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Josefina (37 años) y Bruno (42 años) dejaron su residencia en la zona sur del conurbano bonaerense para radicarse en La Población, un paraje ubicado en el valle de Traslasierra, provincia de Córdoba.

Antes del traslado, Bruno se desempeñaba en el sector gastronómico en Buenos Aires y como técnico paisajista, mientras que Josefina trabajaba en la fotografía profesional. La decisión de cambiar de entorno se concretó tras un viaje, luego del cual definieron el traslado definitivo a la región cordobesa.

La historia de la pareja y los detalles sobre la transición hacia un estilo de vida sustentable se dieron a conocer a través del canal especializado Crónicas del Cambio, un espacio audiovisual enfocado en documentar experiencias de migración urbana y proyectos autonómicos en Argentina.

El proceso de cambio, la llegada a Traslasierra y la adquisición del terreno

El proyecto de traslado se consolidó a comienzos de 2021, en el contexto de la pandemia de COVID-19. Para concretar la llegada al valle de Traslasierra, la pareja contó con el apoyo de amigos previamente asentados en la zona, quienes les facilitaron contactos de vivienda y oportunidades laborales iniciales.

Tras una búsqueda exhaustiva, en junio de 2022 adquirieron la propiedad del terreno mediante una transacción de posesión, formalizada a través del boleto de compraventa y los trámites legales correspondientes ante la comuna local para asegurar la tenencia de la tierra.

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La construcción de “La Sombrita”: dimensiones, servicios y bioconstrucción

Sin experiencia previa en la edificación, levantaron una Tiny House de aproximadamente 28 metros cuadrados a la que denominaron La Sombrita. La estructura fue realizada con técnicas de bioconstrucción como quincha (paja encofrada) y revoques compuestos por tierra y cal.

La ejecución de la obra y la resolución de los servicios se adaptó a sus recursos económicos:

  • presupuesto e infraestructura inicial: contaban con un fondo de ahorro de 900 dólares y optaron por una cimentación sobre pilotes para reducir el consumo de hierro y cemento.
  • capacitación: aprendieron los métodos constructivos mediante tutoriales en YouTube, textos de Jorge Belanco y el asesoramiento de especialistas locales como Chalo de Barrop.
  • acceso a servicios básicos: en la etapa inicial transportaban el agua en bidones desde fincas vecinas. Actualmente, la vivienda está conectada a la red oficial de agua y electricidad, y cuenta con una salamandra para la calefacción invernal.
  • instalaciones sanitarias: utilizaron un baño seco exterior en la fase previa hasta completar la instalación del baño convencional con inodoro dentro de la estructura.

Durante el proceso, un aviso de desalojo los obligó a acelerar los trabajos para completar la vivienda en un plazo de cuatro meses, período en el cual Bruno sufrió un accidente laboral. Ante esa situación, amigos y vecinos organizaron una colecta de fondos que permitió financiar la compra del inodoro y la instalación eléctrica.

Trabajo independiente, austeridad y proyectos de ampliación

Actualmente, la pareja mantiene una estructura de vida austera sustentada en el trabajo autogestionado dentro de la comunidad. Josefina redirigió su actividad laboral hacia la gastronomía y la pastelería artesanal mediante su marca, mientras que Bruno trabaja de manera independiente como jardinero y paisajista.

De cara al futuro, la pareja contempla la expansión de la vivienda principal para sumar superficie cubierta y trabaja en el proyecto de edificación de un galpón taller independiente, destinado exclusivamente a la producción pastelera de Josefina para separar el área de trabajo de la cocina familiar.