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La construcción de una mansión de lujo terminó provocando un fuerte conflicto ambiental en Australia. El empresario inmobiliario Amir Abu Abara removió cerca de 600 árboles sin contar con la autorización necesaria y ahora deberá asumir una reparación que multiplica varias veces la cantidad de ejemplares eliminados.

El terreno, ubicado al sur de Sídney, ocupa más de siete hectáreas y forma parte de un corredor de fauna silvestre conectado con el Parque Nacional Heathcote. Allí también se encuentran especies vulnerables, entre ellas koalas y el búho poderoso, por lo que la intervención generó una disputa con las autoridades.

Abu Abara había planeado levantar una propiedad de características extraordinarias, cuyo valor inicial superaba los 3 millones de dólares australianos. El proyecto incluía seis dormitorios, ocho baños, varias cocinas, cine, gimnasio, sauna, cancha cubierta de básquet, pista de bowling, piscina infinita y estacionamiento subterráneo para seis vehículos.

La sanción por talar cientos de árboles

Durante las obras también se realizaron excavaciones que alcanzaron unos 6000 metros cúbicos de tierra. La empresa relacionada con el empresario aceptó pagar 70.000 dólares australianos, además de otros 39.000 en costos legales.

La medida más llamativa establece que Abu Abara tendrá que plantar 38.700 especies nativa (Imagen ilustrativa creada con ChatGPT).
La medida más llamativa establece que Abu Abara tendrá que plantar 38.700 especies nativa (Imagen ilustrativa creada con ChatGPT).Imagen ilustrativa creada con ChatGPT

Pero la penalización económica no cerró el caso. Las autoridades exigieron recuperar el terreno y desarrollar un programa de restauración destinado a reconstruir parte de la vegetación que había sido eliminada durante la intervención.

Deberá plantar casi 39.000 ejemplares

La medida más llamativa establece que Abu Abara tendrá que plantar 38.700 especies nativas, entre ellas al menos 600 árboles. De esta manera, la obligación busca compensar la pérdida de cobertura vegetal y favorecer nuevamente el hábitat utilizado por la fauna local.

El plan de recuperación mantiene la responsabilidad sobre la empresa del empresario, incluso después de que el terreno cambiara de propietario. La restauración deberá realizarse bajo supervisión de las autoridades correspondientes.

El nuevo proyecto también fue rechazado

En 2026, Abu Abara presentó otra propuesta para construir en el mismo predio una vivienda todavía más costosa, valuada en unos 10 millones de dólares australianos. Sin embargo, el municipio rechazó el proyecto en junio y posteriormente el terreno fue vendido.

La operación no eliminó la obligación ambiental que había quedado establecida. La empresa vinculada al empresario continúa siendo responsable de ejecutar la reforestación, por lo que deberá afrontar un proceso de recuperación que contempla decenas de miles de nuevos ejemplares en el área afectada.