

“Una juventud hastiada por un régimen histórico y totalitarista utiliza como arma las redes sociales para difundir su mensaje de cambio, convocan a millones, con la convicción de que es posible llevar a delante una revolución política.” Para Jorge Castro, analista internacional, este fue uno de las razones básicas que acorralaron a Hosmi Mubarak y terminara así con su gobierno de 30 años. “Esto es un suceso a nivel global, algo inédito en el mundo, que implica que internet ya tiene otro tipo de poder”.
Para el analista, al factor de la tecnología se suma el Ejército, que hasta el momento cumplió un rol secundario en la vida política del país, pero que ahora pasa a la escena principal y se transforma en protagonista del cambio.
Por su parte José Escobar, especialista en el mundo árabe, hace un raconto del modelo social y político contemporáneo en esa región y que empieza a disolverse en países como Egipto, lo que serviría de base para el comienzo de un “nuevo mundo árabe”.
Para Escobar, el proceso está determinado por “ ‘tres olas de demandas políticas‘ en la historia reciente.
La primera en los ochenta, luego de las revueltas ‘por hambre‘, lo que dio como origen a las "autocracias liberales", una suerte de ‘pluralismo controlado‘ con represión selectiva. “Este esquema no tocó las estructuras de poder y en muchos casos el poder estatal tomó las estructuras del poder religioso del Islam. Este modelo se completó con la represión selectiva.”, señala el analista.
La segunda ola, según Escobar, comenzó con el período de elecciones abiertas. Allí aparecen casos como los de Argelia, en donde el islam tomó una forma hegemónica.
“Este segundo modelo se vio completado con una intervención endógena de Estados Unidos, del ala neoconservadora, que incluyó el apoyo a un estado Palestino. Esto permitió que, en casos como Egipto, por primera vez se gestara un sector pro-democracia liberal, pero los acontecimientos posteriores al 11 de septiembre, la invasión a Irak, a Afganistán, etc, hicieron que perdiera fuerza.”
Finalmente, la tercera ola, tiene como elemento diferenciador el amplio movimiento ciudadano.“El 59% de los egipcios pide vivir bajo el Estado de derecho. En síntesis lo inédito es la participación masiva de ciudadanos no tan politizados, ni radicalizados”.
Finalmente para el analista, mientras Egipto comienza a descubrir una nueva etapa en su modelo político, asegura que el mayor desafío que será la transición del poder con una base democrática.










