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En 1888, cuatro parejas de liebres europeas llegaron a una estancia de Santa Fe. Lo que comenzó con apenas ocho animales terminó convirtiéndose en una población extendida por gran parte de la Argentina.

Hoy, esta especie exótica se considera plaga nacional por los daños que puede ocasionar en las plantaciones forestales y en cultivos de cereales, frutas y hortalizas.

Por qué introdujeron liebres europeas en la Argentina en 1888

La historia de la liebre europea en el país comenzó en 1888, cuando se liberaron cuatro parejas en la estancia La Hansa, cerca de Cañada de Gómez, en Santa Fe.

Según el informe oficial del Sistema de Información de Biodiversidad, la introducción habría tenido fines de caza deportiva.

A partir de esas poblaciones iniciales, las liebres se multiplicaron y ocuparon nuevos ambientes. Su reproducción favoreció el proceso: las hembras pueden tener entre dos y tres pariciones por año, con camadas de tres a cinco crías, y la gestación dura entre 30 y 42 días.

Además, la especie puede vivir en pastizales, estepas, bosques abiertos y áreas cultivadas, lo que facilitó su adaptación a distintas regiones.

La combinación de nuevos focos de introducción, reproducción rápida y adaptación a diferentes ambientes permitió que la liebre europea se expandiera en relativamente poco tiempo por casi todo el territorio continental argentino.

Según el Sistema de Información de Biodiversidad de Parques Nacionales, se calcula que sus poblaciones alcanzan decenas de millones de ejemplares.

Esta expansión también tuvo consecuencias productivas. La especie consume vegetación y puede ocasionar pérdidas en cultivos de cereales, frutas y hortalizas, además de dañar plantaciones forestales y competir con el ganado ovino por las pasturas. Por estos perjuicios, está declarada plaga nacional en la Argentina.

Qué cultivos y plantaciones puede dañar la liebre europea

Lo que empezó con apenas ocho animales liberados en Santa Fe terminó siendo una de las especies exóticas más extendidas del país.
Lo que empezó con apenas ocho animales liberados en Santa Fe terminó siendo una de las especies exóticas más extendidas del país.Imagen Ilustrativa - El Cronista Argentina.

La expansión de esta especie también puede generar perjuicios para distintas actividades productivas, debido a su alimentación y a su presencia en áreas rurales.

Según el Sistema de Información de Biodiversidad de la Administración de Parques Nacionales, la liebre europea puede ocasionar pérdidas en cultivos de cereales, frutas y hortalizas, además de provocar daños en plantaciones forestales. Entre los perjuicios registrados en estas últimas se encuentran los ataques a la corteza de los árboles destinados a la producción maderera.

La especie también compite con el ganado ovino por las pasturas naturales. Esta interacción representa un problema potencial para la actividad agropecuaria, ya que ambos dependen de los recursos vegetales disponibles.

Por qué la liebre europea está declarada plaga nacional

La liebre europea está declarada plaga nacional en la Argentina y se encuentra ampliamente distribuida por el territorio, con excepción de Tierra del Fuego y algunos sectores del norte del país, según el SIB.

Su presencia también se extiende a otros países de Sudamérica, entre ellos Chile, Uruguay, Paraguay, el sur de Bolivia y el centro y sur de Brasil. Una distribución que demuestra la capacidad de la especie para establecerse fuera de su área de origen.

La reproducción contribuye a explicar su expansión: según Parques Nacionales, la gestación dura entre 30 y 42 días y cada hembra puede tener entre dos y tres pariciones al año, con camadas de tres a cinco crías.

Su capacidad reproductiva y la competencia con el ganado ovino por las pasturas naturales son dos factores relevantes para comprender por qué la especie representa un desafío para el manejo de la fauna introducida.

Por qué está habilitada la caza deportiva de la liebre europea

Debido a que está considerada plaga nacional, la liebre europea (Lepus europaeus) sigue habilitada para la caza deportiva en la Argentina en algunas regiones del país, según la información del Sistema de Información de Biodiversidad de la Administración de Parques Nacionales.

Más de 130 años después de su introducción, su historia refleja las consecuencias que puede tener la incorporación de especies exóticas en un ecosistema, los desafíos que plantea su presencia para la biodiversidad y las actividades productivas; y, como efecto dominó, las implicancias directas para la vida de los animales.