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La planta de aloe vera es una de las favoritas para tener en casa por su resistencia, sus hojas carnosas y sus múltiples usos medicinales y estéticos.

Sin embargo, aunque es fácil de mantener, necesita ciertos cuidados para crecer fuerte, conservar su color verde y desarrollar nuevos brotes.

Los especialistas en jardinería destacan que hay tres factores fundamentales para mantenerla saludable: la exposición a la luz, el riego adecuado y un suelo con buen drenaje.

A su vez, elegir la maceta correcta y prestar atención a los pequeños brotes puede ayudar a que la planta se multiplique con el paso del tiempo.

Cómo cuidar el aloe vera para que crezca fuerte y saludable

El aloe vera, también conocido como sábila, es una planta suculenta originaria de África que se adapta a diferentes ambientes y requiere poca agua.

Según la guía de Gardening Solutions, de la Universidad de Florida, puede cultivarse durante años en macetas siempre que el sustrato se seque entre riegos.

Cuánta luz necesita el aloe vera para crecer sin problemas

Uno de los aspectos más importantes para el desarrollo del aloe vera es la iluminación. La planta necesita un ambiente luminoso para crecer de manera saludable, siempre y cuando se eviten los cambios bruscos de exposición.

Si la planta permanece en el interior, hay que ubicarla cerca de una ventana donde reciba abundante luz natural. Cuando el ejemplar se la traslada al exterior, el cambio debe realizarse de forma gradual, ya que pasar repentinamente de un ambiente con poca luz a otro con sol intenso puede provocar quemaduras en las hojas.

Según la guía, es fundamental acostumbrar la planta poco a poco a las nuevas condiciones de iluminación. De esta manera, se reduce el estrés y se favorece su adaptación.

Cada cuánto hay que regar el aloe vera para evitar que se pudra

Planta de aloe vera con brotes.
Planta de aloe vera con brotes.Imagen Ilustrativa - El Cronista Argentina.

El exceso de agua es uno de los errores más frecuentes en el cuidado de las suculentas. A diferencia de otras plantas de interior, el aloe vera almacena agua en sus hojas y puede tolerar períodos de sequía.

La recomendación de la guía es regar únicamente cuando la capa superior del sustrato esté seca al tacto. Cuando llegue el momento de hacerlo, hay que humedecer bien la tierra y dejar que el exceso de agua salga por los orificios de drenaje.

La maceta nunca tiene que permanecer sobre un plato con agua acumulada, ya que la humedad constante puede favorecer la pudrición de las raíces y debilitar la planta.

Una regla importante es que hay que comprobar la humedad de la tierra antes de volver a regar, en lugar de establecer una frecuencia fija que no tenga en cuenta la temperatura, la luz y la estación del año.

Qué tipo de tierra y maceta necesita el aloe vera

Para crecer sana, la planta de aloe vera necesita un sustrato que permita evacuar el agua con facilidad. Respecto al sustrato para alimentarla, una mezcla para cactus y suculentas puede ser una buena alternativa, siempre que ofrezca un drenaje adecuado.

La elección de la maceta también influye en su desarrollo, y un recipiente con agujeros en la base ayuda a evitar que las raíces permanezcan demasiado tiempo húmedas. La Universidad de Florida recomienda evitar saltos excesivos de tamaño: el nuevo recipiente no debería superar en más de dos tamaños al anterior, ya que un volumen demasiado grande de sustrato puede retener humedad durante más tiempo.

Cómo multiplicar el aloe vera y conseguir nuevas plantas

Una de las ventajas del aloe vera es que puede producir pequeños brotes alrededor de la planta madre. Estas mini plantas, conocidas también como “hijuelos”, permiten obtener nuevos ejemplares sin comprar otra suculenta.

Para multiplicar el aloe vera, hay que esperar a que los brotes tengan un tamaño suficiente y puedan separarse sin dañar innecesariamente las raíces. El procedimiento consiste en retirar la planta de la maceta con cuidado, identificar los hijuelos y separarlos de la planta madre.

Después, cada brote puede colocarse en un recipiente individual con sustrato bien drenado. Es fundamental manipular las raíces con suavidad y evitar mantener la tierra constantemente húmeda al momento de reubicar la nueva planta.