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En diciembre de 2021, la empresa británica de restauración ambiental Nattergal compró una granja de 617 hectáreas, que durante décadas había estado dedicada a la agricultura intensiva. En lugar de seguir explotando la tierra, decidió apostar por un camino opuesto: dejarla descansar y permitirle al terreno volver a su estado natural.

La decisión no fue inmediata. Los nuevos dueños retiraron los cultivos de manera progresiva hasta realizar la última cosecha en septiembre de 2024. Recién a partir de ese momento el terreno, bautizado Boothby Wildland, quedó completamente libre para que la naturaleza retomara su curso sin intervención agrícola.

Qué sucedió luego de abandonar la granja

Con el correr de los meses, el paisaje empezó a cambiar. Los campos agrícolas dieron paso a un mosaico de pastizales, humedales, bosques y zonas de arbustos. El proyecto también incluyó la creación de estanques artificiales y la restauración de 2,1 kilómetros del río West Glen.

Para acelerar el proceso, los responsables del proyecto liberaron una familia de cuatro castores dentro del predio. Estos animales, conocidos por su capacidad de modificar el entorno, ayudaron a generar nuevos hábitats de forma natural, sin necesidad de maquinaria ni intervención humana constante.

La estrategia funcionó más rápido de lo esperado. Además de los castores, el terreno comenzó a recibir la visita de otras especies antes ausentes, como nutrias y turones, que encontraron un refugio propicio para instalarse de manera permanente.

Un antiguo campo agrícola de Inglaterra terminó convertido en un espacio para la naturaleza.
Un antiguo campo agrícola de Inglaterra terminó convertido en un espacio para la naturaleza.

El resultado: se disparó la biodiversidad y aparecieron más de 150 especies nuevas

Según un informe publicado por Nattergal en junio de 2026, la biodiversidad del predio aumentó un 108% desde 2023. En ese período se identificaron además 152 variedades distintas de aves, murciélagos, abejas, mariposas y plantas, mientras que la riqueza de especies del lugar creció un tercio.

Entre los animales que mostraron señales concretas de recuperación aparecen la perdiz pardilla, la codorniz y el bisbita pratense, tres especies que suelen estar vinculadas directamente a la salud de los pastizales.

El impacto no se limitó a la fauna. Gracias a la recuperación del paisaje, la capacidad del terreno para almacenar agua también creció de forma notable. Las obras en el río, los nuevos estanques y los cambios en los drenajes generaron más de 4000 metros cúbicos de almacenamiento extra.

El castor tuvo un rol decisivo en la transformación del lugar. Fuente: archivo
El castor tuvo un rol decisivo en la transformación del lugar. Fuente: archivo

En apenas cinco años, un terreno que había estado dedicado casi por completo a la agricultura logró recuperar ambientes naturales completos y registrar un salto significativo en su biodiversidad, algo que en restauración ambiental suele demandar plazos mucho más largos.

De esta forma, el caso de Boothby Wildland se suma a otros ejemplos internacionales de rewilding, donde tierras productivas se transforman en reservas naturales. Lo distintivo de esta experiencia es la velocidad del cambio: en solo media década, el ecosistema mostró signos de recuperación que sorprendieron incluso a los propios especialistas del proyecto.