Ya pasó más de una década desde la última vez que El Al, la aerolínea de bandera de Israel, operó en América del Sur. Ahora prepara su regreso con una carta fuerte: el lanzamiento de una nueva conexión aérea entre Tel Aviv y Buenos Aires, que comenzará a operar en noviembre con dos frecuencias semanales sin escalas.
El anuncio se realizó en una rueda de prensa encabezada por el primer ministro Benjamin Netanyahu y el presidente argentino Javier Milei, en el marco de la firma de acuerdos de cooperación bilateral. “A partir de noviembre comenzará a funcionar la primera ruta aérea directa de la historia entre Buenos Aires y Tel Aviv”, afirmó el mandatario. La información fue ratificada también por el presidente de la aerolínea, Amikam Ben-Zvi.

En la Administración Nacional de Aviación Civil en Argentina (ANAC) explicaron que este comunicado se enmarca en el nuevo Memorándum de Entendimiento y Acuerdo de Cielos Abiertos con Israel que “permite y posibilita la recuperación de un vuelo sin escalas”.
El documento establece las bases para una cooperación turística más profunda. Entre los objetivos principales se encuentra eliminar los límites de frecuencias para que las aerolíneas operen según la demanda, liberalizar los vuelos no regulares bajo el mismo esquema que los regulares, habilitar las quintas libertades del aire (permitiendo escalas intermedias con embarque y desembarque de pasajeros y carga) y promover acuerdos de código compartido con aerolíneas de terceros países para ampliar la oferta, fomentar la competencia y reducir tarifas.
Nueva conexión directa entre Tel Aviv y Buenos Aires
Según la cuenta en X de EL AL en inglés, el vuelo durará 16,5 horas entre Tel Aviv y Buenos Aires y una menos para el viaje de regreso a Israel. “Operaremos dos vuelos semanales utilizando nuestra nueva y avanzada aeronave Dreamliner con tres clases de servicio: Económica, Premium y Business”.

Las últimas estadísticas disponibles indican que unos 50.000 israelíes viajan cada año a la Argentina, aún sin contar con un vuelo directo. Con la nueva conexión, estiman un crecimiento importante de ese flujo, ya que elimina una barrera muy grande al reducir tiempos y simplificar el viaje.
En sentido inverso, el volumen de argentinos que viajan a Israel ronda también los 50.000 anuales. A eso se suma el interés por atraer pasajeros de Uruguay y Chile, que aportan otros 20.000 viajeros por año. En total, el tráfico turístico bidireccional actual se ubica en torno a los 100.000 pasajeros anuales: la mitad corresponde a israelíes que llegan a la región y la otra mitad a argentinos, uruguayos y chilenos que viajan hacia Israel.
Fuentes cercanas a la aerolínea comentaron a El Cronista que el acuerdo también apunta a captar a la comunidad argentina residente en Israel -que supera las 100.000 personas a marzo de 2026, según datos del portal Swissinfo-, además de potenciar el turismo religioso. En ese sentido, destacaron que la lupa está puesta sobre el segmento evangélico, con fuerte presencia en Argentina y una demanda sostenida de peregrinaciones a Tierra Santa.
Por otro lado, analizan coordinar las frecuencias con el tráfico hacia Asia, aprovechando las conexiones desde Israel hacia destinos como Japón o China. De este modo, la ruta también podría posicionarse como una alternativa competitiva frente a operadores como Emirates, Ethiopian Airlines y Qatar Airways en los viajes entre Sudamérica y Asia.

La nueva ruta también tiene un fuerte componente comercial. Y es que apunta a incrementar las exportaciones argentinas, especialmente de carne. En abril de 2026, Israel se consagró como el segundo mayor destino de la carne vacuna argentina, con un elevado nivel de compras tanto de cortes refrigerados como congelados. Solo en marzo importó unas 2800 toneladas de carne refrigerada —principalmente para el mercado kosher— por más de u$s 30 millones. Con una conexión más directa, el objetivo es escalar aún más esos volúmenes usando la capacidad de carga.
Precios de los pasajes
En cuanto a las tarifas, la compañía busca posicionarse en un rango competitivo, con precios que no superen en más de un 15% a la alternativa más económica disponible en el mercado. “Aunque tienen algunos temas que lo hacen un poco más caro respecto a otras alternativas, están apuntando a estar dentro de ese 15 por ciento”, explicaron.
La operación tiene particularidades que encarecen la estructura de costos: estándares de seguridad más exigentes, coordinación con el aeropuerto para contar con áreas y procesos dedicados, y la provisión de un servicio 100% kosher a bordo, que implica encontrar una cadena de abastecimiento específica. Con todo, la estrategia apunta a absorber parte de esos sobrecostos para mantenerse dentro de ese margen y poder así competir de forma directa con otras opciones del mercado.
En la actualidad, las tarifas que ofrece el mercado arrancan en torno a los u$s 1300 en adelante, considerando que son vuelos de más de 19 horas con al menos una escala en países europeos.
¡Queremos conocerte!
Registrate sin cargo en El Cronista para una experiencia a tu medida.














