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Si un auto diésel empieza a responder distinto al acelerar o parece haber perdido parte del rendimiento que tenía antes, la explicación no siempre está en una falla evidente. Dentro del sistema de combustible, los inyectores pueden acumular depósitos que interfieren con su funcionamiento. El problema es que esta suciedad no está a la vista y puede desarrollarse en una pieza clave para que el combustible llegue correctamente a la cámara de combustión.

El estudio “A Study of Diesel Fuel Injector Deposit Effects on Power and Fuel Economy Performance”, realizado por Christiane Behrendt y Alastair Smith, de Shell Global Solutions UK, y publicado en 2017 por SAE, analizó los efectos de los depósitos en los inyectores de motores diésel. La investigación señala que estos depósitos pueden reducir el flujo de combustible y alterar el patrón de pulverización dentro de la cámara de combustión. En las pruebas realizadas, la acumulación de depósitos se asoció con pérdidas de potencia y un aumento del consumo específico de combustible.

Qué ocurre cuando se acumulan depósitos en los inyectores

El mismo estudio de SAE International analizó el efecto de la suciedad de los inyectores sobre el desempeño y el consumo en un vehículo diésel liviano con certificación Euro 5. Los ensayos observaron una pérdida de potencia cercana al 3% a plena carga en combustibles con poco o ningún aditivo y establecieron una relación entre el ensuciamiento del inyector y un aumento cercano al 0,7% del consumo específico de combustible en condiciones estables.

Son resultados obtenidos bajo las condiciones particulares de esas pruebas y no cifras que puedan extrapolarse automáticamente a cualquier vehículo. Frente a este problema, la formulación del combustible puede incorporar tecnologías orientadas a controlar esos depósitos, como Shell V-Power Diesel grado 3, que fue diseñado para limpiar el 100% de las partes críticas del motor y proteger frente a la acumulación de depósitos en componentes clave.

Foto: Shell, modificada con IA por El Cronista.
Foto: Shell, modificada con IA por El Cronista.Shell IA

La nueva fórmula de Shell también incorpora un mejorador de combustión que ayuda a proteger el sistema de control de emisiones EGR de la acumulación de depósitos. Este punto suma otro aspecto relevante del funcionamiento de los motores diésel modernos, ya que la propuesta no se limita a los inyectores, sino que contempla también la protección de un sistema relacionado con el control de emisiones.

Qué características tiene Shell V-Power Diesel grado 3

La ficha técnica de Shell V-Power Diesel informa un número de cetano de 52 y un contenido de azufre inferior a 10 mg/kg. Shell también indica que el combustible cumple con las exigencias de las normas europeas para vehículos livianos y pesados equipados con motores de tecnología Euro V o superior.

Además, el producto contiene 7,5% de biodiésel como valor representativo de producción y puede contener hasta 10% según la normativa vigente. La compañía también vincula su fórmula con la economía de combustible. En las pruebas reportadas por Shell, V-Power Diesel fue evaluado mediante el ensayo de motor DW10B EEffG, frente a un combustible de referencia base sin aditivos.

De acuerdo con la información de la empresa, la prueba mostró un incremento del 2,7% en economía de combustible al final del ensayo. Shell advierte que los efectos reales pueden variar según el tipo y estado del vehículo y el estilo de conducción.

Los depósitos en los inyectores, por lo tanto, no son solamente una cuestión de suciedad: el estudio “A Study of Diesel Fuel Injector Deposit Effects on Power and Fuel Economy Performance” encontró efectos sobre el flujo del inyector, la potencia y el consumo en las condiciones analizadas. En ese escenario, Shell V-Power Diesel grado 3 busca posicionarse mediante una formulación orientada a controlar depósitos, mantener limpias partes críticas del motor y proteger el sistema EGR, además de ofrecer características específicas para motores diésel modernos.

Este contenido patrocinado fue elaborado con inteligencia artificial generativa y contó con la supervisión, edición y validación de un periodista de El Cronista.