

El fenómeno climático El Niño dejó de ser una proyección para convertirse en un hecho confirmado.
Antes de que impacte en el territorio, los principales organismos meteorológicos internacionales ya confirmaron el desarrollo del fenómeno en el Océano Pacífico y advierten que podría evolucionar hasta alcanzar una intensidad poco frecuente en los próximos meses.
De concretarse ese escenario, las consecuencias se sentirán en gran parte de Argentina, con cambios en el régimen de lluvias, alteraciones de las temperaturas y un mayor riesgo de inundaciones en distintas regiones. Ante ese panorama, varias provincias del norte del país ya comenzaron a implementar medidas preventivas para mitigar los posibles efectos.
¿Qué es El Niño y por qué preocupa tanto la edición 2026?
El Niño es un fenómeno natural que se produce cuando las aguas del Pacífico Ecuatorial se calientan por encima de sus valores habituales durante un período sostenido. Ese aumento de temperatura altera la circulación atmosférica global y suele traducirse en cambios notorios en el régimen de lluvias de buena parte de Sudamérica.
Lo llamativo de este episodio es su potencial intensidad. Especialistas en meteorología señalan que existen altas chances —más de seis de cada diez, según las proyecciones disponibles— de que el evento escale hasta la categoría más fuerte dentro de su clasificación -conocida como “Super el Niño”-, lo que lo ubicaría entre los más intensos registrados desde mediados del siglo pasado.
Aun así, los expertos remarcan que sus efectos no serán uniformes: cada región del país sentirá el fenómeno de manera distinta y con tiempos diferentes.

Cuándo y dónde golpeará con más fuerza en Argentina
A diferencia de lo que muchos suponen, el invierno no será el momento de mayor impacto. Durante estos meses, El Niño podría traducirse en temperaturas algo más suaves y menos heladas de lo habitual, pero sin un salto significativo en las precipitaciones.
El verdadero punto de inflexión llegará con la primavera. El noreste argentino —provincias como Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa— sería una de las primeras zonas en notar el cambio, con un incremento en las lluvias que podría empezar a sentirse ya en septiembre.
Más al sur, en el centro y sur del Litoral, y en territorios como Buenos Aires, La Pampa y Córdoba, el fenómeno se manifestaría con mayor intensidad recién entre octubre y noviembre.
En términos generales, cuanto más al oeste y al sur se ubique una región, menor sería la magnitud del impacto esperado.
Cómo se preparan las provincias ante el riesgo de crecidas
Ante este escenario, distintas jurisdicciones del norte del país ya pusieron en marcha planes de contingencia. En Chaco, por ejemplo, las autoridades de Protección Civil sumaron nuevas embarcaciones de fondo plano, pensadas para operar en zonas anegadas o cursos de agua poco profundos, con capacidad para trasladar hasta cuatro personas.
El equipamiento se sumó a cuadrillas de respuesta rápida integradas por vehículos, herramientas específicas y elementos de protección para los brigadistas, con foco en pueblos que no cuentan con cuarteles de bomberos propios.
Este trabajo preventivo se articula desde hace meses junto a un comité de crisis provincial, en coordinación con otras jurisdicciones, la Agencia Federal de Emergencias, el Servicio Meteorológico Nacional y las Fuerzas Armadas, con el fin de monitorear el estado de los ríos y anticipar la respuesta ante posibles inundaciones en los próximos meses.













