial de carne vacuna, reduciendo la deforestación y la conversión de los ecosistemas naturales, un aspecto central para revertir la crisis de pérdida de biodiversidad y climática que atraviesa el mundo. "Un aliado importante en este sentido es el Senasa, ya que existen los sistemas de control para temas de inocuidad alimentaria para humanos y animales, que sumado a sistemas de monitoreo de ambientes naturales, también existentes, permitan confianza en los productos que lleven esta diferenciación", explica Periago y remarca que las empresas y marcas globales deben incluir nuevos lineamientos en materia de sustentabilidad y existe una oportunidad única de colocar a los sistemas productivos argentinos en una posición de ventaja a través de la definición de estándares de sustentabilidad en las cadenas de valor de la soja y la carne vacuna.

La tecnología está cambiando el mundo del campo. Sea cual sea el foco (ayudar a los productores a aprovechar al máximo su negocio o minimizar el impacto ambiental) está claro que el cambio está en el centro de la escena y en vías de profundización.

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