En esta noticia

La mayoría de los conductores presta atención al aceite, los neumáticos o los frenos cuando piensa en el cuidado del auto. Sin embargo, dentro del sistema de combustible también existen procesos que pueden afectar sus componentes y que no necesariamente son visibles durante el uso cotidiano. Uno de ellos es la corrosión, un fenómeno que cobra especial importancia en las superficies metálicas que permanecen en contacto con el combustible.

La composición del combustible es uno de los factores que entran en juego. El estudio “EIS study of corrosion behavior of metallic materials in ethanol blended gasoline containing water as a contaminant”, publicado en la revista Fuel, analizó el comportamiento frente a la corrosión de materiales metálicos expuestos a mezclas de etanol y gasolina. La investigación señaló que la presencia de etanol y agua puede influir en la corrosividad del combustible y en su interacción con componentes metálicos del sistema de alimentación.

Cómo busca Shell V-Power proteger las partes críticas del motor

En este contexto, Shell V-Power Nafta grado 3 es un combustible que, según la información técnica de la compañía, proporciona protección contra la corrosión. El producto tiene más de 98 RON de octanaje, menos de 10 mg/kg de azufre y un contenido de bioetanol del 12%, de acuerdo con los valores representativos informados por la empresa. La marca también señala que el combustible está libre de aditivos metálicos.

La protección no es el único atributo que Shell pone en primer plano. La compañía indica que Shell V-Power Nafta está diseñada para limpiar el 100% de las partes críticas del motor desde el primer tanque y proteger frente a la acumulación de depósitos en componentes clave del sistema de combustible, entre ellos válvulas de admisión e inyectores. Shell aclara que la limpieza y la recuperación del desempeño fueron evaluadas mediante pruebas estándar de la industria y ensayos propios, y que los resultados reales pueden variar según el vehículo y las condiciones de uso.

Foto: Pexels modificada con IA por El Cronista.
Foto: Pexels modificada con IA por El Cronista.Shell IA

Los depósitos constituyen otro de los fenómenos que pueden alterar el funcionamiento de un motor. La revisión técnica “Deposits in Gasoline Engines – A Literature Review”, publicada por SAE International, una organización que desarrolla estándares y documentos técnicos para la industria de la movilidad, analizó los depósitos que pueden formarse en distintas superficies internas de los motores nafteros y señaló que pueden afectar la economía de combustible, la potencia, las emisiones y la conducción.

Qué relación tienen el octanaje, la potencia y el combustible

Otro dato de Shell V-Power Nafta es su número de octano superior a 98 RON. Shell vincula Shell V-Power Nafta con una mayor potencia y aceleración y aclara cómo fue evaluado ese beneficio: mediante pruebas estándar de la industria y ensayos propios que compararon Shell V-Power Nafta de 98 RON con combustibles de menor octanaje, de 95 RON, en vehículos sensibles a este parámetro.

Esto no significa que cargar un combustible de mayor octanaje transforme por sí solo el desempeño de cualquier vehículo. El resultado depende de las características del motor y de las especificaciones previstas para cada modelo.

Así, mirar el surtidor puede implicar algo más que comparar precios. El octanaje, la formulación y la capacidad del combustible para ayudar a controlar depósitos o proteger componentes forman parte de sus características técnicas.

En el caso de Shell V-Power Nafta, el combustible busca reunir protección contra la corrosión, limpieza de partes críticas y desempeño en una misma propuesta, aspectos que cobran relevancia a medida que los motores incorporan sistemas cada vez más precisos.

Este contenido patrocinado fue elaborado con inteligencia artificial generativa y contó con la supervisión, edición y validación de un periodista de El Cronista.