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La canela no es solo un ingrediente clave en la cocina, sino que también puede convertirse en un aliado para el cuidado de las plantas. Se trata de una especia económica y de origen natural que cada vez es más utilizada en jardines y macetas como parte de distintos trucos caseros.

Su aplicación sobre la tierra o en algunas zonas de la planta puede ayudar a mantenerlas en mejores condiciones, especialmente cuando aparecen hongos, humedad o determinadas plagas. Sin embargo, para aprovechar sus propiedades es importante conocer cómo y cuándo utilizarla.

La apliación de canela debe realizarse con moderación y teniendo en cuenta las necesidades específicas de cada especie, ya que no todas las plantas responden de la misma manera a los remedios caseros.
La apliación de canela debe realizarse con moderación y teniendo en cuenta las necesidades específicas de cada especie, ya que no todas las plantas responden de la misma manera a los remedios caseros.Fuente: ShutterstockShutterstock

De acuerdo con recomendaciones difundidas por canales especializados en jardinería y cuidado del medio ambiente, como “El Jardín De La Chita” y “EcologíaVerde” en YouTube, la canela cuenta con propiedades que pueden resultar útiles para el mantenimiento de distintas especies vegetales.

¿Para qué sirve poner canela en la tierra de las plantas?

La canela puede utilizarse tanto sobre el sustrato como en determinadas partes de la planta. Entre sus principales usos se encuentra su acción como complemento para prevenir la aparición de hongos y proteger algunas zonas vulnerables.

Uno de sus usos más conocidos consiste en colocar una pequeña cantidad alrededor de la planta. Su aroma puede ayudar a mantener alejados a determinados insectos, entre ellos:

  • Hormigas
  • Moscas
  • Mosquitos
  • Cochinillas

También puede utilizarse como parte del cuidado del suelo y de las raíces, especialmente cuando se trata de plantas jóvenes o que presentan signos de debilitamiento.

Entre los beneficios que se le atribuyen se encuentran:

  • Ayudar a mantener alejados algunos insectos, gracias al aroma característico de la especia.
  • Contribuir a ahuyentar determinados pequeños animales, como topos, ardillas y conejos.
  • Utilizarse como complemento natural en la tierra cuando se incorpora en pequeñas cantidades o mediante trozos de canela colocados en los bordes de la maceta.
  • Favorecer la recuperación de algunas plantas que presentan un crecimiento lento o cuyas hojas comienzan a ponerse amarillas.
  • Ayudar a prevenir la aparición de hongos, moho y determinadas manchas tanto en el follaje como en el sustrato.
  • Proteger las raíces jóvenes o débiles frente a la proliferación de hongos en el suelo.
  • Servir como apoyo en la cicatrización de una planta después de una poda o un corte, ya que puede formar una capa superficial que ayuda a proteger la zona expuesta.

¿Cada cuánto se debe aplicar la canela?

Los especialistas de ambos canales de YouTube aconsejan aplicar la canela con moderación y solo de manera ocasional.

Como medida preventiva, una pequeña cantidad cada tres o cuatro semanas puede ser suficiente, especialmente en ambientes con mucha humedad o cuando se detecta moho en la superficie de la tierra. Si el producto se pierde después de varios riegos, es posible repetir la aplicación de forma ligera.

No obstante, es fundamental evitar el exceso. Una cantidad abundante de canela puede generar una capa compacta sobre el sustrato, lo que dificulta la absorción del agua y puede impedir que la humedad llegue adecuadamente hasta las raíces.

Cómo utilizar la canela en las plantas

Existen diferentes maneras de incorporar esta especia al cuidado de las plantas. Una de las más sencillas consiste en utilizarla en polvo y colocar una pequeña cantidad en la superficie del sustrato o en las zonas que se quieran proteger.

También es posible preparar una solución a base de canela para aplicarla como pulverizador. Para ello, se puede hervir canela en un litro de agua durante aproximadamente 10 a 15 minutos. Una vez preparada la mezcla, es importante dejarla enfriar y filtrarla cuidadosamente antes de colocarla en un pulverizador.

El filtrado es fundamental para evitar que restos de la especia puedan obstruir el mecanismo del envase.