

Son pocos los inventos argentinos que lograron abrirse camino en hospitales de todo el mundo. Entre ellos, se destaca uno que nació lejos de los laboratorios y las universidades, con la particularidad que el creador era mecánico, trabajaba con autos y jamás imaginó que una idea surgida fuera del ámbito médico terminaría vinculada a los partos.
Detrás de esta historia aparece Jorge Odón, el inventor del OdonAssist, un dispositivo diseñado para asistir partos vaginales complicados.
Aunque el desarrollo lleva años de investigación y pruebas clínicas, su origen sigue llamando la atención por la inesperada manera en que surgió la idea.
OdonAssist: el invento argentino que llegó a hospitales de Europa
El OdonAssist es un dispositivo inflable que se utiliza cuando el trabajo de parto se detiene o presenta dificultades durante la etapa final del nacimiento.

La herramienta fue desarrollada para ofrecer una alternativa a métodos tradicionales como el fórceps o la ventosa obstétrica, que siguen utilizándose en numerosos centros de salud del mundo.
Su función es sujetar suavemente la cabeza del bebé mediante un manguito inflable para facilitar la salida a través del canal de parto.
Según los responsables del proyecto, el sistema ya fue utilizado en cientos de nacimientos dentro de hospitales europeos.
Entre los países donde se realizaron pruebas y aplicaciones clínicas figuran Reino Unido, España, Francia, Alemania e Italia.
Además, en 2025 obtuvo la certificación CE Kitemark, una validación que confirma que cumple con los estándares de seguridad exigidos para su utilización en Europa.
Cómo funciona el dispositivo que busca reducir riesgos en los partos
El mecanismo es relativamente simple y fue una de las características que más llamó la atención de especialistas internacionales.
Una vez colocado alrededor de la cabeza del bebé, el dispositivo se infla y permite aplicar una tracción controlada durante el parto.
Posteriormente, cuando la cabeza ya salió completamente, el manguito se retira para que el nacimiento continúe de manera habitual.

Entre los principales beneficios señalados por médicos e investigadores aparecen:
- Menor presión sobre la cabeza del bebé.
- Materiales blandos diseñados para reducir lesiones.
- Posible disminución de intervenciones más invasivas.
- Facilidad de utilización para profesionales capacitados.
Los impulsores del proyecto sostienen que el sistema puede complementar las herramientas disponibles para resolver partos complejos.
La búsqueda de alternativas cobra relevancia debido a que procedimientos como el fórceps o las cesáreas, aunque seguros, también presentan riesgos y posibles complicaciones.
Jorge Odón, el mecánico argentino detrás de una idea inesperada
La historia del invento comenzó en 2006, cuando Jorge Odón observó una demostración en su taller mecánico de Buenos Aires.
Un empleado logró sacar un corcho atrapado dentro de una botella utilizando una bolsa inflable, una imagen que quedó grabada en la mente del inventor.
Días después, esa observación derivó en una idea que terminó convirtiéndose en un prototipo para asistir nacimientos.
Sin experiencia en obstetricia, Odón presentó el proyecto a especialistas y logró captar el interés de profesionales vinculados a la salud materna.
Con el paso de los años, el desarrollo fue perfeccionándose mediante estudios, evaluaciones y ensayos clínicos realizados en distintos países.
Actualmente, el creador argentino vive retirado de la actividad mecánica, pero su invento continúa siendo analizado como una de las innovaciones más llamativas surgidas en el campo de la asistencia al parto durante las últimas décadas.
















