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A los 13 años, Raúl Piola quedó fascinado frente a una computadora. No le alcanzaba con usarla: quería desarmarla, entender cómo funcionaba y descubrir qué podía hacer si lograba darle las instrucciones correctas. Esa curiosidad fue el punto de partida de una carrera de más de 30 años en tecnología, sistemas y gestión pública.

Ingeniero en Informática por la UNSTA, Piola pasó de construir sistemas a conducir equipos y organizaciones complejas. En ese recorrido incorporó una idea que hoy atraviesa su gestión: los problemas tecnológicos rara vez son solamente tecnológicos. También involucran procesos, personas, prioridades y decisiones. “Liderar tecnología no es saber más que todos. Es entender el problema, armar el mejor equipo, tomar decisiones y convertir una visión en resultados concretos”, sostiene.

Su paso por Provincia Net, donde presidió la empresa tecnológica del Banco Provincia, fue determinante. Allí combinó tecnología, medios de pago y operación a gran escala, con soluciones que impactaban en millones de personas. Más tarde, como director ejecutivo de la Agencia de Sistemas de Información (ASI) del GCBA, puso el foco en infraestructura, ciberseguridad, modernización de aplicaciones e integración de una arquitectura tecnológica fragmentada.

En noviembre de 2024 asumió como secretario de Innovación y Transformación Digital. Encontró dos organizaciones con capacidades complementarias: la Secretaría, enfocada en la experiencia ciudadana, y la ASI, responsable de sostener tecnológicamente al Gobierno. El desafío fue integrarlas bajo una visión común sin descuidar la operación cotidiana. De ese proceso nació TecBA, que reúne a más de 700 personas y capacidades de infraestructura, sistemas, canales digitales, datos, IA, interoperabilidad, innovación y ciberseguridad.

Raúl Piola, secretario de Innovación y Transformación Digital porteño.
Raúl Piola, secretario de Innovación y Transformación Digital porteño.

El desafío de rediseñar la experiencia ciudadana

Para Piola, Buenos Aires está entre las administraciones más avanzadas de la región, aunque el objetivo no es coleccionar reconocimientos. La próxima etapa, explica, consiste en rediseñar la experiencia completa, conectar organismos y usar inteligencia artificial con criterio. “La tecnología es un medio; la medida real es cuánto simplificamos, cuánto tiempo devolvemos y cuánta confianza construimos”.

En esa estrategia, BAX ocupa un lugar central. La aplicación reúne servicios digitales y suma inteligencia artificial conversacional para que el vecino pueda expresar qué necesita en lenguaje cotidiano, sin tener que conocer el organigrama estatal. La primera versión ya funciona y evoluciona incorporando nuevos servicios.

Detrás de esa experiencia aparece otra pieza clave: X-BA, la plataforma de interoperabilidad que permite intercambiar información de forma segura, trazable y estandarizada. El objetivo es que los organismos dejen de funcionar como islas y que la complejidad sea absorbida por el Estado, no por el ciudadano. miBA aporta la capa de identidad y acceso seguro.

La inteligencia artificial completa este ecosistema. El Gobierno porteño estableció un marco común para su adopción, con criterios de gobernanza, seguridad, supervisión y uso responsable. Piola remarca que la IA no debe incorporarse simplemente porque está disponible: se necesitan resultados medibles y supervisión humana.

El mayor desafío de su gestión, sin embargo, no fue tecnológico. Fue construir TecBA mientras la infraestructura, los sistemas y los canales de la Ciudad debían seguir funcionando. “La complicación principal fue esa simultaneidad: transformar y operar; mirar el futuro y responder el presente”.

Su visión para los próximos años apunta a un Estado que deje de obligar a las personas a buscar trámites, entender requisitos y trasladar información entre organismos. “Las personas no viven trámites; viven momentos. La tecnología tiene que organizarse alrededor de esos momentos”. El objetivo final es una Ciudad más simple, conectada y capaz de anticiparse: no una que use más tecnología, sino una que resuelva más problemas y devuelva tiempo a sus ciudadanos.