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El talento y la inventiva de la educación pública volvieron a demostrar que la falta de presupuesto puede suplirse con convicción comunitaria y rigor técnico.

En las aulas y talleres de la Escuela Técnica N° 36 “Felipe Senillosa”, un grupo de estudiantes de sexto año logró transformar un conjunto de componentes informáticos obsoletos en una solución tecnológica que promete cambiarle la vida a decenas de chicos con discapacidad motriz y neurodivergencias.

Ingenio de taller frente a la escasez de recursos

El proyecto nació a partir de una problemática concreta detectada en el entorno escolar: la imposibilidad de acceder a dispositivos de asistencia adaptados o sillas de ruedas motorizadas de bajo costo, cuyos valores comerciales importados resultan inalcanzables para la mayoría de las familias.

Frente a este diagnóstico, los alumnos liderados por su profesor de taller comenzaron a recolectar impresoras 3D en desuso, gabinetes en desuso y componentes electrónicos reciclados de viejas computadoras familiares.

Durante meses de trabajo extracurricular que se extendieron hasta los fines de semana, el equipo soldó plaquetas de código abierto Arduino y programó un prototipo funcional de control sensorial y movilidad adaptada.

El resultado fue un dispositivo de asistencia completamente operativo elaborado a menos del 10% del costo de un equipo comercial tradicional.

Del aula a las escuelas especiales del barrio

A diferencia de los proyectos que quedan archivados tras una feria de ciencias, el invento de la escuela técnica fue testeado directamente en instituciones de educación especial del barrio.

Niños con condiciones del espectro autista y parálisis cerebral utilizaron los tableros de comunicación y los módulos de regulación sensorial adaptados, logrando mejoras inmediatas en su rutina de aprendizaje y en su interacción diaria.

El impacto social y la solidez técnica del prototipo llevaron al colegio a consagrarse con el primer puesto del certamen nacional de innovación estudiantil.

El premio incluyó un bono de $10.000.000, una suma de financiamiento que será destinada íntegramente a equipar el taller de la institución con herramientas de soldadura de última generación, nuevas impresoras y computadoras portátiles para las futuras camadas de estudiantes.