

Regar la maceta todos los días parece un gesto de cuidado dentro del ámbito de la jardinería. Sin embargo, es uno de los errores más comunes en el cuidado de plantas de interior.
El problema no es la falta de agua
El jardinero español Joan Calderón, conocido en redes por sus consejos de jardinería, explicó que el hábito de tirar “un chorrito” cada mañana solo moja la superficie.
“Eso solo moja los dos primeros dedos de tierra, pero el agua ni baja”, advirtió el especialista.

El resultado es que las raíces profundas, las que realmente alimentan a la planta, quedan secas todo el tiempo.
Por fuera la planta se ve normal. Por dentro, sufre estrés hídrico todos los días.
Con el tiempo, ese desequilibrio favorece la aparición de hongos y debilita el sistema radicular.
Cómo regar bien, según el jardinero
La solución no es regar menos, sino regar distinto. Calderón propone un método simple:
- Verter una botella entera de agua de una sola vez sobre la maceta
- Esperar a que el agua atraviese todo el sustrato
- Dejar que drene por completo por los orificios inferiores
- Retirar el excedente acumulado en el plato
- No volver a regar hasta comprobar con un dedo que la tierra está seca
Este riego profundo y espaciado hidrata todo el cepellón, incluidas las raíces que quedan en el fondo de la maceta.
Un dato extra es que para saber si es momento de regar de nuevo, alcanza con hundir un dedo dos centímetros en la tierra. Si sale húmedo, todavía no hace falta.
No hay una frecuencia única: depende de la especie, el tamaño de la maceta y la época del año. Lo que sí es universal es no regar sobre mojado.

















