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Pese a que parezca un truco casero poco habitual, envolver las tarjetas de crédito y las llaves del auto en papel aluminio es una forma de reducir la exposición de dispositivos a la lectura de señales inalámbricas.
El motivo responde a que algunas llaves inteligentes y las tarjetas sin contacto funcionan mediante la transmisión de datos. El aluminio puede actuar como una barrera que dificulta el paso de las señales electromagnéticas.
Por qué recomiendan envolver las tarjetas en papel aluminio
En la era de crecimiento del uso de canales electrónicos para pagos y transacciones, las tarjetas de crédito y débito en la ganaron protagonismo. En ese sentido, la protección de la información bancaria se transformó en una de las principales inquietudes para los usuarios.
Concretamente, el crecimiento de las tarjetas con sistema sin contacto también trajo nuevos desafíos en materia de fraude. Si bien puede parecer extraño, la propuesta tiene fundamentos en la física de las señales electromagnéticas.
Las tarjetas actuales utilizan tecnología RFID (identificación por radiofrecuencia), que permite pagar con solo acercarlas a un lector mediante ondas de corto alcance.

Este avance facilita las operaciones cotidianas, pero también abre la puerta a prácticas como el skimming inalámbrico, un método que intenta captar información sin contacto directo con el dispositivo.
Ante esta amenaza, el papel aluminio actúa como una barrera conductora que bloquea las señales electromagnéticas. Al envolver la tarjeta, se genera un efecto similar al de una jaula de Faraday, lo que impide que dispositivos externos capten la información.
De esta manera, el método puede reducir la posibilidad de lectura no autorizada en entornos concurridos como aeropuertos o transporte público.

Por qué recomiendan envolver las llaves del auto en papel aluminio
Las llaves inteligentes de muchos vehículos modernos emiten una señal que permite al automóvil reconocer que el conductor se encuentra cerca y desbloquear las puertas sin necesidad de introducir una llave.
Algunos delincuentes utilizan equipos electrónicos para realizar el llamado ataque de relevo o relay attack, una técnica que consiste en captar y amplificar la señal emitida por la llave para engañar al vehículo y hacerle creer que el dispositivo original está a pocos metros.

Envolver completamente la llave del auto con papel aluminio puede ayudar a bloquear esa señal.
Para que esta medida resulte más efectiva, debe quedar completamente cubierta. Si quedan espacios abiertos, parte de la señal puede seguir transmitiéndose y disminuir la eficacia del método.
¿Realmente protege contra el robo de datos?
Especialistas coinciden en que el método tiene base científica, aunque su efectividad depende del contexto. Según la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, los casos de robo de datos mediante RFID existen, pero son poco frecuentes en comparación con otras formas de fraude digital, como el phishing o la clonación tradicional.
Por su parte, análisis del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología sostienen que el bloqueo de señales mediante materiales conductores sí funciona desde el punto de vista físico.
Sin embargo, remarcan que la distancia necesaria para captar datos de una tarjeta sin contacto suele ser muy corta, lo que limita el alcance real de estos ataques.
En consecuencia, envolver tarjetas y llaves en papel aluminio puede ofrecer una capa adicional de protección, pero no constituye una defensa completa ni imprescindible para la mayoría de los usuarios.













