

Pedir salsa roja picante puede significar un alto costo. La inflación anual en la primera quincena de abril se ubicó en 4.53%, empujada por el jitomate y el chile serrano.

La dieta básica mexicana incluye tortillas, sal y salsa roja, pero parece que eso se ha convertido en un lujo.
De acuerdo con el Inegi, el jitomate se encareció 24.37% anual, mientras que el chile serrano subió prácticamente 22%.
Estos factores, sumados a los impuestos al refresco y los cigarros, mantienen la inflación por encima del rango objetivo del Banco de México, establecido entre 2% y 4%.
En contraste, pedir una salsa verde que no pique, resulta contrario al instinto, pero mucho más barato. El tomate bajó 24.86% anual.
Los bolsillos de los mexicanos sufren por varios factores. Impuestos, inseguridad para el sector agropecuario y podría sumarse el precio de los fertilizantes en el corto plazo.
Factores en contra
De acuerdo con Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base, el componente de frutas y verduras tuvo una inflación “altísima” por una menor oferta, debido a huelgas, inseguridad e incrementos en las casetas de las carreteras.
“Con todo esto, se estima que la inflación va a seguir elevada en los siguientes meses y con esto el Banxico debería limitar los recortes en la tasa de interés y no solo por la inflación elevada en marzo y en abril, sino porque también se pueden desvincular las expectativas de inflación”, dijo la especialista.
Por su parte, Banamex advirtió que el incremento en los precios de los fertilizantes a nivel internacional, que asciende a 85% desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, representa un peligro inflacionario retrasado.
México depende en 30% de las importaciones del Golfo Pérsico para urea y amoniaco, químicos esenciales para la fertilización.
Esto, dice el banco, representa un riesgo adicional para la inflación, aunque podría verse reflejado de forma tardía.














