Podemos sufrió un duro golpe en las elecciones de Madrid y Pablo Iglesias se retirará de la política

El ex número dos del Gobierno español, líder de la fuerza de izquierda Unidas Podemos y candidato a la Asamblea de Madrid alcanzó poco más del 7% de los votos. Isabel Díaz Ayuso pudo retener la capital española y necesitará formar alianza con el partido de ultraderecha, Vox.

El ex número dos del Gobierno español, líder de la fuerza de izquierda Unidas Podemos y candidato a la Asamblea de Madrid, Pablo Iglesias, anunció hoy que se retira de la política, tras reconocer una contundente derrota en la capital con el conservador Partido Popular.

Todo fue en el marco de las elecciones en Madrid, en el contexto de una fuerte polarización ideológica. Isabel Díaz Ayuso pudo retener con la capital española, aunque no le alcanzó para tener la mayoría absoluta en el parlamento (69 de 136 escaños) y necesitará la alianza con Vox.

Con casi el 100% de los votos escrutados, el PP despega con el 44,73% (65 escaños), le sigue Más Madrid 16,97% (24), el PSOE con 16,85% (24), Vox con 9,13% (13) y Podemos 7,21% (10). 

La sorpresa de los comicios fue Mónica García con Más Madrid -alineado con Más País de Iñigo Errejón, uno de los fundadores de Podemos- que desplazó al PSOE al tercer lugar. Del otro lado fue un golpe duro para Ciudadanos que habiendo sacado el 19% en las elecciones de 2019, este año no le alcanzó para pasar la barrera del 5%. 

Tras la derrota, Pablo Iglesias, el vicepresidente del gobierno español, que expuso su propio capital político para mejorar la performance de Podemos, dijo que se retira de la política.

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"Dejo todos mis cargos. Dejo la política entendida como política de partido e institucional", dijo Iglesias y agregó: "Seguiré comprometido con mi país, pero no voy a ser un tapón para la renovación de liderazgos que se tiene que producir en nuestra fuerza política". Según Iglesias, él se ha convertido en un "chivo expiatorio" que mueve "los afectos más oscuros y contrarios a la democracia".

Por otra parte, opinó que "el éxito electoral impresionante de la derecha trumpista que representa Ayuso es una tragedia para a sanidad, la educación y los servicios públicos".

Estas elecciones se caracterizaron particularmente por un fuerte nivel de tensión y polarización. Probablemente eso haya sido uno de los factores claves que impulsó la participación a un récord de 80%, 16 puntos por arriba que las de 2019.  

La campaña estuvo marca por la candidatura de Iglesias; la llegada de las cartas amenazantes al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaskala, la directora de la Guardia Civil, María Gámez Gámez, y al propio Iglesias en mitad de la campaña; y la detención de dos miembros del servicio de seguridad de Podemos, acusados de atacar a la policía en el mitin de Vox.

Tras anunciar las elecciones, Díaz Ayuso se lanzó con el lema 'socialismo o libertad' -que con la entrada de Iglesias se convirtió en 'comunismo o libertad'-, tratando de aprovechar el impulso que le dio su gestión económica durante la pandemia, más permisiva que en otras comunidades autónomas, tanto con el toque de queda como por dejar que la hotelería y los comercios no esenciales permanecieran abiertos.

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Ayuso tenía claro desde el principio que iba a confrontar con el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, con quien lleva rivalizando desde el inicio de la pandemia y a quien ha culpado de aprovechar cualquier situación para "atacar" a Madrid desde el gobierno.

Pero mientras la presidenta madrileña arrinconaba a Gabilondo (PSOE), centrando su rivalidad en Sánchez, el socialista siguió con su estrategia -diseñada desde el Palacio de la Moncloa-, presentándose como un moderado, alguien "soso, serio y formal", en contraposición a la polarización que se estaba produciendo, con el objetivo de seducir votos de la base de Ciudadanos.

Al inicio de la campaña Gabilondo negó un posible pacto con el candidato de Podemos -"con este Iglesias, no"- pero la estrategia socialista cambió a partir del debate del 21 de abril, cuando el candidato del PSOE concluyó invitando a Iglesias a pactar: "Pablo, tenemos 12 días para ganar". Una frase que se interpretó como un giro a la izquierda del PSOE en busca del voto de su propia parroquia y ante la influencia que empezaba a tener ya la candidata de Más Madrid, Mónica García, captando voto socialista, según las encuestas.

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De hecho, el riesgo que corren los socialistas en estos comicios es que los de Iñigo Errejón (Mas País) se queden a pocos escaños del PSOE, como ya auguran algunos sondeos, y que la suma de Mas Madrid y Unidas Podemos sea mayor que los apoyos de Gabilondo, lo que dibujaría una alternativa de izquierda distinta del PSOE y colocaría a este partido en una difícil situación.

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