

Cuando una persona muere se realiza una sucesión para repartir los bienes entre los herederos. En Argentina, la Ley de Sucesiones está enmarcada dentro del Código Civil y Comercial de la Nación y fija cómo tiene que dividirse el patrimonio.
El testamento es uno de los elementos legales más frecuentes para dividir los bienes entre los herederos. Este tipo de documento es realizado por una persona e indica quiénes serán los receptores del patrimonio, luego de su muerte.
Sin embargo, la Ley de Sucesiones establece que un testamento no siempre es válido y, en determinadas situaciones, puede quedar sin validez. Cuando esto ocurre, los herederos designados no podrán recibir los bienes.
Por qué un testamento puede perder validez
La Ley de Sucesiones indica que un testamento puede ser declarado nulo bajo ciertas circunstancias. Para que esto se produzca tienen que cumplirse determinadas acciones, cuyas hacen que el documento pierda validez.

En tanto, un testamento será declarado nulo por las siguientes acciones:
- Por violar una prohibición legal.
- Por tener defectos de forma.
- Por haber sido otorgado por persona privada de la razón en el momento de testar. La falta de razón debe ser demostrada por quien impugna el acto.
- Por haber sido otorgado por persona judicialmente declarada incapaz.
- Por ser el testador una persona que sufre limitaciones para comunicarse en forma oral y, además, no saber leer ni escribir, excepto que lo haga por escritura pública, con la participación de un intérprete en el acto.
- Por haber sido otorgado con error, dolo o violencia.
¿Cómo se reparte la herencia en una sucesión testamentaria?
Como su nombre lo indica, una sucesión testamentaria es aquella que se realiza cuando una persona dejó un testamento.
Si bien a través de un testamento se puede designar a los herederos de los bienes o patrimonio, hay ciertos parámetros que deben respetarse.

En este sentido, cuando se hace una sucesión testamentaria, siempre se reserva una parte de los bienes a los “herederos legítimos”, que son aquellos a quienes no se les puede negar el acceso a una porción del patrimonio.
Quiénes son los herederos legítimos
Los herederos legítimos son los descendientes, ascendientes y el cónyuge de una persona. La Ley de Sucesiones señala que estas figuras no pueden ser excluidas por completo de una herencia.
La porción legítima de la herencia, por su parte, se reparte de la siguiente manera:
- La porción legítima de los descendientes es de 2/3 de la herencia.
- La de los ascendientes es 1/2.
- La del cónyuge también es 1/2 de la herencia.

















