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La inteligencia artificial sigue siendo una de las grandes historias de crecimiento de Wall Street, pero en las últimas dos semanas apareció una señal difícil de ignorar ya que algunos de los principales fabricantes de los chips necesarios para sostener ese boom sufrieron una pérdida conjunta de valor bursátil cercana a los u$s 1,09 billones.
Entre el cierre del 2 de octubre y el jueves 15, seis de los mayores fabricantes de memoria y almacenamiento sufrieron una fuerte corrección.
El movimiento fue especialmente intenso en las últimas ruedas y alcanzó a empresas que habían sido algunas de las grandes beneficiarias de la expansión de los centros de datos y la inteligencia artificial.
La magnitud permite dimensionar lo ocurrido. SK Hynix perdió unos u$s 352.700 millones de capitalización bursátil y Samsung Electronics otros 343.800 millones. Micron resignó 227.100 millones y Sandisk unos 59.100 millones.
Sólo esas cuatro compañías explican alrededor de u$s 983.000 millones de la pérdida total informada por Cocos Capital.
El golpe llegó después de una fuerte suba
Las acciones vinculadas con la inteligencia artificial venían de una fuerte carrera alcista. Eso hizo que las valuaciones incorporaran un escenario de crecimiento muy exigente.
Cuando una acción llega a precios elevados, ya no alcanza con que la empresa siga creciendo. Tiene que crecer lo suficiente como para justificar lo que los inversores ya pagaron por ella.
Ese mecanismo puede explicar por qué las ventas alcanzaron incluso a compañías con buenos resultados.
El caso de TSMC resulta ilustrativo. La empresa presentó ganancias récord y elevó su proyección de crecimiento para 2026, pero sus acciones igualmente cayeron 4,14% durante la rueda del jueves. El mercado puso el foco en la compresión secuencial de su margen bruto.
El mercado no está preguntándose solamente si la inteligencia artificial seguirá creciendo. Está preguntándose cuánto de ese crecimiento ya está incorporado en los precios.
La memoria quedó en el centro de la corrección
La venta fue especialmente fuerte entre los fabricantes de memoria y almacenamiento.
El ETF SOXX, que reúne compañías del sector de semiconductores, encadenó ocho ruedas consecutivas de bajas y acumuló una caída de 14,8% hasta el jueves 15. Semanal Wealth Management Cocos…
En Asia el movimiento fue todavía más visible. El Kospi surcoreano cayó 8% en la rueda del jueves. Samsung perdió 9% y SK Hynix, 11%. El Nikkei japonés bajó 5% y el Taiex taiwanés cedió 3%.
En Wall Street, Micron llegó a caer 4,4% en la apertura y Sandisk 6,6%.
La diferencia entre estas compañías y otros segmentos tecnológicos es que la memoria es un negocio históricamente cíclico.
La demanda puede crecer con mucha fuerza, pero el equilibrio entre oferta, capacidad instalada, precios y márgenes puede cambiar rápidamente.
Por eso, una compañía puede estar vendiendo más chips y ganando más dinero y, al mismo tiempo, tener una acción que cae si el mercado empieza a anticipar que ese crecimiento no podrá sostenerse al ritmo esperado.
No es sólo un problema de demanda
El mercado también está mirando cuánto cuesta sostener la expansión de la inteligencia artificial. La construcción de centros de datos requiere inversiones enormes en chips, servidores, energía e infraestructura.
Mientras las empresas tecnológicas pueden justificar esos desembolsos con la expectativa de ingresos futuros, los inversores también empiezan a mirar cuánto tiempo llevará recuperar esas inversiones.
Ese fue uno de los elementos que apareció con fuerza en la caída de Oracle. La compañía había informado un crecimiento de ingresos de 30% interanual hasta 19.300 millones y una expansión de más del doble en su negocio de infraestructura en la nube.
Sin embargo, sus acciones se desplomaron 8,83% en la rueda del miércoles. Entre las preocupaciones del mercado aparecen una deuda cercana a $167.000 millones asociada a sus inversiones en infraestructura de inteligencia artificial, el flujo de caja libre en descenso y una calificación crediticia que fue reducida a BBB.
La otra presión llegó desde las tasas
La corrección de los chips tuvo además un contexto financiero poco favorable.
El miércoles 14, Estados Unidos publicó un dato de inflación más alto de lo esperado. El índice de precios al consumidor subió 3,7% interanual en septiembre, frente al 3,6% previsto por el consenso. El índice de precios al productor también mostró presión, con una suba de 6,3% interanual.
La reacción inmediata fue un salto de las tasas. El rendimiento del Treasury a diez años llegó a tocar la zona de 5,30%-5,33%. Al mismo tiempo, el mercado aumentó temporalmente la probabilidad de una suba de tasas de la Reserva Federal en octubre.
Para las compañías cuyo valor depende en buena medida de las ganancias que esperan obtener en el futuro, esto es relevante. Una tasa más alta hace menos atractivos esos flujos futuros cuando se los trae a valor presente.
Por eso las acciones tecnológicas suelen ser particularmente sensibles a movimientos fuertes en las tasas de largo plazo.
Ese mismo día, el Nasdaq cayó 1,88%, mientras el S&P 500 retrocedió 1,08%.
La presión sobre los chips fue, entonces, la combinación de dos factores. Por un lado, valuaciones exigentes y expectativas muy altas. Por otro, un escenario financiero que empezó a ser menos favorable para los activos de crecimiento.
Micron ya había mostrado lo que puede pasar
La compañía había tenido una suba extraordinaria durante el año, impulsada por la demanda de memoria de alto ancho de banda utilizada en infraestructura de inteligencia artificial.
Pero después de alcanzar máximos superiores a u$s 1.200, sufrió una fuerte corrección. El problema no era necesariamente que el negocio se hubiera dado vuelta. El mercado había empezado a considerar que las expectativas sobre sus márgenes y crecimiento eran demasiado exigentes.
Es un fenómeno conocido en Wall Street como “priced for perfection”: una empresa puede superar las previsiones y aun así caer si el mercado esperaba todavía más.
Eso es particularmente importante en una industria donde las expectativas pueden cambiar rápidamente.
El rebote no borra la pérdida
Después de ocho ruedas consecutivas de caída, este lunes apareció una recuperación en varias de las compañías afectadas. El sector de semiconductores rebotó y algunas acciones llegaron a recuperar varios puntos porcentuales.
Pero ese movimiento no cambia la magnitud de la corrección que acaba de producirse. La pérdida calculada por Cocos corresponde al período comprendido entre el 2 y el 15 de octubre y asciende a unos 1,09 billones de capitalización.
Incluso un rebote importante en una sola rueda representa sólo una fracción de ese valor.

Por Lucas González Monte
Redactor de Audiencias Members
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