

Cuando una persona muere en Argentina sin haber dejado testamento, se abre lo que la ley denomina una sucesión intestada.
En estos casos, no es la voluntad del fallecido la que define el destino de sus bienes, sino lo que establece el Código Civil y Comercial al momento de repartir una herencia.
Qué es una sucesión intestada y cuándo se aplica
La sucesión intestada se aplica cuando el fallecido no dejó testamento válido o cuando el testamento no dispone sobre la totalidad de los bienes.

En estas situaciones, la ley argentina fija un orden de herederos legítimos, que deben ser respetados obligatoriamente. Este orden busca proteger a los familiares más cercanos y garantizar una distribución justa del patrimonio.
No importa el tipo de bienes que haya dejado la persona, ya sea propiedades, dinero, vehículos u otros activos, debido a que todos ingresan al proceso sucesorio y se reparten conforme a la normativa vigente.
Quiénes son los herederos legítimos según la ley argentina
La ley establece como herederos legítimos a los siguientes grupos familiares:
- Los descendientes del causante, es decir, hijos, hijas y sus descendientes (nietos, bisnietos).
- Los ascendientes del causante, como padres y abuelos.
- El cónyuge sobreviviente, siempre que el vínculo estuviera vigente al momento del fallecimiento.
- Los parientes colaterales hasta el cuarto grado inclusive.
Este listado no implica que todos hereden al mismo tiempo. Existe un orden de prioridad que define quiénes cobran la herencia y quiénes quedan excluidos si hay familiares más cercanos.
Cómo se reparte la herencia cuando no hay testamento
En primer lugar, heredan los descendientes. Si el fallecido tenía hijos, ellos reciben la herencia y excluyen a los ascendientes y a los parientes colaterales. El cónyuge, en cambio, comparte los bienes recibidos con los descendientes según el régimen aplicable.

Si no hay descendientes, heredan los ascendientes y el cónyuge. En este caso, padres y cónyuge se reparten los bienes conforme a lo que indica la ley.
Cuando no existen descendientes, ascendientes ni cónyuge, recién ahí entran en juego los parientes colaterales. Dentro de este grupo se encuentran los hermanos, sobrinos y tíos.
Qué porcentaje de la herencia le corresponde al cónyuge, según la ley
En las sucesiones sin testamento, el cónyuge sobreviviente tiene derechos hereditarios que dependen de qué otros familiares existan al momento del fallecimiento.
Si el causante dejó descendientes, el cónyuge hereda una parte igual a la de cada hijo. Sin embargo, la ley hace una distinción fundamental con los bienes gananciales, ya que pertenecen en un 50% al cónyuge, por lo que no hereda sobre la otra mitad.
Cuando no hay hijos, pero sí ascendientes (padres o abuelos), el cónyuge tiene derecho a la mitad de la herencia total, mientras que la otra mitad corresponde a los ascendientes.
Por último, si no existen descendientes ni ascendientes, el cónyuge sobreviviente hereda el 100% del patrimonio, convirtiéndose en el único heredero legítimo.













