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Las inundaciones repentinas que azotaron Nepal esta semana dejaron un saldo de al menos 95 muertos y 384 turistas desaparecidos, según el último parte de las autoridades locales, en momentos en que continúan desplegados los operativos de búsqueda y rescate en las zonas más afectadas del país.

El fenómeno que originó la tragedia se conoce técnicamente como riada, un tipo de crecida súbita y violenta que en pocas horas puede transformar un cauce tranquilo en una masa de agua, lodo y escombros capaz de arrasar con todo a su paso.

Tragedia en Nepal: qué es una riada y por qué es tan destructiva

Una riada es una crecida repentina del caudal de un río que se produce cuando el cauce recibe un volumen de agua muy superior al que puede transportar. A diferencia de una inundación tradicional, que suele desarrollarse de manera gradual y da tiempo a las comunidades a prepararse, la riada avanza con una velocidad extrema: puede pasar de un arroyo de bajo caudal a un torrente devastador en cuestión de minutos.

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La clave de su peligrosidad está en esa combinación de rapidez y fuerza. El agua, al desplazarse con semejante energía, no solo inunda: arrastra lodo, rocas, árboles, vehículos y estructuras enteras, lo que multiplica su capacidad de destrucción. En terrenos montañosos como los de Nepal, la pendiente acelera todavía más el flujo del agua hacia las zonas bajas, donde suelen concentrarse los asentamientos, las rutas de transporte y las obras de infraestructura.

Aunque la causa más habitual de las riadas son las lluvias intensas y prolongadas, también pueden originarse por el desprendimiento de un glaciar, el desborde de un lago glaciar o, como ocurrió en este caso, un movimiento sísmico que desencadena un deslizamiento de tierra capaz de represar y luego liberar de golpe un curso de agua.

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Riada en Nepal: cómo se desencadenó la tragedia

El desastre se desató la madrugada del miércoles, cuando el río Bhotekoshi se desbordó y arrasó con varias aldeas, caminos y proyectos hidroeléctricos en el distrito de Rasuwa, una zona montañosa cercana a la frontera con el Tíbet. Las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi fueron las más golpeadas, aunque la emergencia también afectó al distrito de Nuwakot y se extendió hasta el paso fronterizo de Gyirong, del lado chino.

El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, señaló que las evaluaciones preliminares apuntan a un sismo de magnitud 4,4 registrado esa madrugada como el disparador del desastre: el movimiento habría provocado un gran deslizamiento de tierra que bloqueó el cauce de un río, generando luego la crecida súbita que golpeó al Bhotekoshi. El Servicio Geológico de Estados Unidos ubicó el epicentro del sismo a unos kilómetros de la frontera entre Nepal y el Tíbet.

Las imágenes del lugar mostraron viviendas parcialmente sumergidas en agua lodosa, restos de estructuras atrapados entre árboles y cables, y sobrevivientes evacuados cubiertos de barro. El gobierno nepalés declaró zona de desastre por tres meses a las áreas afectadas, como parte de un paquete de medidas para reforzar las tareas de rescate y asistencia.

Los desaparecidos: peregrinos, turistas y trabajadores extranjeros

Una parte significativa de las 384 personas cuyo paradero se desconoce serían ciudadanos indios que se encontraban en plena peregrinación hacia el monte Kailash, en el Tíbet, uno de los sitios de mayor relevancia religiosa para el hinduismo. Según la Junta de Turismo de Nepal, entre los desaparecidos hay 291 extranjeros y 93 ciudadanos nepalíes.

La lista de nacionalidades involucradas es amplia: además de los peregrinos indios, se reportaron ciudadanos de Estados Unidos, Reino Unido, España y Malasia entre los turistas sin contacto. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Malasia confirmó que su embajada en Katmandú recibió alertas sobre la pérdida de contacto con 11 ciudadanos malasios que se encontraban en la zona de Rasuwa.

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A la lista se suman trabajadores extranjeros que participaban de obras vinculadas a proyectos hidroeléctricos en la región, varios de los cuales también permanecen sin localizar.

La emergencia cruzó la frontera hacia el Tíbet

El fenómeno no se limitó al territorio nepalés. Del lado chino, en la región autónoma del Tíbet, las autoridades reportaron tres muertos y 265 desaparecidos producto del mismo temporal. El gobierno de China desplegó un operativo de búsqueda y rescate en una comunidad fronteriza próxima al paso de Gyirong, uno de los puntos de conexión terrestre más importantes entre ambos países.

Los equipos de emergencia nepaleses, por su parte, trabajan con el apoyo de helicópteros y personal militar en las zonas de más difícil acceso, mientras las autoridades pidieron a los residentes de comunidades ribereñas de los ríos Bhotekoshi, Trishuli y Narayani que se alejen de las costas y se trasladen a terrenos elevados ante el riesgo de nuevas crecidas.

Los valles escarpados de Nepal concentran buena parte de las rutas de transporte y la actividad económica del país, pero esa misma geografía los vuelve particularmente vulnerables ante lluvias intensas y crecidas repentinas.

El propio distrito de Rasuwa ya había sufrido un episodio similar en agosto del año pasado, cuando el desborde de un lago glaciar en el Tíbet vecino —producto de altas temperaturas— dejó nueve muertos y daños en infraestructura crítica, incluido un puente que conecta ambos países.

Especialistas del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas, con sede en Katmandú, señalaron que el fenómeno de esta semana podría tener también un origen glaciar, además del factor sísmico señalado por el gobierno nepalés. La causa definitiva del desastre continúa bajo investigación.