

Grisel Aguilar tiene 25 años, es oriunda de El Palomar y desde 2022 vive en Galicia, España. Durante su experiencia en Europa encontró una alternativa para viajar, conocer distintos destinos y reducir al mínimo sus gastos: realizar voluntariados a cambio de alojamiento y comida.
Su experiencia comenzó a través de Worldpackers, una plataforma que conecta viajeros con hostels, hoteles y distintos proyectos que necesitan voluntarios.
“Básicamente consiste en que vos, por esa aplicación, podés postular a voluntariados en los cuales trabajás una determinada cantidad de horas al día a cambio de lo que te dan, que sí o sí es el hospedaje”, explicó en diálogo con El Cronista.
Emigrar a Europa: cómo funciona el voluntariado para viajar
Las condiciones dependen de cada lugar. Algunos establecimientos ofrecen alojamiento y todas las comidas, mientras que otros incluyen solamente el desayuno. También existen propuestas que pueden cobrar una pequeña tarifa.
Las tareas son variadas: recepción, limpieza, jardinería, mantenimiento, trabajo en huertas, enseñanza de idiomas y hasta actividades como surf o yoga.
“Los trabajos que hay son variados porque depende del tipo de voluntariado que hagas”, contó Grisel.

Los voluntariados que hizo Grisel en España
Su primera experiencia fue en Girona, donde permaneció cerca de un mes. Trabajaba cinco días por semana, cuatro horas al día, en recepción y limpieza de un hostel. A cambio recibía hospedaje y todas las comidas.
El esquema le permitió aprovechar sus tardes y días libres para recorrer Cataluña. “Me tomaba el tren y todas las tardes que tenía libres me iba a alguna playa de la Costa Brava”, recordó.
Después viajó a Sevilla, donde trabajaba seis días a la semana, seis horas por día. Allí también recibía alojamiento y comida. Durante sus descansos aprovechó para conocer Málaga, Córdoba y Ronda.
Su experiencia más extensa fue en El Prat de Llobregat, Barcelona, donde se quedó cinco meses. Realizaba distintas tareas en un hostel: recepción, limpieza, atención de clientes, caja y preparación del desayuno.
En este caso trabajaba ocho horas durante tres días por semana y tenía cuatro días libres. El alojamiento y el desayuno estaban incluidos.
Cómo logró ahorrar mientras viajaba
Tener cuatro días libres por semana le permitió combinar el voluntariado con otros trabajos remunerados.
“Trabajaba en un lado, en ese también, pero no pagaba el hospedaje. Entonces, todo lo que me ingresaba del otro trabajo era puro ahorro”, explicó.
De esta manera, pudo generar dinero para continuar recorriendo Europa mientras mantenía cubierto uno de los principales gastos de cualquier viaje: el alojamiento.

El consejo de Grisel para quienes quieran hacer voluntariados
A pesar de recomendar la experiencia, Grisel advierte que es importante controlar la cantidad de tiempo que se permanece en un mismo establecimiento.
“Lo ideal para quedarse en un voluntariado es máximo un mes, ir cambiando mes a mes. Porque lo que termina pasando mucho es que al final no dejás de estar trabajando gratis”, señaló.
Por eso, aconseja revisar previamente cuántas horas se deben trabajar, qué incluye el intercambio y cuáles son las condiciones.
Una forma de conocer Europa desde adentro
Para Grisel, el mayor beneficio no fue solamente ahorrar, sino poder integrarse a la vida cotidiana de los lugares que visitó.
“Para mí es una forma súper inmersiva de viajar y conocer 100% la cultura local”, aseguró.
También destacó que conoció personas de distintos países y pudo practicar idiomas durante sus estadías.
Su experiencia demuestra que los voluntariados pueden ser una alternativa para quienes buscan viajar, conocer gente y recorrer distintos destinos sin afrontar el costo completo de alojamiento y comida.












