Mercosur-UE: Francia pide más compromiso con el medio ambiente y bloquea el acuerdo

Según el gobierno francés, el acuerdo podría fomentar la deforestación en el Amazonas y los costos climáticos serían mayores que los beneficios económicos

Francia ratificó hoy su oposición al acuerdo comercial entre Mercosur y la Unión Europea (UE) en su formato actual, tras recibir un informe que pone en duda que las "ganancias económicas" del tratado compensen los "costos climáticos".

"El proyecto de acuerdo no contiene ninguna disposición que permita controlar las prácticas de los países del Mercosur en materia de lucha contra la deforestación", dijo el gobierno francés, y aseguró que esa es "principal razón" por la que se opone al acuerdo.

Además, el Gobierno del presidente Emmanuel Macron exigió, para seguir en las negociaciones, que se respete el Acuerdo de París y que las exportaciones del Mercosur a la UE cumplan con las normas sanitarias y medioambientales europeas.

El gobierno francés le había indicado a una comisión de expertos independientes que elabore un informe sobre el impacto medioambiental del acuerdo, que lleva más de 20 años de negociaciones. El estudio estima que la deforestación en el Mercosur podría "acelerarse un 5% anual" debido a la superficie adicional de pastoreo que sería necesaria para cubrir el aumento de producción de carne bovina destinada a la UE (entre 2 y 4%).

Además, estima en "entre 4,7 y 6,8 millones de toneladas equivalentes de dióxido de carbono" el aumento de emisiones de gases de efecto invernadero que generaría el acuerdo y pone en duda que las "ganancias económicas" compensen "los costos climáticos", informó la agencia de noticias AFP.

Macron ya se había pronunciado en contra de ese acuerdo el año pasado, en plena crisis diplomática con su par brasileño, Jair Bolsonaro, por los incendios en la Amazonia. Varios países como Bélgica, Irlanda, Holanda y Austria mostraron recientemente sus reticencias a seguir adelante con el acuerdo, especialmente por la deforestación en la región. Incluso la canciller alemana, Angela Merkel (presidenta temporal de la UE), cuyo país figuró durante mucho tiempo como uno de sus principales impulsores, expresó por primera vez en agosto "serias dudas".

El texto podría ser sometido a votación de los jefes de Estado y de Gobierno en una próxima cumbre de la UE, pero para que entre en vigor todos los parlamentos nacionales de la UE deben ratificarlo.

En una conversación con Merkel, el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou (que tiene la presidencia pro témpore del Mercosur) reconoció que el acuerdo no avanza con la “velocidad esperada y el gobierno descartó que se pueda lograr algún avance antes de que termine el año.

Decenas de ONG se movilizaron en las últimas semanas en Francia en contra de ese acuerdo e instaron a Macron a hacer "en Bruselas lo que afirma en París" y a construir "una alianza de Estados capaz de bloquear el acuerdo desde el momento en que sea sometido a examen" en una cumbre de la UE.

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