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La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva sorprendió a los mercados brasileños, que sufrieron una fuerte caída este lunes. Ahora, el mandatario enfrenta la presión de elegir un ministro de Hacienda capaz de calmar a los inversores.

Esas fuentes, que hablaron ante la agencia de noticias Reuters bajo condición de anonimato, señalaron que Lula probablemente se tomará su tiempo para decidir. Sin embargo, en las últimas horas empezaron a circular dos nombres con más fuerza, aunque no son los únicos en juego.

¿Quiénes suenan en Planalto para llevar las riendas de la economía en Brasil?

Rafael Fonteles, el tecnócrata que reactivó la campaña

Matemático de 41 años, Rafael Fonteles es gobernador reelecto del estado de Piauí y tiene un perfil técnico y fiscalista. Cuenta con una maestría en economía matemática, fue secretario de Hacienda de su estado entre 2015 y 2022 y presidió en dos períodos la Comsefaz, la entidad que reúne a los secretarios de Hacienda de las provincias brasileñas.

Después de que Lula quedara por detrás del senador Flávio Bolsonaro en la primera vuelta, Fonteles fue una pieza clave de la reorganización que revitalizó la candidatura oficialista. Trabajó junto al senador electo Camilo Santana, exministro de Educación, en el noreste del país, donde el presidente obtuvo una ventaja abrumadora.

Matemático de 41 años, Fonteles es gobernador reelecto del estado de Piauí y tiene un perfil técnico y fiscalista.
Matemático de 41 años, Fonteles es gobernador reelecto del estado de Piauí y tiene un perfil técnico y fiscalista.EFE

Hay un detalle que alimenta las dudas. En su discurso de victoria, Lula le agradeció su rol, pero aclaró que todavía tenía una “misión que cumplir en Piauí”. Algunos aliados leyeron esa frase como una señal de que el gobernador podría no sumarse al gabinete en lo inmediato.

Geraldo Alckmin, el aliado de máxima confianza

El vicepresidente, de 73 años, es el otro nombre que aparece. Proviene del Partido Socialista Brasileño y supo ser un rival de centroderecha de Lula, quien lo derrotó en las presidenciales de 2006. Fue dos veces gobernador de São Paulo y ministro de Comercio y Desarrollo.

Geraldo Alckmin, el aliado de máxima confianza de Lula
Geraldo Alckmin, el aliado de máxima confianza de LulaArchivo el cronista

Reuters ya había informado a comienzos de octubre que el presidente evaluaba designarlo en Hacienda para reforzar su credibilidad fiscal y conquistar al electorado de centro.

En su discurso tras el balotaje, Lula elogió su lealtad y hasta le cedió el micrófono antes de hablar. Según una de las fuentes, es alguien en quien confía “al 100%”, un nivel de cercanía que hoy tienen muy pocas personas fuera del Partido de los Trabajadores (PT).

Durigan, la opción de continuidad

Una tercera alternativa es no cambiar nada. De acuerdo con las fuentes, Lula podría mantener en el cargo a Dario Durigan, actual ministro de Hacienda, que tiene menos peso político que sus eventuales competidores, pero a quien el presidente valora como un “gestor eficaz”.

De acuerdo con las fuentes, Lula podría mantener en el cargo a Dario Durigan, actual ministro de Hacienda.
De acuerdo con las fuentes, Lula podría mantener en el cargo a Dario Durigan, actual ministro de Hacienda.EFE

La clave: quién será el jefe de Gabinete

La definición, según las tres fuentes, depende cada vez más de otra decisión: si Lula elige como jefe de Gabinete a Fernando Haddad, su exministro de Hacienda. Haddad, del PT, dejó la cartera a principios de este año para competir por la gobernación de San Pablo a pedido del presidente, pese a que las encuestas anticipaban una derrota, con el objetivo de fortalecer la base oficialista en el estado más poblado del país. Perdió.

Luiz Inácio Lula da Silva y Fernando Haddad mantiene un estrecho vínculo.
Luiz Inácio Lula da Silva y Fernando Haddad mantiene un estrecho vínculo.

Tanto Durigan como Alckmin, que no pertenecen al PT, son considerados cercanos a Haddad, algo que facilitaría la coordinación entre el Ministerio de Hacienda y el Palacio presidencial.

Además, dos de las fuentes indicaron que Lula sabe que, con el mercado en su estado actual, un dirigente del PT tendría dificultades para frenar la caída del real y el avance de los futuros de tasas de interés a largo plazo. Eso aumentaría las chances de Durigan o de Alckmin en caso de que Haddad termine en la jefatura de Gabinete.