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El vicepresidente del Ieral, Marcelo Capello, analizó este martes el paquete de anuncios lanzados por el ministro de Economía, Luis Caputo, para aliviar la situación financiera de las pymes y remarcó que las medidas no constituyen un nuevo “plan platita”.

En el marco de la Conferencia Industrial que organizó la Unión Industrial Argentina (UIA), Caputo confirmó que el Gobierno suspenderá los embargos de ARCA sobre las pymes hasta mayo de 2027. En paralelo, el funcionario anticipó modificaciones en los planes de regularización de deudas y nuevas líneas de financiamiento.

Al evaluar la intencionalidad de las iniciativas, Capello descartó que se trate de una maniobra electoralista o de incentivos a corto plazo. “Los anuncios de Caputo no tienen nada que ver con el plan platita”, sentenció el economista.

Argumentó que las medidas impulsadas responden a una necesidad genuina del sector productivo a largo plazo. “La regla debería ser: si hay algo que es bueno a largo plazo, también es bueno a corto plazo”, sostuvo.

No obstante, Capello matizó el alcance de las medidas al señalar que “probablemente” se podrían haber tomado antes y reconoció que “quizás también sean insuficientes para la situación que existe en materia de pymes industriales”.

Pese a estas limitaciones, el representante del Ieral destacó que el Gobierno comenzó a registrar el reclamo del entramado productivo. “Me parece que están tomando nota”, aseguró.

Capello analizó las medidas anunciadas por Caputo en la UIA.
Capello analizó las medidas anunciadas por Caputo en la UIA.Noticias Argentinas (NA)

Las tres reformas que pidió Capello

Para garantizar la sostenibilidad del sector, Capello priorizó tres reformas urgentes. En primer lugar, exigió reducir tributos “distorsivos” como el impuesto al cheque, las retenciones y los ingresos brutos, además de eliminar el impuesto a los sellos, que afecta directamente la actividad comercial.

En segundo lugar, se refirió al costo laboral en un esquema de tipo de cambio bajo. Explicó que el salario industrial promedio argentino se ubica en torno a los u$s 1700, superando ampliamente a competidores regionales como Brasil (u$s 700), Chile (u$s 300) y Perú (u$s 250).

Para neutralizar esta desventaja sin afectar los ingresos de los trabajadores, propuso reducir las contribuciones patronales. “No el salario de bolsillo, sino el costo laboral, porque el salario en dólares va a estar relativamente alto”, explicó.

Como tercer eje fundamental, Capelo reclamó abaratar el crédito mediante la quita de tributos a las tasas financieras. “Entre el IVA nacional, ingresos brutos de las provincias y de los municipios, un tercio de lo que se paga de tasa de interés son impuestos”, completó.