

La falta de relevo generacional en el sector del ladrillo es un problema creciente que pone en alerta a la economía actual. En este contexto, Cristina Moya, albañila conocida popularmente en redes sociales como “Kiki”, se ha convertido en un referente viral. Con 45 años de edad y dos décadas de experiencia como alicatadora y soldadora, esta trabajadora cordobesa analiza sin filtros la realidad del mercado laboral.
Su testimonio directo sobre la escasez de mano de obra joven y su lucha diaria contra los prejuicios de género en un entorno tradicionalmente masculino abren un debate urgente sobre la formación, el esfuerzo y la vocación en los oficios de la construcción.
¿Por qué la falta de relevo generacional preocupa en el sector?
La crisis de personal en las obras es una realidad contrastada por diversos estudios. Según datos del Observatorio de la Construcción de España, las mujeres representan apenas el 11,2% de la fuerza de trabajo en el rubro. Además, informes de la Universidad Pompeu Fabra indican que solo uno de cada diez trabajadores tiene menos de 30 años.
Ante esta escasez de nuevas incorporaciones, Kiki sentenció sin rodeos en diálogo con El Español: “No hay jóvenes en la construcción porque la generación nueva es la generación ni-ni que no quiere nada, ni estudiar ni trabajar”. Para ella, la falta de compromiso y el rechazo a la dureza de los oficios tradicionales explican este vacío generacional.
El giro radical en la vida de Kiki
La historia de Cristina es un ejemplo de resiliencia y determinación. Aunque en sus inicios trabajaba en una guardería, su verdadera pasión siempre estuvo ligada a los andamios. A una edad temprana y con una alta carga familiar, tomó una decisión trascendental que marcó su destino profesional, recordando: “Tenía 23 años y dos hijos. Entonces, dije: ‘O cambio ahora o mi ilusión se iba a quedar en una ilusión de por vida’”.
Tras cursar dos años de formación técnica para oficializarse y superar las barreras iniciales donde no se permitía la entrada de mujeres a las obras, consolidó una carrera basada en el esfuerzo físico diario. En ese sentido, afirma categóricamente: “Yo pienso que, si no fuese por vocación, con lo duro que es este trabajo, no seguiría”.
¿Cuáles son los mayores obstáculos y prejuicios que enfrenta a diario?
Abrirse paso en una industria fuertemente masculinizada no fue tarea sencilla. Kiki relató cómo jefes de obra cuestionaban su presencia, sugiriendo que debía estar realizando labores domésticas, comentarios que ella respondía con solvencia técnica, demostrando su destreza con materiales pesados que superan su propio peso.
Asimismo, en cuanto al papel de la mujer, señaló que, aunque ha visto un incremento de arquitectas en oficinas, “de las que se ensucian las manos, muy pocas”. Para ella, la igualdad se defiende a pie de obra mediante la ejecución impecable de cada tarea.
El mensaje de la albañila hacia el público femenino
Kiki no solo utiliza su cuenta de TikTok para contar los trabajos diarios que hace, sino que también alienta a la incorporación femenina a los oficios técnicos. “Si queréis, podéis, porque si he podido yo, puede cualquiera”, destaca como su lema para quienes quieran seguir sus pasos.
En ese sentido, también remarcó que existen “muchas mujeres que llevamos muchos años dedicándonos a estos oficios, y lo llevamos demostrando todos los días”.














