

La reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT) que reduce la jornada laboral a 40 horas semanales ya tiene reglas claras sobre las horas extraordinarias. El decreto fue publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y entró en vigor el 1 de mayo de 2026, aunque los cambios en la jornada ordinaria comenzarán a aplicarse desde el 1 de enero de 2027.
Uno de los puntos que más interesa a empleados y empleadores es cuántas horas extra se podrán trabajar y cuánto deberán pagarse bajo la nueva legislación. La nueva legislación eleva el tope de forma escalonada hasta llegar a 12 horas extra por semana en 2030, con un máximo de cuatro horas adicionales por día.
¿Cómo se aplicará la ejecución de las horas extra con la reforma a la Ley Federal del Trabajo?
La reducción de la jornada ordinaria y el nuevo límite de horas extra no ocurrirán de golpe. Tanto la jornada ordinaria como el tope de horas extraordinarias irán ajustándose año con año conforme al siguiente calendario:
- 2026–2027 Jornada ordinaria: 48 h (2026) y 46 h (2027). Horas extra permitidas: hasta 9 por semana, igual que ahora.
- 2028 Jornada ordinaria reducida a 44 horas. Horas extra permitidas: hasta 10 por semana.
- 2029 Jornada ordinaria de 42 horas. Horas extra permitidas: hasta 11 por semana.
- 2030 Meta final: jornada de 40 horas semanales. Horas extra permitidas: hasta 12 por semana.
El artículo 61 de la LFT reformada mantiene la distribución de la jornada diaria de ocho horas para el turno diurno, siete para el nocturno y siete horas y media para el mixto.
Cómo se pagarán las horas extra
La nueva ley mantiene la lógica de pago diferenciado según la cantidad de horas extra y las circunstancias en que se generan. Es decir que hasta el límite semanal establecido por año (9, 10, 11 o 12 h). Se pagan al 100% adicional sobre el salario ordinario; cuando la jornada se prolonga por razones excepcionales, el artículo 68 obliga a pagar el triple del salario hora.

Existe un tercer caso: si las horas extra superan el límite del artículo 66 y no se encuadran en las “circunstancias extraordinarias” del artículo 68, el empleador deberá pagar un 200% adicional sobre el salario ordinario por hora, es decir, el triple del valor normal.
Ese excedente tampoco podrá ser mayor a cuatro horas por semana, lo que en la práctica fija un techo absoluto de horas trabajadas por encima de la jornada ordinaria.
Por otra parte, la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet) recuerda que los trabajadores tienen hasta un año para reclamar el pago de horas extra no liquidadas.
¿Cuándo entran en vigor las nuevas reglas de horas extra?
Aunque el decreto laboral fue publicado y entró en vigor el 1 de mayo de 2026, las disposiciones específicas sobre horas extra y su pago comenzarán a aplicarse de forma gradual a partir del 1 de enero de 2027.
Hasta ese momento, rigen los artículos 66, 67 y 68 actuales de la LFT, que fijan en nueve horas el tope semanal de trabajo extraordinario pagado al doble, y al triple cualquier hora que supere ese umbral o que derive de la prevención de un siniestro.
Cómo afecta la reforma a los fines de semana y días de descanso
La reforma busca mejorar el equilibrio entre trabajo y descanso. Autoridades laborales explicaron que México es uno de los países donde más horas se trabajan al año dentro de la OCDE, por lo que el cambio apunta a reducir el desgaste físico y mental de los empleados.

“Reducir la jornada laboral es reconocer que el bienestar no puede depender únicamente del ingreso, sino también del tiempo disponible para la vida, para la familia, el descanso, la salud, el ocio y la participación comunitaria. México está listo para dar este paso. Cuenta con estabilidad económica, generación histórica de empleo formal, fortalecimiento de derechos laborales y una visión clara de futuro”, expresó el secretario de Trabajo y Previsión Social, Marath Bolaños López.
Sin embargo, la resolución no establece dos días de descanso obligatorios. El dictamen mantiene el criterio del artículo 123 constitucional, que reconoce solo “un día de descanso cuando menos” por cada seis días trabajados.
Esto implica que, incluso con una jornada laboral de 40 horas, los empleadores podrían distribuir el tiempo en seis días, eliminando en la práctica los fines de semana completos para todos los trabajadores.















