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La historia de Diego Armando Maradona está profundamente ligada a Villa Fiorito, el barrio de Lomas de Zamora donde transcurrió sus primeros años de vida.

Antes de convertirse en una figura icónica en todo el mundo, el Diez fue un chico que creció en una familia numerosa, en una casa humilde y rodeado de las calles de tierra donde comenzó a jugar al fútbol.

Más de seis décadas después, aquella vivienda tiene una función diferente: el lugar que conserva parte de la memoria de la infancia del futbolista se convirtió en un espacio de asistencia alimentaria.

La iniciativa está coordinada por la ONG Sal de la Tierra, que encontró en el patio de la propiedad un lugar para sostener una olla popular.

La humilde casa de Villa Fiorito donde creció Diego Maradona

Diego Maradona nació el 30 de octubre de 1960 en Lanús, pero su infancia quedó ligada a la vivienda ubicada en Azamor 523, Villa Fiorito. Allí vivió junto a sus padres, Diego Maradona y Dalma Salvadora Franco, conocidos como Don Diego y Doña Tota, y sus hermanos.

A pocos metros de la casa se encontraban los potreros donde Diego dio sus primeros pasos con la pelota. En esas canchas comenzó a nutrir su talento y empezó a construir una historia que años después lo llevaría a convertirse en una de las figuras más reconocidas y queridas del fútbol argentino.

La vivienda tiene también un reconocimiento oficial: en 2021 fue declarada Lugar Histórico Nacional mediante el Decreto 733/2021. La distinción reconoció su importancia en la vida del futbolista y el valor simbólico que conserva para la cultura popular argentina.

La casa de Maradona se convirtió en un comedor comunitario

El paso del tiempo modificó el destino de la propiedad: la vivienda ya no pertenece a la familia Maradona, pero sus actuales propietarios permitieron que el patio se utilizara para preparar alimentos destinados a los vecinos de Villa Fiorito.

La propuesta comenzó en marzo de 2026 y se organiza alrededor de una olla popular. Cada jueves, un grupo de voluntarios se reúne para cocinar y distribuir comida entre las familias que se acercan al lugar.

La actividad está coordinada por la ONG Sal de la Tierra, que trabaja junto a colaboradores del barrio para sostener la preparación y entrega de las raciones. Se estima que la iniciativa a un número de entre 100 y 300 familias.

El proyecto también tiene una carga simbólica y conserva su vínculo con la comunidad: el mismo lugar donde Maradona pasó parte de su infancia hoy recibe a los vecinos que necesitan una ayuda económica.

Sal de la Tierra: la ONG que coordina el comedor de Villa Fiorito

La organización Sal de la Tierra está a cargo de coordinar la olla popular y reunir los recursos necesarios para que pueda funcionar cada semana.

Los voluntarios se ocupan de organizar la cocina y distribuir las porciones entre quienes se acercan. La actividad se sostiene con la colaboración de personas que viven en el barrio y conocen de cerca las necesidades de las familias.

La organización también comparte sus actividades y propuestas solidarias a través de sus redes sociales, donde muestra parte del trabajo que desarrolla en Villa Fiorito.

Villa Fiorito, el barrio que mantiene vivo el recuerdo de Maradona

La relación de Maradona con Villa Fiorito nunca quedó limitada a los años de su infancia. A lo largo de su carrera, el futbolista recordó en distintas oportunidades sus orígenes y el lugar donde comenzó a jugar al fútbol.

A 66 años del nacimiento de Maradona, la antigua casa de Villa Fiorito conserva su importancia histórica, pero suma una nueva dimensión.

En la casa que guarda los primeros recuerdos de Maradona, el patio tiene hoy otro significado: se convirtió en un espacio de encuentro que preserva la esencia imborrable del Diez y mantiene vivo su legado a través de la ayuda a los vecinos.