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Mientras crece la tendencia de elegir cortes específicos, como la pechuga de pollo, desde el rubro advierten que esta decisión puede ser menos eficiente tanto en términos económicos como culinarios. Así lo planteó Rubén, conocido en redes como “El Carnicero Tiktoker”, que se volvió viral al cuestionar esta práctica.
El consejo que desafía una costumbre instalada
“Comprar pechuga es un error fatal”, aseguró el carnicero en uno de sus videos más difundidos. Su recomendación es clara: optar por el pollo entero. Según explica, esta alternativa permite no solo ahorrar plata, sino también variar las preparaciones y maximizar el rendimiento del producto, incluso para quienes viven solos.
Rubén sostiene que el problema no es solo de precio, sino también de desconocimiento. “La gente no sabe comprar”, afirma, y propone una lógica más estratégica: llevar el ave completa, trozarla y guardar lo que no se usa en el freezer.

Cómo pedir el pollo para aprovecharlo al máximo
Una de las claves que comparte es pedir el corte tipo “alakiri”, un despiece que separa el pollo en partes: alitas, cuartos traseros y pechuga. Este servicio, según el carnicero, suele estar incluido sin costo extra cuando se compra el pollo entero.
De esta manera, cada pieza se aprovecha en distintas preparaciones: las alitas para picar, los cuartos traseros para platos principales y la pechuga para filetes o tiras, según la receta. Además, en un video que compartió en su cuenta de TikTok, mostró el paso a paso para trozar el pollo en casa de forma simple.
Más rendimiento y menos desperdicio
El diferencial, según el especialista, está en el aprovechamiento integral. Un solo pollo puede rendir hasta cinco o seis comidas distintas. Incluso los restos, como el esqueleto, se pueden usar para hacer caldos, reduciendo el desperdicio y estirando la compra.
“Con un cuarto trasero tenés una comida completa, y de la pechuga sacás varios filetes”, ejemplificó Rubén, que insiste en que el cliente puede pedir el corte a gusto sin pagar de más.
El factor ahorro y la planificación
El planteo del carnicero se suma a una tendencia que crece en redes: optimizar las compras para cuidar el bolsillo. En esa línea, el chef estadounidense Will Coleman popularizó el método “6 a 1”, que propone organizar la compra semanal priorizando alimentos frescos y reduciendo el desperdicio.
Ambos enfoques coinciden en algo clave: planificar. Comprar de manera estratégica no solo impacta en el bolsillo, sino también en la calidad de la alimentación.
Debate abierto entre consumidores
La postura de Rubén generó repercusión y abrió el debate entre los usuarios. Mientras algunos defienden la compra del pollo entero por su conveniencia, otros señalan que no siempre el servicio de trozado es gratis o que prefieren la practicidad de los cortes listos para cocinar.
Más allá de las diferencias, el planteo deja una pregunta abierta en tiempos de ajuste: ¿conviene pagar más por comodidad o aprender a comprar mejor para rendir la plata? En esa discusión, el pollo entero empieza a ganar terreno como una opción más eficiente para el consumo diario.
















